Hillary Clinton, la mujer que ha hecho historia en Estados Unidos

Por José López Zamorano. Enviado

Filadelfia, 28 Jul (Notimex).- Hillary Diane Rodham Clinton, madre y abuela, exprimera dama, exsecretaria de Estado y exsenadora, caminó los mismos pasos que su esposo, el expresidente William Clinton en 1993, y trazó un surco histórico para las estadunidenses.

Exaltada por sus partidarios como una abogada incansable a favor de los vulnerables o como ave de las tempestades por sus detractores, Clinton asume no sólo como la primera candidata presidencial de un partido mayor, sino como una de las políticas que genera más polarización en el país.

“La gente puede juzgarme por lo que he hecho. Y creo que cuando alguien anda en el ojo público, eso es lo que hacen. Así que estoy muy cómoda con lo que soy, con lo que defiendo y con lo que siempre he defendido”, dijo Clinton a la cadena PBS en 2014.

Nacida en Chicago en una cuna de clase media del suburbio de Park Ridge, Hillary fue educada en las escuelas élite de la costa este, primero en Wellesley College, una escuela de artes liberales para mujeres y después en la Universidad de Yale, donde se graduó como abogada.

Pero la leyenda de la dinastía Clinton nació cuando contrajo matrimonio en 1975 con un joven de Arkansas, igualmente ambicioso, al que conoció en Yale: William Jefferson Clinton.

Desde Little Rock, capital de Arkansas, Hillary dio los primeros pasos en un viaje de cuatro décadas que la llevaría no sólo al pináculo de la política estadunidense, sino también al sendero de la controversia.

Fue la primera socia del bufete Rose Law Firm y, en 1979, la primera dama de Arkansas, donde se involucró en la educación pública.

Cuando su esposo llegó a la Presidencia en 1993, tras derrotar a George H. W. Bush, Hillary encabezó la cruzada para la reforma del sistema de salud de Estados Unidos.

Aunque los esfuerzos de los Clinton para cambiar el sistema de sanidad pública fueron descarrillados por los republicanos, su participación cimentó su imagen como una defensora y promotora del cambio social desde el poder.

El capítulo de su vida en la Casa Blanca no estuvo exento de controversia. En 1996 se convirtió en la única primera dama en ser citada judicialmente, por el escándalo de bienes raíces de Whitewater, aunque nunca se le fincaron acusaciones formales.

El escándalo surgió en la escena pública cuando The New York Times reportó en 1992 que los Clinton invirtieron en un negocio de bienes raíces con sus socios Jim y Susan McDougal, cuando William Clinton era aún gobernador.

Acaso el mayor escándalo de su vida pública, uno que la impactó de manera personal, fue el ataque terrorista al consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia, en 2012, siendo jefa de la diplomacia, incidente en que murió su amigo Chris Stevens, embajador en ese país.

Los republicanos de la Cámara de Representantes encabezaron ocho investigaciones sobre el caso, para determinar si Clinton era culpable de la ausencia de apoyo militar para contener la agresión. Nunca hubo cargos en su contra.

Clinton asumió la responsabilidad del incidente, pero insistió en que nunca tuvo conocimiento de que empleados consulares hubieran solicitado protección adicional para la legación en Libia.

A su favor jugó la declaración del número dos de la jerarquía republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McArthur, quien aceptó que las pesquisas buscaban erosionar los niveles de aprobación de Hillary Clinton.

Más allá de si las averiguaciones fueron politizadas, Clinton es una de las aspirantes presidenciales demócratas más impopulares de la era moderna y acepta su candidatura con el reto de restaurar su déficit de credibilidad entre los progresistas y los varones blancos.

En los meses previos a las elecciones del 8 de noviembre, Clinton deberá granjearse el apoyo de los 13 millones de demócratas liberales que votaron por Bernie Sanders y acercarse a un electorado masculino sajón escéptico y volcado hacia Donald Trump.

Hillary Clinton es vista de manera desfavorable por el 63 por ciento de los electores estadunidenses, de acuerdo con un reciente sondeo del diario The Washington Post y la cadena televisiva ABC.

Se trata del más alto nivel de impopularidad para Clinton en más de dos décadas, conforme sólo 45 por ciento mantiene una opinión favorable de la candidata presidencial demócrata.

De la misma manera, Hillary Clinton continúa batallando para elevar su popularidad entre los varones, 63 por ciento de los cuales tiene una imagen desfavorable de ella, especialmente entre los de raza blanca.

Por separado, un sondeo de la cadena NBC y el diario The Wall Street Journal muestra las fortalezas de Clinton: tiene a su favor una ventaja de 15 puntos porcentuales entre las mujeres frente a Donald Trump y de 23 puntos porcentuales entre los jóvenes.

Entre las minorías, su brecha es aún mayor en relación con Trump: de 77 puntos porcentuales entre afroamericanos y de 62 puntos porcentuales con los hispanos.

A favor de Clinton opera además el hecho de que el millonario estadunidense y candidato presidencial republicano, Donald Trump, tiene índices de impopularidad más altos: siete de cada 10 estadunidenses lo desprecian.

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