“Hogar de Angeles” en Mérida, recinto para niños con cáncer

Mérida, 3 Ene (Notimex).- Ante la carencia de espacios donde niños con cáncer provenientes de zonas indígenas y campesinas puedan permanecer en espera de sus tratamientos oncológicos, un grupo de voluntarios conformó el centro de apoyo asistencial “Hogar de Ángeles”.

La historia de Pedrito, niño de 4 años con cáncer cerebral que necesitaba permanecer varios días en esta capital en espera de sus tratamientos oncológicos, motivó a María Cristina Rosado Garma y su familia, no solo a hospedar al infante en su hogar, sino también crear un sitio dónde hospedar a niñas y niños en forma temporal.

Y es que el tratamiento para leucemias como la linfoblástica aguda puede tardar hasta tres años, tiempo en que los niños deben permanecer hasta cinco días por semana en esta ciudad, “yendo y viniendo” para poder recibir la atención médica, así como para apoyar a los padres o parientes que los acompañan”.

“En Mérida no teníamos ningún albergue en la ciudad, así que algunas trabajadoras sociales y voluntarios buscaban casas donde los niños puedan permanecer, pues tras sus quimioterapias deben estar en un lugar independiente para evitar contagios por bacterias y virus”, comentó.

De esta forma, Rosado Garma, quien junto con su esposo e hijos tienen una pequeña empresa familiar, se dieron a la tarea de conformar un grupo de voluntarios para crear un hogar donde los infantes y sus padres puedan recibir alojamiento.

Así como comida adecuada a los requerimientos nutricionales del paciente, además de apoyo psicológico y espiritual gratuitos.

Y es que de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud de Yucatán, cada año se detectan entre 120 a 140 nuevos casos de cáncer infantil, los cuales se suman a los 750 que ya existen. De este total, el 50 por ciento proviene del interior del estado, así como de diversas ciudades de Quintana Roo, inclusive Belice.

Aperturado de manera oficial en días pasados al poniente de la capital yucateca y en una zona donde se concentran la mayor parte de los hospitales públicos que ofrecen servicio oncológicos o los subrogan, “Hogar de Ángeles” es visto como “una misión de amor y esperanza”.

“Una de las grandes razones para desarrollar este proyecto, es el aprender a ser agradecidos con Dios y la vida, por darnos una familia, salud, tener empleo”, enfatizó Rosado Garma.

Avalado por la Junta de Asistencia Privada de Yucatán, este albergue cuenta con cuartos individuales, así como espacios donde los niños pueden recuperarse tras cada tratamiento, al igual que sus padres que por lo general permanecen en las inmediaciones del hospital sin poder bañarse o comer por falta de recursos económicos.

“Una de las propuestas del albergue para con las personas que nos ayudan y a la sociedad es hacer conciencia de que debemos vernos unos a otros, que cuando ponemos nuestro tiempo y esfuerzo en favor de estos niños, en realidad no das sino recibes”, enfatizó.

Y recibes, añadió, porque cada niña y niño que padece de un cáncer y que llega con nosotros, es un guerrero que en verdad lo que hace es enseñarnos a valorar lo que tenemos, enseñarnos a darnos para ayudar al otro.

La lucha de ellos es de todos los días. Por eso un día llegué a la casa y le dije a mi esposo, a mis hijos, es el momento de hacer algo, de darnos, de hacer un cambio importante en nuestras vidas y esto es ayudando a estos guerreros.

En la actualidad, un grupo de 80 voluntarios, desde personas sin instrucción académica, hasta profesionistas de diversas ramas se han sumado a esta causa basada en “el trabajo constante, la confianza plena y la entrega absoluta”.

Actualmente, explicó, las unidades de servicio social, médicos y enfermeras de las unidades de tratamiento oncológico de los hospitales públicos donde son atendidos estos “ángeles”, son los principales promotores de este albergue gratuito. Ellos nos refieren a los niños y sus padres.

Además del alojamiento, y la alimentación especializada para cada menor dictada por un nutriólogo que ayude a cada niña o niño a subir de peso y mejorar sus defensas, los padres reciben pláticas o participan en talleres -sin invadir sus espacios personales de vida- para ayudarle a sobrellevar la enfermedad de sus hijos.

Adicional a ello, también llevan y traen a los niños de los centros de tratamiento oncológico, pues además de evitarles que contraigan enfermedades “la realidad es que sus padres vienen sin un peso, además de que no conocen la ciudad, esto es de gran ayuda para ellos”.

Inicialmente, recordó, pensamos en este albergue como un centro de apoyo a niñas y niños que van a tener un tratamiento de tres a cinco días, pero en el camino hemos modificado, pues muchos llegan de otras ciudades en horas de la madrugada y necesitan dónde dormir un rato antes de acudir a su cita.

Otra de las opciones, como ya hemos dicho, es la atención especial a las madres, quienes tras la primera quimio del niño necesitan descansar un poco para estar atentos a la segunda que se le da al niño y que a veces concluye en horas de la madrugada.

Con espacios amplios, piscina, área de juegos infantiles, de comedor, así como la proyección de un banco de medicinas, entre otros, “Hogar de Ángeles” recibe a un número cada vez mayor de niñas y niños provenientes de sitios como Chetumal y Tulum.

Aunque necesitamos de recursos económicos para este albergue -cuyas experiencias están siendo retomadas de albergues consolidados como “Casa Esperanza” y en especial, “Casa de la Amistad”- también requerimos de personas que ofrezcan su tiempo dos horas a la semana.

Para nosotros lo que damos es muy poco comparado con el ejemplo de lucha y valentía de estas niñas y niños, lo que nos da fortaleza para seguir adelante con nuestras vidas.