Instalaciones, esculturas kinéticas y video arte conviven en el MACM

* Muestra lo mejor del arte contemporáneo local y la visión del futuro de artistas emergentes

Por María del Carmen Varela. Enviada

Montreal, 13 Ago (Notimex).- Uno de los mayores atractivos culturales de la ciudad de Montreal es su Museo de Arte Contemporáneo (MACM), que este verano presenta un amplio abanico de manifestaciones creativas como la pintura, escultura, instalación, videoarte y orquestación.

John Zeppetelli, director y curador en jefe del recinto, habló a Notimex del rescate del legado artístico de Edmund Alleyn (1931-2004), un artista quebequense que, desde su punto de vista, no ha sido suficientemente valorado.

“Edmund Alleyn. In my studio, I am many”, explicó, es una retrospectiva que pone el ojo del espectador en un artista inclasificable por el tipo de trabajo desarrollado y que seguramente será una revelación por las múltiples personalidades que adoptó y por la evolución de su obra.

La muestra, abierta del 19 de mayo al 25 de septiembre, consta de más de 60 obras que captan momentos claves de su trayectoria, de finales de los 50 a principios del 2000.

Es la primera retrospectiva que se le hace después de su muerte ocurrida en 2004, la anterior, cita el museo, había sido en 1994-95, cuando los museos Nacional de Bellas Artes de Quebec y de Joliette colaboraron en la presentación de “Les Horizons d’attentes 1955-1995”.

Otra de las muestras que exhibe y de la cual Zeppetelli se siente especialmente orgulloso es “Habitude”, de Liz Magor, una de las artistas canadienses de mayor influencia en su generación, y su escultora más importante de los últimos 30 años.

Oriunda de Winipeg pero asentada desde hace muchos años en Vancouver, Magor trae en esta muestra una interesante yuxtaposición que se expresa en un trabajo no cronológico que reúne obra de su producción de los últimos 40 años.

Magor, expuso el curador, ha combinado de manera consistente, a lo largo de su producción, un alto nivel de rigor conceptual y procedimental con intensa investigación de materiales, que van desde las ramitas y textiles (sweaters) al caucho y yeso polimerizado.

Así, a partir de un cúmulo de objeto resignificados, que puede ser un colchón, tapones de neumáticos, un chicle seco, una envoltura de cigarrillos o de chocolates de época, e incluso una botella de alcohol o una servilleta con marcas rojas, aborda temas recurrentes como el deseo, la adicción o la compulsión.

La muestra, abierta desde el 22 de junio pasado, estará en exhibición sólo hasta el 5 de septiembre próximo.

La tercera exhibición a la que aludió John Zeppetelli es “Priority Innfield” y corre a cargo de Lizzi Fitch y Ryan Trecartin, dos videoartistas que ofrecen un trabajo completamente diferente.

Son dos atrevidos artistas de Los Ángeles, cuya práctica colaborativa va del video a la escultura, el sonido y las instalaciones, para jugar con lo inmaterial de los intercambios interpersonales y las relaciones que caracterizan a nuestra época.

Mostrando de alguna manera que la tecnología y la cultura se mueven más rápido que la comprensión de los fenómenos mismos. La exhibición permanecerá hasta el 5 de septiembre.

Finalmente, el MACM muestra como parte de sus adquisiciones recientes el trabajo de Jean-Pierre Gauthier (Montreal) y Ryoji Ikeda (Japón), denominado “Orchestrated”, que podrá ser apreciado hasta el 30 de octubre entrante.

Se trata de dos perspectivas diferentes sobre la música y otros tipos de orquestación visual, en los que mientras sus protocolos de trabajo y materiales son diferentes comparte un interés común relacionado con la distribución, composición y arreglos.

En las salas que ocupan sus instalaciones se pueden observar una serie de multiconexiones que sirven de motor para la ejecución de una pieza, activada por la interactividad que se registre en el lugar.

En el caso de Jean-Pierre Gauthier, su “Orchestre à geometría variable” es un entorno escultórico tremendamente caótico pero riguroso que combina la electrónica, con robótica y primitivos elementos musicales para organizar una experiencia sensorial y cinestésica.

Diecinueve composiciones pre-programados exploran una amplia gama de estilos musicales, que en conjunto dan lugar a un nuevo tipo de experiencia musical.

Mientras que Ryoji Ikeda en “data.tron” explora nociones de lo infinito, lo inmaterial y lo trascendental.