Federico García Lorca es recordado con actividades en México y Españ

México, 4 Jun (Notimex).- El poeta y dramaturgo español Federico García Lorca será recordado a 118 años de su nacimiento, que se cumplen este 5 de junio, con lecturas dramatizadas, poesía, música y exposiciones en México y España.

En la ciudad de Ávila, España, por primera vez se rendirá homenaje al autor de “Doña Rosita la soltera” el mismo día de su cumpleaños, con un acto poético-musical en El Episcopio, donde la entrada será gratuita.

El espectáculo incluirá música, palabra y fotografía, entre otras artes, además, se llevará a cabo la lectura de sus “Sonetos del amor oscuro”, según información de “www.tribunaavila.com”.

Como parte del homenaje se instalará la exposición fotográfica de Paloma Capelo, “Una nueva primavera”, acompañada de la música de Dúo Quima: guitarra clásica y voz. También se recitará un poema floral lorquiano en voz de María Ángeles Álvarez.

En tanto, en la ciudad de México, la Compañía Nacional de Teatro y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) presentan el ciclo García Lorca, que consiste en la lectura dramatizada de tres obras fundamentales del escritor granadino: “La casa de Bernarda Alba”, “Bodas de sangre” y “El público”.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) esta actividad se lleva a cabo todos los martes, del 17 de mayo al 12 de julio en los planteles Xochimilco, Azcapotzalco y Lerma de la UAM, con la participación del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro.

Federico García Lorca nació en Fuente de Vaqueros, provincia de Granada, fue el mayor de cuatro hermanos, sus padres fueron Federico García Rodríguez y Vicenta Lorca Romero.

El portal “biografiasyvidas.com” señala que los primeros años de la infancia de García Lorca transcurrieron en su pequeño pueblo granadino.

De pequeño sufrió una enfermedad y problemas físicos que le impedían correr o jugar con los amigos, se dice no aprendió a caminar hasta los 4 años de edad. Cursó el bachillerato en Almería y estudió filosofía y letras en la Universidad de Granada.

Se licenció en derecho y entabló amistad con el compositor Manuel de Falla (1876-1946), quien ejerció una gran influencia en él, transmitiéndole su amor por el folclore y lo popular.

En 1919 instalado en la Residencia de estudiantes de Madrid, conoció a Juan Ramón Jiménez (1881-1958) y a Antonio Machado (1875- 1939), así como con poetas de su generación y artistas como Salvador Dalí (1904-1989).

Sus polifacéticos intereses lo llevaron a dedicarse con pasión no sólo a la poesía, sino también a la música, el dibujo y el teatro, aunque su primera pieza teatral, “El maleficio de la mariposa”, fue un fracaso.

El sitio “www.federicogarcialorca.net” señala que Lorca publicó su primera obra en verso “Libro de poemas” en 1921, la cual llamó la atención, aunque su reconocimiento y éxito literario llegó con el poemario “Canciones” (1927) y con las aplaudidas representaciones en Madrid del drama patriótico “Mariana Pineda”, basado en la heroína histórica condenada a muerte.

En aquellos años, García Lorca escribió una obra inspirada en el folclore andaluz, “El Poema del cante jondo” (1931), así como “Romancero gitano”, en el que se funde lo popular y lo culto para cantar al pueblo perseguido de los gitanos, personajes marginales marcados por un trágico destino.

Después de estos éxitos, García Lorca viajó a New York y las impresiones que la ciudad dejó en su ánimo se materializaron en “Poeta en Nueva York” (publicado póstumamente en 1940), un canto angustiante, con ecos de denuncia social, contra la civilización urbana y mecanizada.

En 1932, de nuevo en España, fue nombrado director de La Barraca, compañía de teatro Universitario, su interés por la escena responde a una progresiva evolución hacia lo colectivo y a un afán por llegar de la forma más directa posible al pueblo.

Consagrando al teatro los últimos años de su vida, publicó “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” (1935), hermosa elegía dedicada a su amigo torero donde combina la tradición popular con imágenes de filiación surrealista, y “Seis poemas gallegos” (1935), escritos en lengua gallega.

Diversos proyectos quedaron incompletos y que se publicaron de manera póstuma, entre ellos, “Sonetos del amor oscuro” y la inconclusa colección de alta tensión erótica.

De ese amor y dedicación que despertó el teatro en el poeta, en sus últimos años de vida surgen los tres grandes dramas rurales que constituyen la cima de su producción y lo sitúan entre los grandes dramaturgos: “Bodas de sangre” (1933), “Yerma” (1934) y “La casa de Bernarda Alba” (1936), todas ellas siguen siendo constantemente representadas en escenarios de todo el mundo.

En “Bodas de Sangre” (1933) un suceso real inspiró el drama de una novia que huye tras su boda con un antiguo novio (Leonardo), la huida llena de premoniciones, donde la muerte aparece como personaje, presagia un final al que se viene aludiendo desde la primera escena.

“Yerma” (1934), se centra en el tema de la maternidad frustrada, es una verdadera tragedia al modo clásico, incluido el coro de lavanderas, con su corifeo que dialoga con la protagonista.

“La casa de Bernarda Alba” (1936), considerada su obra maestra, muestra la pasión por la vida de la joven Adela, encerrada en su casa junto con sus hermanas a causa del luto por su padre y oprimida bajo el yugo de una madre tiránica.

Tras la aparente variedad de géneros y estilos, la obra de Federico García Lorca presenta una marcada unidad temática, tanto en el yo poético del “Libro de poemas” como en los personajes de su “Romancero gitano” o en los protagonistas de las grandes tragedias de su madurez.

De acuerdo con el portal Biografiasyvidas.com, “La casa de Bernarda Alba” fue su última obra, ya que en 1936, al estallar la Guerra Civil española (1936-1939), el poeta, fue detenido por las fuerzas franquistas y fusilado diez días más tarde, el 18 de agosto de 1936.

Bajo acusaciones poco claras que señalaban hacia su papel de poeta, librepensador y personaje susceptible de alterar el “orden social”, su asesinato causó honda conmoción internacional y convirtió al artista en el trágico símbolo de la brutal intolerancia del fascismo.