Héroes peludos, herencia del terremoto del 85

Por Elizabeth Rodríguez Mora

México, 15 Sep (Notimex).- Ante la tragedia que se vivió en la Ciudad de México, hace 31 años, por el terremoto que sorprendió a sus habitantes, a las 07:15 horas de la mañana, y la necesidad de buscar entre los escombros a sobrevivientes, surgieron los héroes peludos, que con sus ladridos salvaron muchas vidas.

Ellos, ejemplares de cuatro patas, acompañados por sus amos que son voluntarios, se distinguen por su sociabilidad, obediencia y destreza de su olfato, y por eso desde hace 31 años conforman la unidad canina de rescate y búsqueda de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que actúa en momentos de desastre en el país.

Son alrededor de 18 perros de diferentes razas, incluso un Chihuahua, y Huesos, un criollo, rescatado de la Basílica de Guadalupe en el 2010, después de una peregrinación, donde fue abandonado.

Cinco perros se distinguen aún más, pues con su esfuerzo y demostrada destreza, son certificados por la International Rescue Dog Organization (IRO), asociada con la ONU en 115 países, entre ellos México, y en noviembre próximo Hueso será sometido a las pruebas para obtener su primera certificación como perro de búsqueda y rescate.

La IRO es el organismo más grande del mundo que dicta los lineamientos y protocolos de intervención que deben tener las unidades caninas, pues la ONU tiene un ala que está dedicada a homologar los criterios que se aplican en estos lugares y la IRO es quien certifica.

Mina es una perrita Labrador, Gala, Cairo y Baco, son pastores belgas malinois, y Geri, es un pastor belga groenendael, que cada dos años son certificados para que estén en óptimas condiciones para la búsqueda.

Estos héroes peludos viajaron en 2011 a Japón para apoyar en la búsqueda de sobrevivientes, luego de que se registrara un tsunami-terremoto.

El responsable de la unidad canina, Julio Velázquez Rodríguez, jefe del Departamento de Atención de Emergencias de la Dirección de Prevención y Protección de la UNAM, comentó la anécdota de que al querer certificarse ante la IRO, en el 2010, “oh, sorpresa! fueron reprobados”, pues el trabajo lo hacían bien, pero con base en su intuición y de manera empírica.

Los perros junto con los voluntarios son capaces de hacer rapel, navegación terrestre en zonas rurales y urbanas, y al grito de “busca”, los canes salen corriendo y con la guía de su olfato localizan a personas vivas. Son entrenados para eso, para encontrar a los sobrevivientes, ya que hay otra capacitación para la búsqueda de cadáveres.

En la prueba de demostración de búsqueda, Gala, y en su oportunidad Hueso, en menos de tres minutos encontraron, de entre los escombros, al entrenador que fungía como sobreviviente, otros ejercicios que desarrollaron fueron los de destreza, obediencia, y de sociabilizar, ahí Baco se lució al hacer rapel con David Emanuel Muñoz, un joven voluntario egresado de la Preparatoria 5 y que entrará a estudiar Veterinaria a la UNAM.

Sin importar su tamaño o raza son entrenados por igual, por casi dos años, una vez a la semana, para lo cual son seleccionados por dos meses, de entre los voluntarios que se inscriben para formar parte de este equipo, para ello los interesados puedan mandar un correo electrónico a unamk9@gmal.com.

“Ya vamos por la onceava selección, buscamos que tengan cierto perfil de estudiantes, aunque no tenemos un tipo específico, pueden llegar de cualquier edad, tenemos una etapa de selección que dura tres meses, se convocan los sábados de 8 de la mañana a las 2 de la tarde”, señaló.

“Se hace un diagnóstico y una selección, el grupo no puede ser muy grande, somos unas 20 a 22 personas con unos 18 perros”, informó.

Los perros también corren peligro, pues en situaciones de emergencia pueden sufrir una ruptura de pata, caer entre los escombros y tienen que enfrentar dificultades climatológicas, porque si llueve o nieva, como sucedió en Japón, se pueden resbalar, lo que mete en problemas para la búsqueda de su objetivo.

Los héroes peludos tienen una gran responsabilidad, pues trabajan contra reloj, entre más rápido localicen su objetivo, más probabilidades de vida hay, y se distinguen porque siempre están dispuestos y de buen humor para recibir una caricia o premio, como su juguete favorito, que reconozca su trabajo.

Los voluntarios también son capacitados para dirigir a su perro y tienen que ir equipados con botas con casquillo o para rescate; tiene que llevar arnés, casco, chaleco que los identifica como rescatistas; rodilleras, guantes, agua, botiquín, silbato, lentes protectores, protectores auditivos, seis metros de cuerda y radio.

El surgimiento de esta unidad canina de rescate de la UNAM, que dirige Velázquez Rodríguez, fue hace 31 años, en los sismos del 85, cuando la comunidad de la Universidad, en particular de la Facultad de Veterinaria y Zootecnia, un joven estudiante, preocupado por el rescate de los sobrevivientes y que no existían unidades caninas en nuestro país, tomó la iniciativa.

“Dependimos de que vinieran del extranjero unidades con perros rescatistas a apoyar, y este joven que salió de su casa con su perro a los escombros, descubrió que en México tenemos héroes peludos”.

“No había mucha información, y comenzaron a documentarse y asesorarse con otras unidades internacionales. La Universidad es la primera institución en México en fomentar esto y la más activa para formar a perros y voluntarios”, agregó.

La unidad mantiene vínculos con instituciones como la Marina, la Defensa Nacional, Policía Federal y Protección Civil de la capital del país y de la Secretaría de Gobernación, pues los apoyan en los seminarios que ofrece la unidad a los voluntarios para su capacitación, no solo de nacionales sino también extranjeros.

Finalmente, informó que además dan asesoría y capacitación a unidades de voluntarios de otras organizaciones civiles como la Cruz Roja, de protección civil, sobre todo para que estén actualizados con base en los lineamientos de la IRO.

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