Expertos monitorearán costas para frenar daños por cambio climático

México, 27 Ago (Notimex).- Investigadores de la UNAM impulsan un proyecto para monitorear los puertos de Mazatlán, Sinaloa; Ciudad del Carmen, Campeche, y Puerto Morelos, Quintana Roo, con el fin de procurar su cuidado ante los efectos del cambio climático.

En un comunicado, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indicó que el fenómeno ha generado graves impactos en los litorales mexicanos, por lo que se pretende estudiar algunos de los ecosistemas costeros nacionales más característicos.

Joan Albert Sánchez Cabeza, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la institución, mencionó que el aumento de la temperatura afecta los seres vivos de esos lugares, por lo que algunas especies emigran para sobrevivir.

Señaló que en sus cuatro mil 500 millones de años de existencia la Tierra no había experimentado un calentamiento global tan acelerado como en el último siglo.

Es así, explicó, porque la temperatura subió cerca de un grado y aunque es difícil formular predicciones se espera un incremento mayor en esta centuria.

El objetivo del proyecto es crear una base de datos integrada que incluya la nueva información generada, resultados históricos y registros sedimentarios útiles para preservar esos entornos.

La base de datos llevará por nombre Tulum, por evocar un lugar que representó un papel importante en el tránsito marino y al pueblo maya, expuso el investigador en el Instituto de Física.

En la conferencia “Observatorios costeros del cambio global y climático” destacó que hasta el momento se ha detectado que las zonas estudiadas enfrentan diversas problemáticas, como el aumento de temperatura que afecta a los seres vivos del lugar.

“Ante esa situación algunas especies emigran al norte para sobrevivir, pero aquellas que no pueden moverse desaparecerán.

“Por ejemplo varios tipos de algas ya no están y el pez león ha venido del ecuador a las costas mexicanas a buscar una temperatura adecuada para prosperar. Durante los eventos de El Niño se ha dado un gran blanqueamiento y mortalidad del coral”, refirió.

Otro aspecto preocupante es el nivel del mar, que ha aumentado tres o cuatro milímetros por año, y de continuar así en un siglo habrá crecido 30 o 40 centímetros. “Hoy sabemos que en Mazatlán y la península de Yucatán el agua sube no sólo de forma lineal, sino acelerada”.

Desafortunadamente, dijo, esto afecta a los manglares, que al acumular sales de forma excesiva propician el deterioro de los recursos naturales del sitio.

Otro problema es la hipoxia (falta de oxígeno), que aunque es un fenómeno natural en algunas áreas, ha aumentado en los litorales debido a la actividad humana.

Finalmente debido al incremento de dióxido de carbono (CO2), éste se hace presente en el agua marina, que se acidifica.

Ello trae consecuencias graves, por ejemplo, a lo largo de la costa que va de Canadá a Baja California Sur algunas especies de moluscos, como los ostiones y el abulón han disminuido.

El investigador dejó claro que salvar el planeta dependerá de cómo se comporten los humanos, de la manera de usar el automóvil, “de si tendremos ciudades más pequeñas e incluso de si comemos menos carne y más verduras”.

Al respecto detalló que la cantidad de CO2 que la humanidad emite a la atmósfera es la peor imaginable y advirtió que “si no modificamos nuestros hábitos, la situación continuará o empeorará”.

Sobre esa temática el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) ha identificado que la falta de información, observación y monitoreo del medio es uno de los principales obstáculos para adaptarse como sociedad al fenómeno.

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