Familia de San Luis Potosí alcanza a llegar para despedir a Juanga

* Se les ponchó una llanta y su hija se enfermó del estómago

México, 6 Sep (Notimex).- Tras un viaje de 13 horas, procedente de Ciudad Valles, San Luis Potosí, una familia de siete integrantes alcanzó a llegar al Palacio de Bellas Artes para despedir a su ídolo Juan Gabriel, fallecido el pasado 28 de agosto en Santa Mónica, California.

“Pasamos de todo, a mi hija, la menor de 15 años, le cayó mal la comida y se enfermó del estómago. Tuvimos que pasar a ver a un doctor en San José Iturbide, Guanajuato, y luego, ya entrando a la Ciudad de México, como por el Toreo, se nos ponchó una llanta de la camioneta al pasar por un bache”, contó Víctor Hugo de la Cruz.

Después de cambiar la llanta, continuaron su camino hacia Bellas Artes, que aún los recibió con una larga fila.

“Nos formamos desde la Alameda, como a eso de las ocho de la noche, ahí por donde está un monumento (Hemiciclo a Juárez) y pudimos respirar, creíamos que no llegábamos.

“Lo maravilloso es que como buenos mexicanos, no somos puntuales, porque sí hubieran cerrado a las siete de la noche, como decían, no llegábamos a despedirnos de Juanga”, relató entre risas.

Víctor Hugo de la Cruz llegó acompañado de su esposa Sarita, su mamá Constanza, sus tres hijos: José Luis, Andrea y Ximena, así como su cuñada Sofía.

Todos son seguidores de Juan Gabriel. En diferentes etapas, dice, pero al fin fans, aquellos que compran todos sus discos, que siguen de cerca su trayectoria y van a sus conciertos.

“El año pasado, mi hijo voló a la capital para verlo en el Auditorio. Me traje a mi nieta Andrea y cantamos con enjundia todas sus canciones. ¿Cómo se nos fue a morir? Lo creo nada más porque vi la urna con sus cenizas y a su hijo desconsolado, pero de lo contrario, no lo creería, se fue muy joven nuestro Juanga”, platicó Constanza a Notimex.

Ella empezó con el gusto por Juan Gabriel desde la década de los setentas, y luego se lo heredó a su hijo y éste, a su vez, a sus tres hijos y su esposa.

“Cuando Víctor Hugo se ponía borracho, le subía el volumen al estéreo y cantaba ‘La diferencia’ a todo lo que daba. También la de ‘Yo no nací para amar’ o la de ‘He venido a pedirte perdón’. Ya luego encontró a una buena esposa, pero lo borracho no se le quitó ni lo ‘juangabrielero'”, comentó con sentido del humor.

Luego de la travesía, la familia De La Cruz dijo que acabarán de ver el concierto del grupo de Juan Gabriel, en la explanada del recinto de mármol, después van a cenar a la Plaza Garibaldi y hoy mismo se regresan a San Luis Potosí.

“Porque mañana hay que ir a trabajar y a la escuela, nada más pedimos permiso para faltar hoy. Ya mañana seguiremos llorando, pero en casa”, concluyó doña Constanza.