Grupo: Extracción de lapislázuli alimenta conflicto afgano

KABUL, Afganistán (AP) — El presidente de Afganistán expresó el lunes su apoyo a una campaña para clasificar al lapislázuli como un “mineral de conflicto”, después de que un grupo internacional que monitorea la corrupción dijo horas antes que varios grupos armados —incluso los talibanes— ganan hasta 20 millones de dólares al año con la extracción ilegal del mineral, una piedra azul que se encuentra casi en exclusiva en suelo afgano.

El clasificar al lapislázuli como un “mineral de conflicto”, obligaría a Afganistán a regular su golpeado sector minero, que en la actualidad representa la segunda fuente de ingresos de los talibanes, después de las drogas.

Según un informe publicado el lunes por la organización Global Witness, con sede en Londres, la norteña provincia afgana de Badakhshan, donde se concentran las minas de lapislázuli, se ha visto “profundamente desestabilizada” por una violenta competición por el control de la zona, al enfrentar a hombres locales poderosos, legisladores y talibanes.

La piedra es apreciada por su intenso color azul y se utiliza en joyería y otros adornos. Se ha extraído de Afganistán desde la antigüedad. Incluso fue parte de los bienes comerciados a lo largo de la ruta de la seda.

Los minerales podrían representarle al gobierno de Afganistán ingresos por hasta 2.000 millones de dólares al año, de acuerdo con Global Witness, pero las autoridades carecen del dinero y la experiencia para desarrollar plenamente el sector y las empresas internacionales se ven disuadidas por el deterioro de la seguridad en el país.

El informe reveló que el gobierno perdió al menos 17,5 millones de dólares en ingresos por lapislázuli en 2014 y otros 10 millones en 2015. Los grupos armados ganaron alrededor de 19,9 millones en 2014. Un hombre fuerte local identificado como Abdul Malek ha pagado a los talibanes, a cambio de protección, casi 5 millones de dólares en los últimos dos años gracias a sus ganancias mineras, según el informe.

Global Witness agregó que las minas Badakhshan también se han vuelto una “prioridad estratégica” para una filial local del grupo Estado Islámico, que surgió durante el año pasado en el este del país, cerca de la frontera con Pakistán.

“A menos que el gobierno afgano actúe con rapidez para recuperar el control, se intensificará la batalla por las minas de lapislázuli y se desestabilizará aún más el país, así como la forma en que se financian los extremistas”, dijo Global Witness.

La organización Afghanistan Research and Evaluation Unit (Unidad de Investigación y Evaluación de Afganistán, un grupo de expertos independientes con sede en Kabul) dijo en un informe reciente que hay hasta 10.000 minas “fuera del control del gobierno y sujetas a saqueos”. Añadió que en Badakhshan hay “actualmente más de 300 camiones repletos de lapislázuli extraído ilegalmente”, alrededor de 6.000 toneladas, a la espera de su exportación.

“Las estimaciones más conservadoras para esta cantidad son de alrededor de 300 millones de dólares”, afirmó.

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