Genética y hábitos de consumo, temas a considerar para abatir obesidad

México, 24 Ene (Notimex).- Los hábitos alimenticios e información genética de la población son los principales aspectos que hay que atender para contrarrestar la obesidad y el sobrepeso, considerados la pandemia que cada vez muestra mayor incidencia, de acuerdo con la especialista Estefanía Escobedo.

En entrevista, la nutrióloga destacó que en la mayoría de los casos las personas que tienen sobrepeso, en realidad no consumen más alimentos chatarra que una persona saludable.

Por el contrario, refiere, investigadores atribuyen la acumulación Índice de Masa Corporal (IMC) se debe principalmente por comer demasiado, lo que orilla a padecer algún tipo de obesidad.

En la mayoría de los casos, explicó, las personas que padecen este síndrome “satanizan” o culpan a los productos elevados en azúcares o grasa aunado a su fácil acceso, pero no consideran en este prejuicio a las cantidades de comida que consumen al día.

“Los alimentos no deben satanizarse, pues todos los alimentos cuentan con características y beneficios que de consumirse de manera responsable y acorde a las necesidades del consumidor, no tienen por qué afectar al organismo”, subrayó.

En ese sentido, refirió que de acuerdo con una prueba de la Universidad de Universidad Cornell, en Estados Unidos, los refrescos y la comida rápida no son el principal engordador de la población.

Esta prueba incluye una revisión a los hábitos alimenticios registrados en la población estadounidense entre 2007 y 2008 en el consumo de refrescos, dulces y comida rápida, la cual no mostró correlación con el IMC de la población en general.

La investigación reveló que las personas saludables y obesas consumen el mismo promedio calórico al día.

Aunque hablar de un consumo de productos chatarra en la comida básica no es altamente recomendable, los hallazgos de esta prueba cambian por completo el panorama de la “idea” de que consumir alimentos poco saludables es la causa de las altas tasas de obesidad, puntualizó.

Aunque se trate de una investigación que hable de una connotación positiva entre alimentos chatarra y peso a nivel población, debe considerarse los efectos por información genética, donde una persona tiende a acumular grasa y glucosa, o aspectos como bajo peso crónico u obesidad mórbida.

En ese sentido, puntualizó que prohibir la comercialización de refrescos y comida chatarra como la solución para reducir la obesidad, puede tener impacto, “pero no es la solución”.

“Es necesario incrementar las campañas de salud en países como México, donde la obesidad es corresponsable de diversas enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión, incluso cáncer”, sostuvo.

Otro de los factores es tratar de abatir los niveles de sedentarismo, e incentivar a un consumo responsable de productos chatarra y la ingesta de alimentos saludables, como frutas y verduras, los cuales pueden generar un mayor impacto en el peso de una persona.

“Aunque la información genética de la población mexicana no nos encamina a tener unos cuerpos esculturales, impulsar un correcto consumo de alimentos en la vida diaria destacaría por mucho la buena salud que anhela todo mexicano”, dijo.

Cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) refieren que tan solo en América Latina existen al menos 130 millones de personas con sobrepeso, lo que se traduce en casi la cuarta parte de la población de este sector.