Novia cancela su boda y usa el salón de eventos para obra de caridad

Sarah Cummins decidió apoyar a indigentes en lugar de tirar todo a la basura

Seguramente has escuchado muchas historias de bodas que se cancelan, pero ninguna como la de Sarah Cummins, de Indiana, quien canceló la boda con su exnovio (al momento no se sabe por qué).

A Sarah le pareció una barbaridad tirar los 30,000 dólares que ella y su exnovio habían pagado, así que decidió convertir el que iba a ser su banquete de bodas con 170 invitados en una cena por todo lo alto para personas sin hogar.

Ha ocurrido hace unos días en Carmel, un suburbio al norte de Indianápolis, capital del Estado estadounidense de Indiana.

Ella y su prometido llevaban dos años preparando, y siendo que el centro de eventos exigía pago por adelantado y no reembolsa el dinero en caso de cancelación, decidió hacer algo benéfico.

“Fue realmente devastador, llamé a todo el mundo para cancelarlo, me disculpé, lloré, llamé a los proveedores, lloré un poco más y luego empecé a sentirme muy enferma de tirar toda la comida que había encargado para la recepción”, recuerda.

De acuerdo con Cummins, de 25 años y estudiante de Farmacia en la Universidad Purdue, se puso en contacto los albergues de la zona como Wheeler Mission Ministries, una organización de servicios sociales aconfesional. A su exnovio, Logan Araujo, le pareció bien cuando se lo propuso.

A la organización se sumaron varios negocios y particulares, que donaron trajes y accesorios para vestir a los invitados, algunos de ellos niños. También acudieron a la cita a apoyar a la novia tres de las que iban a ser sus siete damas de honor, su madre y sus tías.

El exprometido, que no acudió al evento y que recientemente ha perdido a su madre, ha declarado al Indy Star: “Estoy muy feliz a pesar de mi pena y también lo está Sarah porque ha sido capaz de tomar una decisión desinteresada y muy reflexiva en un momento tan difícil”.

Ahora, Cummins se marcha con su madre a lo que iba a ser su luna de miel en la República Dominicana.

Ya ha solucionado la peor parte de la situación, pero, de momento, no sabe qué hacer con su vestido de bodas. “Es demasiado doloroso pensarlo”, ha concluido.

Así que si bien no hubo boda, Sarah encontró una manera de ayudar a los demás.