Judoca brasileña Rafaela Silva dedica medalla a todos sus críticos

Río de Janeiro, 8 Ago (Notimex).- La judoca brasileña Rafaela Silva dedicó a sus críticos la medalla de oro cosechada este día en los Juegos Olímpicos Río 2016, dentro de la categoría hasta los 57 kilogramos, tras vencer a Sumiya Dorjsuren, de Mongolia.

La judoca le dio a su país la primera presea áurea en lo que va de la justa veraniega y silenció bocas de sus detractores, después que desde Londres 2012 ha sido víctima de racismo.

“Esta medalla es una respuesta a todos los que me insultaron y me dijeron que el judo no era cosa de monos, que el lugar de los monos era en una jaula, no en unos Juegos, que yo era la vergüenza de mi familia”, manifestó.

Encomendada a Dios para salir adelante en la máxima justa deportiva del orbe, reconoció las carencias que tuvo para siquiera cumplir con sus entrenamientos, pero la determinación, las ganas y el entusiasmo siempre estuvieron de su lado para lograr el cometido.

“No tenía quimono para entrenar, entonces mi profesor (Geraldo Bernardes) me dio uno que me quedaba grande, pero era el que tenía; ganaba todas las competiciones, pero mi familia no tenía dinero para pagarme los pasajes para que yo pudiera ir a competir, entonces mi profesor usaba su tarjeta de crédito para que yo pudiera ir”, externó.

Procedente de la favela Ciudad de Dios, la deportista que presume en su brazo izquierdo un tatuaje con la leyenda “Sólo Dios sabe lo mucho que sufrí y lo que tuve que hacer para llegar aquí”, señaló que la fe es una aliada importante para conseguir lo que se proponga.

“Aunque un sueño demore, se puede conseguir. Si se tiene fe, y se lucha, se puede realizar. Yo demoré cuatro años y hoy estoy aquí realizando mi sueño”, declaró Rafaela Silva, quien nunca dudó en la gran posibilidad de representar de gran manera a su país y en casa.

“Este año entrené mucho. Mi objetivo era representar bien a todo el pueblo brasileño. Y si Dios quisiera, salir con una medalla. Aquí está la medalla”, expresó.

Agregó que “en mi barrio deben estar festejando mis familiares, que no tenían dinero para comprar entradas para estar aquí”.

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