Glantz, Le Clézio y Nooteboom evocan obra de Cervantes y Shakespeare

Por Luis Galindo. Enviado

Querétaro, 4 Sep (Notimex).- Los escritores Margo Glantz, J.M.G. Le Clézio y Cees Nooteboom, reunidos en el Teatro de la Ciudad, evocaron hoy la obra de dos grandes de la literatura universal: Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare, a propósito del 400 aniversario luctuoso de ambos.

En una charla amena en el Teatro de la Ciudad, en el marco del encuentro Hay Festival, que concluye hoy, la primera en hablar fue la escritora mexicana, quien dedicó esta reunión al recién fallecido narrador Ignacio Padilla, un experto en la obra de Cervantes.

Comentó que “en la obra de Shakespeare hay escenas que me han impresionado mucho, como aquella en que se reúnen unas madres, viudas que han muerto también sus hijos, en la obra ´Ricardo III´.

“Aquí es muy interesante de cómo el amor y la política están totalmente relacionadas, y también una escena más en que el dramaturgo inglés Shakespeare hace que sus personajes y que en varios de sus textos dramatúrgicos, los personajes están a punto de sufrir algo grave, se tiran a la tierra, lo que en ese momento es lo peor, porque van a morir”, expresó la autora de “El día de tu boda”.

Ante un gran número de personas que se dieron cita en el recinto, Glantz dijo que respecto a Cervantes se ha dicho bastante, “por lo que mi lectura es una lectura en donde el cuerpo predomina sobre todas las cosas, no hay capítulo de El Quijote en donde Sancho y El Quijote no hayan sido apaleados, golpeados y sufrido ambos.

“En Cervantes el cuerpo textual es tan corpóreo como el cuerpo de los personajes”, señaló la también autora de libros como “Síndrome de Naufragios”, “El Rastro” y “Las genealogías”, entre otras.

Jean-Marie Gustave Le Clézio, Premio Nobel de Literatura 2008, recordó que en su infancia, en casa de sus abuelitos, había una edición de 1847 traducido al francés de Cervantes, “para mí era un tesoro, era un libro de 886 páginas con toda la obra del autor español y con ilustraciones”.

Agregó que ese libro le significó entrar a una dimensión completamente ajena a la actualidad; era un tiempo después de la guerra, con mucha angustia, mucha incertidumbre, no había qué comer, no había luces y no había distracciones, los cinemas estaban cerrados.

“Para mí ese libro fue una aventura, pensando que se libro fue escrito para mí, lo leí, no lo aprendí de corazón, pero si conocía muchas partes y después encontré en la ciudad de Niza, donde vivía, a los personajes de Cervantes, que eran gitanos, pero el mundo que describe corresponde muy bien en mi imaginación algo que vivían los gitanos”, señaló el escritor francés.

Al referirse al dramaturgo inglés Shakespeare, mencionó que el primer libro que compró en serio fue de este autor, estando en Inglaterra, a los 16 años de edad; entonces encontró una edición completa y ”me acuerdo que ese libro tenía una dedicatoria, que el dueño anterior había sido un niño”.

De otro clásico de la literatura que se abordó fue Garcilaso de la Vega, de quien Le Clézio señaló que entre sus primeros libros no había de este autor, pero arreglando la biblioteca del Instituto Francés de América Latina se puso a leer algunos de los volúmenes.

“De los cuales encontré obras de Garcilaso de la Vega y me gustó mucho, sobre todo como si fuera testimonio de un mundo perdido, maneja un idioma muy elegante, muy aristócrata, me impresionó mucho de ese mundo de fantasía”, apuntó el Premio Nobel de Literatura.

En su oportunidad, el escritor holandés Cees Nooteboom recordó que el lema del festival es “Imagina el mundo” y que “me he imaginado en los últimos 400 años cuántos ´Hamlet´ en el mundo han interpretado este personaje, desde un turco, ruso, holandés y en todos los idiomas.

“Pero Shakespeare ha desaparecido, hay un momento en que los autores se despiden de su obra o más bien las obras se despiden del autor, el autor desaparece completamente como persona”, expresó.

El autor de obras como “El azar y el destino” y “El desvío a Santiago” relató que había la leyenda de que Shakespeare fue enterrado en Holanda, y dijo: “lo buscamos, pero no lo encontramos”.

Después buscaron la tumba de Cervantes, por lo que viajó a Madrid, España, porque se decía que estaba en una iglesia en la calle de Lope de Vega.

Finalmente, continuó, encontraron el Monasterio de los Trinitarios, habitado por monjas, y muchos preguntaban si estaba enterrado Cervantes ahí y respondían que sí, “pero no estᔠen ese lugar, dijo.

Por último, los tres escritores coincidieron en que la obra de Cervantes y de Shakespeare son atemporales y que siguen presentes no obstante el paso del tiempo, por abordar temas como la violencia, la política y la venganza.

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