Joven cumple anhelo de infancia y porta orgulloso uniforme de bombero

Reynosa, Tamps., 21 Ago (Notimex).- Ejercer la profesión de bombero significa dejar todo atrás para ayudar a las personas que están en peligro y a la vez formar parte de una familia que porta con orgullo el uniforme de unos 20 kilos de peso que los distingue en su labor.

Así lo señaló José Eduardo Salinas Sánchez, para quien el día comienza a las 7:50 horas, pues 10 minutos antes de la entrada oficial, llega a la estación de bomberos ubicada en el boulevard Morelos de esta ciudad fronteriza, donde se desempeña como operador de una unidad.

Entrevistado en el marco de la conmemoración del Día del Bombero el joven señaló a Notimex que le gusta llegar a tiempo a su trabajo a fin de poder verificar que todo se encuentre en orden y en las condiciones necesarias para poder realizar su trabajo.

A sus 22 años de edad, Lalo, como lo llaman sus compañeros, es uno de los elementos más jóvenes que conforman el cuerpo de bomberos, situación que no impide que cumpla con sus responsabilidades laborales.

El entrevistado refiere que desde hace cuatro años ingresó al cuartel bomberos de esta ciudad y con ello cumplió uno de sus sueños, pues recuerda que desde niño soñaba con apagar incendios.

“Desde muy pequeño, como la mayoría de los niños, jugaba que era bombero y con la manguera de mi casa me imaginaba que estaba apagando un incendio y así con frecuencia decía que de grande quería ser bombero para poder ayudar a las personas que estuvieran en peligro”, expresó.

Con entusiasmo y una leve sonrisa, José Eduardo confirma que desde hace cuatro años su meta se cumplió, pues fue aceptado a pesar de tener sólo 18 años.

“No podía creer cuando me dijeron que si podía pertenecer al cuerpo de bomberos, claro una vez aceptado me sometí a un entrenamiento básico, fui capacitado tanto en teoría como en la práctica pues desconocía como operaba esta profesión”, dijo.

José Eduardo refiere que a lo largo de sus cuatro años en este trabajo ha tenido que realizar diversas tareas, ya que la función de bombero no se limita a controlar un incendio.

“La verdad me gusta mucho mi trabajo porque aunque tenemos algunos riesgos, es muy bonito y siempre estamos bajo estrés, con esa adrenalina de que tenemos que llegar a tiempo y ayudar a quien solicitó el apoyo, sin importar las condiciones a las que nos enfrentemos”, mencionó.

Comentó que cada día, al salir de su casa, se despide de su esposa y su bebé, quienes siempre oran por que regrese con bien y quienes dijo son su motivación para realizar bien su “chamba”.

Recuerda que son muchas las experiencias que le han tocado vivir, agradece que la mayoría de ellas hayan sido positivas y con nostalgia refiere que algunas han sido negativas, como el fallecimiento de algún compañero.

“Aquí somos una familia, pasamos tanto tiempo juntos que nos vemos como si realmente fuéramos familiares, nos toca apoyarnos y animarnos cuando alguien lo requiere, pues nuestros turnos son de 24 horas” dijo.

Mencionó que ser bombero es un orgullo para él y más cuando era un anhelo de la infancia, por ello sólo lamenta cuando en fechas importantes como cumpleaños, Navidad o algún aniversario no puede estar con su familia.

“Desde que ingresar al cuerpo de bomberos sabes que ya no eres dueño de tu tiempo y que te debes a la comunidad, ya que la gente espera que acudamos a ayudarles y de la mejor manera, pues somos las personas que evitaremos que sus bienes se pierdan o incluso que se pierdan vidas”, declaró.

Expuso que a través de este trabajo ha podido enfrentar sus miedos, sus temores, ya que antepone el bienestar de la comunidad.

Se dijo contento con su desempeño en su trabajo, pues recuerda que inició como “pitonero” y actualmente es operador de una unidad, sin que eso lo limite a participar en otras funciones dentro de la misma corporación.

Señaló que para él, como para sus compañeros, es un gran orgullo portar el uniforme de bombero, que incluye casco, botas, chaquetón, pantalón, mascarilla y equipo de aire, este último es de vital importancia ya que se convierte en sus pulmones al momento de combatir un incendio.

Reconoció que las altas temperaturas que se registran la mayor parte del año en esta localidad, aunado al peso del equipo personal, que oscila en unos 20 kilos y la exposición al fuego de manera directa, propicia desgaste físico y en ocasiones algunas quemaduras en manos y orejas.

“En incendios muy grandes, sufrimos mucho desgaste físico e incluso mental, pues las altas temperaturas ambientales junto a la temperatura que propicia un incendio nos deja agotados, deshidratados y en ocasiones con algunas quemaduras”, detalló.

José Eduardo se define como un joven feliz y contento con lo que hace, “poder servir a la comunidad apagando incendios, rescatar personas o animales atrapados o simplemente estar en donde se requiere la ayuda sin importar los peligros que en ocasiones esto representa me llena de satisfacción y gran orgullo”.

El joven reconoció que siempre es de gran motivación cuando algunas escuelas, empresas o ciudadanía en general acude al cuartel a felicitarlos, llevarles algún regalo, una despensa o simplemente un dibujo a través del cual los niños muestran su admiración por los “apaga fuegos”.

Finalmente, exhortó a la comunidad a extremar precauciones en sus domicilios, a mantener sustancias peligrosas aisladas, a evitar prender fuego a la basura o terrenos baldíos, verificar las instalaciones eléctricas y de ser posible contar con un extinguidor para atender conatos de incendios.

“Le pedimos a los automovilistas que cuando vean una unidad con la sirena encendida nos permitan el paso, para poder llegar lo más pronto posible al llamado, ya que el tiempo es vital para nuestro trabajo”, remarcó el bombero.

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