Indígenas exponen nuevas marcas en Expo Reforma

México, 17 Jun (Notimex).- “Na Jacinta Charis” es una marca de hamacas hechas por mujeres zapotecas, “Dulces Baro” es el negocio al que le apuesta una familia de jornaleros otomís, “Amanalli” es la etiqueta con la que mujeres chichimecas venden productos naturistas, “Magami” es la canela directamente etiquetado por los productores totonacos de Veracruz.

Todos ellos forman parte de los 163 productores indígenas de 23 estados que comercializan artesanías, conservas, textiles, botanas, licores, platillos típicos, café, joyas, instrumentos y muchos otros productos y servicios con valor agregado en la Tercera Expo de los Pueblos indígenas que se celebrará desde el 16 de junio y concluirá el domingo 19 en la ExpoReforma de la Ciudad de México.

El evento, organizado por la Comisión Nacional de Los Pueblos Indígenas (CDI), cuenta con áreas de comida, espectáculos, consultorios de medicina tradicional, agencias que venden “tours” por los proyectos ecoturísticos llamados “paraísos indígenas”, la mayoría productos orgánicos, de elaboración artesanal que poseen etiqueta y marca propia de creación reciente.

En Zozocolco, un municipio de población totonaca y considerado de alta marginación en Veracruz, la gente se dedica principalmente al campo desde siempre, aseguran Carmen García Santiago y José Simón Juárez, productores de canela desde hace nueve años, desde hace unos meses lanzaron su propia marca para evitar a los intermediarios que, aseguran, son el principal problema de los productores.

“México es el principal consumidor de canela en el mundo”, asegura Carmen, a lo que José agrega: “y el 90 por ciento de la canela que consumimos es importada”. En Veracruz se produce recientemente.

Carmen, de 24 años de edad, y José, de 28, aseguran que los jóvenes de su edad se dedican cada vez menos al campo, salen del pueblo en busca de empleos seguros, pues el campo es un negocio arriesgado. “Nosotros somos de los pocos idealistas que le están dando un giro al campo”, asegura José.

Carmen dice a su vez que sus padres y abuelos sembraban maíz, frijol, chile y fritas como naranjas.

“Nuestros abuelos tenían ganas de hacer algo pero nos sabían de qué forma, el coyotaje, los acaparadores y los intermediaros siempre fueron el problema”, agrega José. “Ahora lo que se necesita es mercadotecnia y comercialización , aquí en esta feria el interés es hacer algún contacto”.

Hilario Barrera es otomí de Tasquillo, Hidalgo, es jornalero pero desde hace tres años elabora y vende dulces típicos como palanquetas, ates de guayaba y xoconostle, granola, garapiñados y chilacayota cristalizada, con ayuda de su familia para tener ingresos extra, su esposa Sofía se apellida Rojas y él Barrera, de la conjunción de ambos apellidos nació el nombre de su marca “Baro”. “Yo y mi esposa recibimos capacitación para hacer estos dulces hace tres o cuatro años”, su proyecto es uno de los impulsados de desde el principio por CDI. “Antes yo viajaba todos los años a Estados Unidos”.

A Carolina Loyola Hernández, del municipio Victoria, Guanajuato, vender shampoo, jabones, mermeladas de xoconostle, jarabes y pomadas le ha permitido tener ingresos extra en el hogar para mandar sus hijas a la escuela.

Su organización “Mujeres indígenas de Corral de Piedra” tiene otras siete integrantes de la etnia chichimeca jonaz, que elaboran productos cuya principal materia prima son plantas y frutos silvestres que crecen “por todos lados” en su región. “Este conocimiento se nos quedó de nuestros abuelos, lo único que nos faltaba era emprender”.

“Te voy a poner un ejemplo- dice Sara Gallegos Martínez, productora de hamacas de Juchitán de Zaragoza- si tienes dos frascos de miel, uno con marca y el otro sin marca ahí todo pelón, la gente agarra el que tiene marca porque le da más confianza aunque el otro que no tiene marca hecho artesanal pueda ser mejor y estar más rico, por eso es importante tener marca, tener una marca nos da a conocer”.

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