FAO-México sugiere nuevas prácticas de consumo alimentario

Por Ángeles González Bretón. Corresponsal

Puebla, 16 Oct (Notimex).- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) recomienda la aplicación de nuevas prácticas agrícolas que dañen menos al ambiente, así como hacer cambios de hábitos en el consumo de alimentos.

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, Ariel Buendía Nieto, especialista en Sistemas de producción Familiar y miembros del Proyecto Estratégico de Seguridad Alimentaria de la FAO-México, resaltó la necesidad de aplicar en el campo mexicano prácticas agrícolas sustentables que puedan contribuir a frenar el cambio climático.

También se pronunció porque la población se enfoque en consumir alimentos sustentables, pues se estima que en promedio se consumen 400 gramos de carne al día y sólo 250 gramos de frutas y hortalizas.

La FAO, dijo, propone que haya más consumo de legumbres y leguminosas, sobre todo en las grandes urbes donde los estilos de vida lleva a los citadinos a consumir más comida rápida, mucha carne, cereales y carbohidratos.

“Las legumbres y leguminosas, además de ser una importante fuente de proteínas, tienen una gran capacidad de adaptación al cambio climático, y sobretodo requiere de menos consumo de agua para producirse”, expuso.

Señaló que tan sólo para obtener un kilo de lentejas se requiere de 50 litros de agua, mientras que para obtener uno de pollo se necesitan cuatro mil 325 litros.

En tanto, para un kilo de cordero son necesarios tres mil 520 litros de agua y por un kilo de ternera se emplean 13 mil litros de agua, lo que demuestra que es mucho más fácil obtener un kilo de alimento de origen vegetal que animal.

Explicó que las legumbres también contribuyen en la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, y al consumir más legumbres se apoya en la conservación de bosques y selvas.

Se estima que cada año se pierden 13 millones de hectáreas de bosques y selvas en el mundo. La degradación y deforestación también representa el 11 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Buendía Nieto manifestó también que se deben proteger los suelos y para ello es necesario cambiar las técnicas de cultivo como la que ahora se tiene de dejar al descubierto los cultivos. Las plantas fijadoras de nitrógeno (como el frijol) ayudan a mejorar la fertilidad del suelo, e incrementa la fertilidad de la tierra.

Los agricultores también tienen que cambiar la visión de remover la tierra, deben ahora optar por descansar la tierra y mantenerla cubierta y protegida por los rastrojos sobre el suelo e incrementar la productividad, añadió.

También, dijo, se debe hacer un uso eficiente del agua y optar por un riego localizado, por un sistema de goteo, incremento de infiltración del agua en el suelo, mejorar la retención de la humedad y evitar la evaporación.

Otra medida que puede contribuir a una mejor producción, sustentable y amigable con el medio ambiente es que en las tierras de labor los cultivos sean múltiples.

Por ejemplo, en el municipio de Martínez de la Torre, Veracruz, en un solo terreno siembran cítricos, en la planta baja cuentan con piña y entre surcos hay árboles de cedro.

“Hay que aprovechar los tiempos y espacios. Tenemos que hacer que estos espacios dedicados a la agricultura sean también lo más similares a los ecosistemas naturales. Tenemos que imitar lo que hace la naturaleza”, agregó.

El especialista además habló sobre la promoción de evitar que los desechos de los animales produzcan gas metano, lo que es posible con la instalación de biodegestores anaeróbicos.

Estos instrumentos, dijo, ayudan a almacenar los desechos animales e inician el proceso de descomposición, para generar un biogás y usarlo en el hogar, además del ahorro económico para las familias también se obtienen abonos de gran calidad.

Por su parte, Alfonso Rocha Robles, consejero Internacional de Slow Food México y Centroamérica, en entrevista recomendó a la población contribuir al cuidado del medio ambiente siendo más selectivos en sus comidas.

Dijo que todo alimento que llega a la mesa pasa por todo un proceso de producción, recolección, distribución y comercialización, por ello es importante que el consumidor analice toda la cadena y valore el costo que paga la naturaleza por darnos qué comer.

En ese sentido, invitó a los consumidores a cuestionarse cómo se produce lo que está comiendo y si lo que come afecta a la economía local, con el propósito de generar consumidores cada vez más conscientes.

Refirió que una de las causas por las que el clima está cambiando, al igual que la alimentación y la agricultura, es que crecen de manera desmedida los alimentos industrializados con lo que se afecta a la agricultura, se consume más agua, más fertilizantes, se emplean pesticidas e incluso más alimentos transgénicos.

Al no tener conciencia de lo que se come, expresó, “nosotros también contribuimos a perjudicar nuestras comunidades, pues se estima que se desperdicia el 30 por ciento de los alimentos porque pequeños productores no tienen manera de cómo empacarlos o trasladarlos. Con estas acciones también se contribuye a que los productores emigren”.

Indicó que “además de elegir los alimentos locales, debemos ser conscientes de lo que comemos. Cuestiónate cómo es posible poder comer una fruta o legumbre en meses del año que por naturaleza no son los idóneos para su cultivo, sin embargo, están en tu mesa los 12 meses del año”.

Alfonso Rocha recordó que Slow Food en México forma parte de la red global de Slow Food con más de 100 mil socios en más de 150 países.

“A través de una vasta red de voluntarios de grupos locales (Convivium), los jóvenes y las comunidades locales de alimentos, vinculamos los placeres de la mesa con el compromiso de proteger a la comunidad, la cultura, el conocimiento y el medio ambiente que hacen posible este placer”, expuso.

Su único interés es promover una alimentación buena, limpia y justa para toda persona del planeta. Esa alimentación debe ser sabrosa, de temporada, local, fresca y saludable, que se obtenga en forma limpia de manera que preserve la biodiversidad, sin dañar al medio ambiente y debe garantizar el bienestar animal sin dañar la salud humana.

A través de la página www. slowfoodmexicoycentroamerica.org, los interesados podrán conocer de más actividades de alimentación que contribuyen a cuidar el Planeta, así como la difusión de proyectos locales, eventos educativos, y las comidas compartidas.

También cuentan con una aplicación para teléfonos móviles que permita al usuario identificar sitios como restaurantes y tiendas de abarrotes donde se expenden productos orgánicos, alimentos sustentables y otros servicios.

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