Guerrero, estado rico en zonas arqueológicas

México, 20 Ago (Notimex).- El territorio del actual estado de Guerrero fue rico en la presencia de culturas prehispánicas, que dejaron vestigios para la posteridad que suman alrededor de dos mil sitios conocidos.

La región fue habitada por civilizaciones como la de Yope, que nunca fue subordinada por los aztecas, la Mezcala, que antecedió y sobrevivió a Teotihuacan, y la Olmeca, con un desarrollo y jerarquización tan antiguo como su par del Golfo de México.

Amén de registros pictográficos, es decir pinturas simbólicas y geométricas sobre piedras y cañadas, en las culturas del estado de Guerrero, pertenecientes a la región conocida como Mesoamérica, se puede encontrar la construcción conocida como bóveda falsa.

De acuerdo con el sitio “guerrero.gob.mx” este tipo de construcción “es oriundo y más antiguo en Guerrero y no una influencia venida de la zona maya”.

Los expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han realizado en diferentes momentos el registro y trabajo de campo en las zonas arqueológicas del estado de Guerrero, divididas en cuatro etapas.

Esta investigación han servido para identificar las culturas que se asentaron en la región, si bien han sido distanciadas hasta tener más elementos científicos que determinen el tipo de culturas de que se trata y la relación que tuvieron con otras de Mesoamérica o más allá.

En 1937 se logró un registro de 136 sitios prehispánicos pero para 2007 la cifra subió a casi dos mil “y únicamente siete se consideran abiertas al público”.

Según el portal mencionado, de las zonas arqueológicas sobresalen la de Teopantecuanitlan, en el Valle de Copalillo, la más importante en Guerrero de la cultura Olmeca, habitada entre el año mil y 500 antes de Cristo, con una extensión de hasta 160 hectáreas, si bien se conocen unos 50 mil metros cuadrados.

Esta zona posee ejemplos de arquitectura de barro y piedra, escultura monolítica, sistemas hidráulicos únicos en sus tiempo, siendo su sitio más destacado el de El Recinto, rodeado de muros con enormes bloques de piedra cortados de tal manera que no fue necesario unirlos con mezcla.

“Sobre dos de los muros, al este y oeste, se colocaron cuatro esculturas monolíticas que al parecer representan deidades del agua o de la lluvia”, destaca.

Otro sitio es el de Espacios Funerarios de Chilpancingo, que posee varias construcciones que albergaban asentamientos humanos acompañados de ofrendas, principalmente de piedra verde identificada como jadeita, diorita y feldespato olmeca.

Los restos humanos estaban colocados en cistas (cajas hechas de piedra), en criptas y en una tumba techada con el sistema conocido como bóveda falsa. El sitio fue habitado del año mil a 500 antes de nuestra era.

Una más es la zona de Ahuinahuac, perteneciente a la cultura Mezcala, que se integra por tres complejos habitacionales con fosas funerarias y donde se recuperaron varios tipos de cerámicas locales, como el blanco granular.

Predomina la cerámica Ahuinahuac engobe interior, “que se caracteriza por estar cubierto de manera imperfecta con engobe oscuro”. A este sitio se le ubica entre el periodo Preclásico Superior y el Terminal.

También destaca el sitio de Tezahuapa, desarrollado en el periodo Preclásico y presenta dos periodos de ocupación. Cuenta con un conjunto habitacional con edificios palaciegos colocados alrededor de un patio hundido.

Dichas construcciones desplantan sobre basamentos decorados con talud y tablero cubiertos con estuco, “ejemplo prematuro de talud-tablero que muy posteriormente se desarrollaría en Teotihuacan”.

El segundo periodo se identificó por haberse encontrado una cista con enterramientos humanos, semejantes a las de Chilpancingo.

Cuetlajuchitlan es otro de los sitios ubicados en Guerrero, que abarcó del siglo II a.C. a I d.C.; se presume ocupó 35 hectáreas, de las cuales dos han sido exploradas, y se sabe que perteneció a la cultura Mezcala en su etapa correspondiente al Formativo.

Uno más es el sitio de La Organera-Xochipala, ubicado en el periodo Epiclásico (650/700-900/1000 d. C.), es uno de los sentamientos con arquitectura mamposteada que se distribuye sobre los filos montañosos y cuenta con un sistema de infraestructura hidráulica.

Se trata de depósitos para almacenar y distribuir agua y una red de drenajes ocultos, mientras que los edificios se construyeron en medio de las terrazas o alrededor de plazas y patios, comunicados por pasillos y numerosas escaleras. Cuenta con un juego de pelota.

Destacan tres estilos constructivos: “edificios techados con bóveda falsa, posibles cámaras funerarias; los basamentos para templos, con muros en talud y tablero decorado con hileras de piezas circulares conocidas como clavos”.

Lo mismo que “estructuras palaciegas o palacios porticados, con pilares de planta cuadrangular o rectangular en la fachada, columnas de planta circular formadas con segmentos cilíndricos en su interior y techos planos”.

Otras zonas de Guerreo son la de Palma Sola, localizada en la ladera sur del cerro El Veladero, de Acapulco, que destaca por las 18 rocas de granito grabadas con motivos antropomorfos, así como de la flora y fauna de la zona.

También Ixcateopan, habitada en el último periodo prehispánico y que actualmente se encuentra debajo de la población del mismo nombre, por lo que ha sido poco posible estudiarla.

Sin embargo se conoce algo de ella como que contaba con construcciones de mampostería con recubrimientos de estuco, levantados en varios momentos.

Además está la de Tehuacalco, aparentemente habitada en el periodo Posclásico Temprano, y “en su arquitectura masiva destaca el estilo peculiar del recubrimiento de sus muros, a base de lápidas lisas y verticales rodeadas por pequeñas lajas horizontales, conocido como paramento mixteco”.

Un último sitio es el de Oztuma, que fue una de las fortalezas que utilizaron los mexicas para defender la frontera del territorio por ellos conquistado contra los tarascos, por lo que contaba con fuertes murallas a su alrededor.

Entre las diversas construcciones sobresale que en el asentamiento más grande se construyeron basamentos para templos, un pequeño juego de pelota, aposentos para los dirigentes y cuartos para la milicia.

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