Llaman a involucrar a sociedad en lucha contra trata de personas

Guadalajara, 15 Jun (Notimex).- La presidenta del ObservaLATrata, Jakeline Vargas Parra, dijo que para enfrentar la trata de personas se debe crear una red que impulse la participación de jóvenes para que permanezcan alertas, y que las autoridades entiendan la problemática y actúen.

Así se expresó la creadora del programa de Acción Universitaria sobre trata de personas en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia en su ponencia “Agencia juvenil para prevenir la trata y tráfico de personas en Colombia”.

Esto en el marco del “II Seminario Multidisciplinario Internacional Tráfico de personas, civilización, derechos humanos, las esperanzas fallidas y la reconstrucción de las utopías”, que se realiza en el auditorio Silvano Barba del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de esta ciudad.

Expresó que el programa de Acción Universitaria sobre trata de personas, ha promovido experiencias innovadoras desde la academia “como la cátedra de trata de personas y el Campus Libre, una experiencia lúdico-pedagógica de formación de jóvenes como agentes de cambio para la prevención de la trata de personas”.

“Lo que vemos en nuestras calles y ciudades es que muchos jóvenes están en explotación sexual para tener acceso a las drogas, lo que no ocurriría sin la connivencia de las autoridades”, resaltó la presidenta del Observatorio Latinoamericano sobre Trata y Tráfico de Personas (ObservaLATrata).

Comentó que eso ocurre en todos los países, “no sólo en Colombia, pero tenemos que hacer algo como ciudadanos, como académicos, porque esto debe ser una apuesta por la libertad y por la dignidad de los seres humanos”.

Resaltó que es obligada la participación ciudadana, “aunque tengamos legislaciones que castiguen a los tratantes, pero no tengamos una conciencia crítica sobre nuestras propias actuaciones, sobre cómo establecemos relaciones de poder en nuestra vida cotidiana”.

Indicó que desde el programa Acción Universitaria “con los jóvenes empezamos a cuestionarnos y a mirar críticamente este ejercicio de poder, docentes, alumnos, parejas, padres-hijos, patrón empleado, porque es en esos espacios cotidianos donde empieza la explotación, que no le llamamos trata, pero son situaciones que comienzan a generar discriminación y desigualdad, que es lo que conduce a que tengamos víctimas de trata de personas y a que se invisibilise”.

Señaló que hay muchas prácticas culturales que son socialmente aceptadas como la explotación y el despojo “y en eso tienen mucho que ver nuestros imaginarios y actitudes, los estereotipos que generamos frente al diferente”.

Precisó que una de las apuestas “es dialogar con los gobiernos locales, regionales, nacionales, para que puedan entender la problemática y actúen efectivamente”.

Mientras que de parte de la sociedad, de la academia, anotó que es urgente exigir a los gobiernos una revisión de cuentas en su lucha contra la trata de personas.

Apuntó que para eso “necesitamos desarrollar estrategias de cómo hacer monitoreo a esto que está pasando, cómo se gasta el dinero, qué pasa con las víctimas después de que son rescatadas”.

De cada 200 personas rescatadas, continuó, 70 eran menores de edad y muchas de ellas llegaron para consumir drogas.

El encuentro “Diálogos, feminicidio y trata de personas”, que cumplió su séptima sesión, es organizado por el Departamento de Desarrollo Social del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.

Así como por el cuerpo académico transformación social, el Centro de estudios sociales Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires y el Observatorio Latinoamericano sobre trata y tráfico de personas (capítulo México).