Indígena colombiana comparte experiencias en Museo de las Culturas

* Evoca lucha por derechos de su pueblo

México, 23 Sep (Notimex).- En una charla amena, la escritora y diseñadora colombiana Estercilia Simanca Pushaina, indígena wayuú, compartió algunos logros conseguidos en los últimos años por su etnia en materia de derechos y respecto a la integridad, así como injusticias que aún sufren.

En el Museo Nacional de Culturas Populares, durante la conversación “Identidad y derechos de los pueblos indígenas. Un diálogo Colombia-México”, la también abogada aseguró que existe mucha similitud entre los pueblos autóctonos de su país y los mexicanos, “sobre todo lo que tiene que ver con la identidad”.

En beneficio de los wayuú “mi lucha fue a partir de una denuncia pública, pero desde la literatura me di cuenta que algo pasaba en mi comunidad, como que mi abuelo se llamara de una manera distinta”, comentó la autora del “blog” “Manifiesta no saber firmar. Nacido: 31 de diciembre”.

Precisó que al escuchar los nombres de los indígenas, a las personas castizas les causaba risa, por lo que se dio a la tarea de estudiar las leyes, “porque en Colombia uno se puede cambiar el nombre por una sola vez en la vida.

“Pero resulta que vengo de un pueblo que es pobre y tiene una hambruna, pues los veranos son muy fuertes, el territorio queda en un semi-desierto, y cambiar un nombre resulta muy costoso para una persona, por lo que una habitante pobre no podría hacerlo”, dijo.

Por lo que pidió a las autoridades, en la campaña electoral de 2004, ayudar a las personas, y ese año se logró la posibilidad de cambiar el nombre para escribirlo y leerlo correctamente de acuerdo con la comunidad wayuú.

Acompañada por el poeta mexicano Mardonio Carballo, Estercilia Simanca expresó que pertenecer a un pueblo indígena le da identidad a sus habitantes, pero no aquella que se refiere a la huella digital o al sello que dice “República de Colombia” o “Estados Unidos Mexicanos”.

“Sino una identidad cultural, y solo por eso queremos la responsabilidad social con nuestro pueblo. En el estado donde vivo, que es La Guajira, desde 1994 existe una ordenanza, que es como una ley local, donde se obliga a que haya traductores en las notarías, cárceles y alcaldías de la lengua wayuú”, resaltó.

Afirmó que fue una ordenanza “muy bonita”, que imprimieron, que publicaron, promovieron y divulgaron, aunque todavía hay mucho por hacer, pero sí se requiere que derechos similares estén en todos los pueblos indígenas de América, finalizó.

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