Expresidente de Guatemala valora importancia de la paz en Colombia

Por Pablo Palomo Reyna. Corresponsal

Guatemala, 25 Sep (Notimex).- El expresidente de Guatemala, Marco Vinicio Cerezo Arévalo, valoró la trascendencia de los Acuerdos de Esquipulas y haciendo una comparación dijo que la firma de la paz en Colombia hará de la región la única en el mundo sin conflagraciones.

El exmandatario dijo en entrevista con Notimex, con motivo de la firma de la paz en Colombia que tendrá lugar mañana lunes, que su gobierno (1986-1991) impulsó las reuniones de jefes de Estado centroamericanos para gestionar la pacificación del entonces agitado istmo.

Los acuerdos de Esquipulas I y II, gestionados en las reuniones de presidentes centroamericanos, merecieron el respaldo de los gobiernos latinoamericanos preocupados por la inestabilidad que causaban en la región los conflictos armados del istmo, señaló.

Respecto a la firma de la paz en Colombia, que se consumará en Cartagena, el exmandatario estimó que impactará de manera positiva en América Central y a nivel latinoamericano.

“La firma de la paz en Colombia es importante para América Latina, debido a que la región será la única en el mundo sin conflictos armados”, lo que favorece aspectos económicos, políticos y sociales de la zona, consideró.

En este sentido, destacó Cerezo Arévalo, “somos probablemente la región más pacífica en el mundo desde el punto de vista de ausencia de guerras convencionales o disputas armadas entre países”.

Insistió en que el fin del conflicto armado interno colombiano “es un paso histórico para que América Latina”, cuyo proceso de integración se fortalecerá con el logro colombiano de la paz tras 52 años de guerra fratricida.

México y Colombia son potencias económicas de la zona. La economía mexicana “tal vez es la más grande de la región, y Colombia viene enseguida. Las inversiones colombianas en Centroamérica son cruciales”, aseveró.

Cerezo Arévalo rememoró el proceso de pacificación que vivió Centroamérica en la década de 1980 y señaló que los países centroamericanos fueron parte de las zonas del mundo afectadas por la Guerra Fría y resintieron los efectos de la lucha ideológica entre la extinta Unión Soviética y Estados Unidos.

Los efectos del choque de las dos potencias y los problemas económicos y políticos propios de cada país agudizaban los conflictos armados en la región (Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras), manifestó.

Detalló que al llegar a la presidencia en 1986, después de un período prolongado de dictaduras y gobiernos autoritarios en Guatemala, casi de inmediato se involucró en el trabajo diplomático por la paz regional.

“No podíamos ser una isla de democracia en una región en conflicto”, además de que era imprescindible institucionalizar el proceso democrático a nivel regional para resistir movimientos contra el incipiente proceso, enfatizó.

Era necesario un diálogo y acciones conjuntas entre los gobiernos, pues “ninguno de los países de la región era capaz -como sucede aún- de resolver su problemática económica y social y de impulsar un modelo de desarrollo sin una visión de carácter regional”.

Dijo que desde el inicio de su gobierno -14 de enero de 1986- planteó la necesidad de la reunión de presidentes centroamericanos para que, “con el espíritu del Grupo Contadora”, se emprendiera un diálogo en busca de la paz.

El diálogo presidencial centroamericano derivó en los procesos de Esquipulas I en 1986 y Esquipulas II en 1987, que “determinaron la decisión de tomar en nuestras manos el proceso de paz” de la región, apuntó.

Indicó que los conflictos armados internos retrasaban el desarrollo de Guatemala, El Salvador y Nicaragua, país acosado por un ataque militar (de los “contras”) apoyado por Washington que afectaba también a Honduras.

Destacó que los acuerdos de Esquipulas, propiciados por las reuniones de presidentes de Centroamérica y luego con el respaldo unánime de América Latina, encaminaron el proceso de paz regional.

El político, quien encabeza la Fundación Esquipulas para la Paz, Democracia, Desarrollo e Integración, sostuvo que con la paz en Colombia y el avance económico similar al de México, “Mesoamérica se volverá una región estrátegica”.

“Sin conflictos armados en América se vislumbra un mejor futuro, crecimiento económico y fortalecimiento de la democracia”, expuso el exgobernante, quien fue máximo líder de la democracia cristiana en Guatemala.

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