Juan Carlos Onetti, autor de la primera novela moderna latinoamericana

México, 30 Jun (Notimex). – “Escribo para mí. Para mi placer. Para mi vicio. Para mi propia condenación”, solía decir Juan Carlos Onetti, novelista uruguayo que, sin embargo, dejó onda huella en la literatura latinoamericana del siglo pasado.

De hecho, hay quienes lo consideran más allá del “Boom” que llevó a autores latinoamericanos a Europa, pues sin pertenecer al grupo en el que figuraron nombres como el del colombiano Gabriel García Márquez, o el peruano Mario Vargas Llosa, llegó a ser considerado uno de los máximos creadores de la narrativa en lengua castellana del siglo XX.

Cuentan que “El pozo”, publicada en 1938, ha sido considerada por los conocedores como “la primera novela moderna latinoamericana”, no obstante que en aquella época Onetti fuera “un personaje oscuro, un escritor alcohólico poco leído, al cual nadie le hacía caso, pues sólo era un redactor anónimo de una revista subversiva”, según una biografía que de él circula en internet.

Este viernes se cumplen 107 años de que naciera en la capital uruguaya, hijo de Carlos Onetti, funcionario de la aduana, y de la brasileña Honoria Borges.

De acuerdo con el sitio “Biografiasyvidas.com”, el escritor vivió alternativamente en Montevideo y Buenos Aires, desertó de los estudios de Derecho a la mitad de la carrera y desde su adolescencia frecuentó las redacciones de periódicos y revistas en su natal Uruguay.

En 1930, se mudó a Buenos Aires, Argentina, junto a su prima María Amalia Onetti, con quien se casó y tuvo su primer hijo Jorge Onetti Borges, quien también fue escritor y falleció en 1998.

Su labor literaria comenzó en los diarios “La Prensa” y “La Nación”, y en 1935 escribió “Los niños en el bosque” y “Tiempo de abrazar”, cuentos que no se publicaron hasta casi 40 años después.

De acuerdo con el portal “www.escritores.org”, su primer libro publicado fue “El pozo”, en 1938, año en que fue nombrado secretario de redacción del semanario “Marcha”.

Tras separarse de su esposa María, en 1933, volvió a contraer matrimonio con María Julia Onetti, hermana de María Amalia, y en 1945 se casó por tercera ocasión con la neerlandesa Elizabeth María Pekelharing. El 26 de julio de 1949 nació su segunda hija Isabel María, y ese mismo año se casó por cuarta y última vez, con la argentina de ascendencia alemana Dorothea Muhr.

Después de su gran novela “El pozo”, escribió algunas más, entre ellas “Tiempo de abrazar” (1940), “Tierra de nadie” (1941), “Para esta noche” (1943), “Los adioses” (1954) y, “Para una tumba sin nombre” (1959), “El astillero” (1960) y “Juntacadáveres” (1964).

Además de las sucesivas colecciones de los cuentos, “Un sueño realizado” (1951), “La cara de la desgracia” (1960), “El infierno tan temido” (1962), “Tan triste como ella” (1963), “Los rostros del amor” (1968) y “Cuentos secretos” (1986).

Entre 1955 y 1975, nuevamente en Montevideo, Onetti fue director de bibliotecas municipales del distrito montevideano y después integrante de la junta directiva de la Comedia Nacional, hasta ser acusado de actividades subversivas por la dictadura que gobernaba su país, situación que lo llevó a exiliarse en Madrid, España, país que no abandonaría hasta su muerte.

Los 19 años que permaneció en España se caracterizaron por una menor producción literaria, pero sí participó en muchos congresos y se hizo acreedor a diversos premios; los temas que formaban parte de sus obras eran principalmente: la soledad, la prostitución, la rutina, el dinero y la vida breve, entre otras.

En España le fue concedido el Premio Cervantes, en 1980, y en Uruguay el Premio Nacional de Literatura en 1962.

En el año 1987 publicó “Cuando entonces”, su primera novela después de ocho años sin publicar algo; Onetti llevaba una vida cada vez más ermitaña, paso los últimos 12 años de su vida encerrado en su departamento, donde recibía la visita de lectores y periodistas, prácticamente sin salir de su cama.

Su novela “La cara de la desgracia” fue llevada al cine por el realizador argentino Pedro Stocky, en 1989, y en 1991 se ganó el Gran Premio Rodó a la labor intelectual, de la Intendencia Municipal de Montevideo, dicha dotación económica fue donada por el escritor para la compra de libros en bibliotecas municipales.

En 1993 se publicó su última novela, “Cuando ya no importe”, considerada por los críticos, como su testamento literario, en la que resucitó por última vez la ciudad de Santa María.

Juan Carlos Onetti falleció el 30 de mayo de 1994, en una clínica de Madrid, cuidad en la que pasó los últimos años de su vida, enclaustrado en los días finales sin salir de su cama, se asegura que su última voluntad fue que sus restos fueran incinerados y sus cenizas no fueran trasladadas a Uruguay.

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