Gottfried von Einem, uno de los mejores compositores de la posguerra

México, 11 Jul (Notimex).- En ocasión del 20 aniversario de la muerte del compositor austriaco Gottfried von Einem, la Sociedad Histórica y Cultural “Gleichgewicht” le dedicará un concierto que incluirá algunas de sus piezas de cámara, el próximo sábado 16 de julio en la biblioteca principal del recinto.

Los organizadores detallaron que en el concierto participarán la soprano Frolieb Stollwerck, acompañada por Liane Presich-Petuelli (piano), Mathias Roller (chelo) y Alfred Hertel (oboe), interpretando las piezas “Acht Waldviertler Lieder, op. 71”, “Música para violonchelo solo, op. 108” y “Aspekte, op. 102”.

Gottfried von Einem nació en Berna, el 24 de enero de 1918, hijo de un diplomático y su esposa, descendiente de la nobleza alemana.

De acuerdo con su biografía oficial, sus primeras aproximaciones al mundo de la música fueron mediante clases de piano, con especial predilección por los conciertos “Messiah”, de George Friedrich Handel; la “Novena Sinfonía”, de Ludwig van Beethoven, y “Valkiria”, de Richard Wager.

Su primera obra madura, digna de reconocerse como opus número 1, fue la “Princesa Turandot”, fenomenalmente recibida por el público durante su estreno en 1944, en Dresde, bajo la dirección de Karl Elmendorff.

“La Princesa Turandot” fue la primera de la serie de composiciones para ballet a la que siguieron “The Rondo of the Golden Calf” (1952), “Pas de Couer” (1952), “Happiness, Death and Dream” (1954) y “Medusa” (1957).

En estas primeras composiciones, el sonido de von Einem es claramente influenciado por rítmicas del jazz, toques de Stravinsky y Blacher, ricas armonías, poderosos composiciones de cuerdas y una organización seccional que se apartaba de la continuación tradicional, anota el portal especializado en música “allmusic.com”.

En abril de 1844, el “Concerto for Orchestra”, estrenada en Berlín, fue mordazmente criticada por la prensa que rechazó los pasajes de jazz introducidos en el último movimiento, por considerarlos como “música degenerada”, por ende, prohibieron su reproducción.

La relación de Einem con el jazz continuó en su ópera “The Trial”, a pesar de que era un género prohibido por el régimen del Tercer Reich.

“Danton’s Death”, su primera incursión en ópera, fue escrita durante el retiro a Ramsau, meses antes de que la guerra terminara, descrita por Einem como un acuerdo con el pasado, una discusión del fenómeno del totalitarismo personificado en el trabajo de Robespierre.

“Nunca he escrito una ópera que no tuviera relación directa con el tiempo en que fue escrita, todas mis óperas son el reflejo en que fueron creadas”, dijo alguna vez.

El gran momento de su vida vino con la presentación de “Danton’s Death” (1947), en medio de un tremendo éxito y un consenso general de buenas críticas por parte de la prensa, el público y las academias musicales.

Su segundo gran trabajo fue “The Trial”, inspirada en una serie de citas e imágenes del libro del mismo título escrito por Franz Kafka. Se trata de cuadros significativos en los que se muestra de manera análoga el sufrimiento del protagonista Josef K. y la dura experiencia del encarcelamiento que sufrió von Einem a manos de los nazis.

Estos dos grandes títulos catapultaron el nombre de Gottfried von Einem a la fama internacional como uno de los mejores compositores europeos de la posguerra.

Su fama y reconocimiento creció en 1980 cuando presentó su más controversial trabajo, la ópera “Jesus’ Wedding”. De acuerdo con el diario “The New York Times”, la pieza describe el alegórico encuentro entre Jesús, quien representa la vida y el amor, y una mujer quien representa la vida, así como el papel de María Magdalena interpretado por una cantante pop.

El escándalo desatado por las acusaciones de blasfemia por parte de la Iglesia Católica derivó en demostraciones públicas de violencia, cartas agresivas e incluso amenazas de muerte para el compositor.

Aunque Gottfried von Einem es respetado por sus aportaciones en el ámbito del drama, la música de concierto representa una parte significativa del total de su labor creativa.

En esta abundó en todas las categorías, sinfonías de larga escala, conciertos para violín y piano, piezas para solistas vocales y orquesta, y una extensa variedad de composiciones de cámara para varios instrumentos, entre ellas destaca que interpretó durante el 30 aniversario de la Organizaciones de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York en 1975.

Su nombre es venerado por la considerable obra que dejó a su muerte: siete óperas, cinco ballets, cuatro sinfonías y piezas de música de cámara, según información del diario español “El País”.

Un año antes de morir, Einem publicó sus memorias bajo el título “I have lived to see so much”, en las que narraba la historia de su vida, principalmente, al tiempo que reflexionaba sobre las cosas más importantes durante ésta, su trabajo artístico, el lugar de la ópera en su vida musical, y sobre todo, las amistades que forjó con notables personalidades que dejaron huella en su vida.

Gottfried von Einem murió el 12 de julio del 1996, en Oberdürnbach, Austria.

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