Expertos del INAH estudian efectos de extracción mineral en Toluquilla

México, 20 Jun (Notimex).- Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) estudian los efectos de la minería prehispánica en Toluquilla, sitio que se ubica al norte del municipio de Cadereyta de Montes, en Querétaro.

Se trata de un proyecto arqueológico que cumple 20 años de investigación en una zona donde se realizaba la extracción del cinabrio, un mineral que fue apreciado en Mesoamérica y que provocó problemas de salud entre la población por bioacumulación, destacó el INAH.

En un comunicado, refirió que la bioacumulación es el proceso de acumulación de sustancias químicas en organismos vivos, alcanzando concentraciones más elevadas que las halladas en el medioambiente y los alimentos.

Sobre el tema, la arqueóloga Elizabeth Mejía Pérez Campos, directora del Proyecto Arqueológico Toluquilla, indicó que en la última década se ha examinado una muestra de los restos de poco más de 200 individuos masculinos y femeninos, entre neonatos, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, que proceden de una veintena de entierros.

Mejía precisó que de los dos centenares de individuos, 160 han sido analizados y de esa cantidad 40 por ciento corresponde a población infantil, además se ha recuperado una decena de ejemplares de neonatos.

Para la investigación se ha contado con la colaboración de Gilberto Hernández, adscrito al Centro de Geociencias de la UNAM, campus Juriquilla-Querétaro y experto en temas de contaminación por metales pesados en suelos y sedimentos, y se diseñó una metodología específica.

A análisis se enviaron muestras de los restos de 35 individuos (principalmente de huesos largos, cráneos, vértebras y dientes), entre ellas de cuatro neonatos, y se obtuvieron resultados de 32.

De acuerdo con la especialista, “Todos: hombres y mujeres jóvenes, adultos, niños, fetos, resultaron contaminados; tuvieron contacto con mercurio o con cinabrio”.

Indicó que el mercurio está asociado a otros metaloides: arsénico, plomo, cadmio, zinc y antimonio, por citar algunos. por lo que se analizaron 11 metales en los 32 esqueletos, que dieron positivo en todos los casos.

La arqueóloga refirió que la norma internacional actual fija un promedio que no debe rebasar las 5 partes por millón (ppm) en un ser humano, y uno de los casos paradigmáticos fue el de un neonato que mostró 96 partes por millón.

El cinabrio, apuntó, fue un material muy preciado en Mesoamérica, y Toluquilla fue uno más de los sitios que pudieron comerciar con este bien, y el acceso a este recurso fue quizá una de las claves de su larga ocupación de 1,850 años, entre 300 a.C. y 1550 d.C.

Asimismo, arqueólogos y antropólogos físicos del INAH han observado la presencia de caries en las dentaduras de una importante cantidad de los individuos, además de que los dientes muestran alto grado de pulido, y registraron que los jóvenes y adultos padecieron artritis y otras enfermedades reumáticas, además de lesiones y traumatismos.

En 20 años de labores en la poligonal de la Zona Arqueológica de Toluquilla, se han registrado 210 monumentos, que incluyen desde los muros de contención para unas 40 terrazas con habitaciones distribuidas en la parte suroeste del Cerro Jorobado, además de las edificaciones en su cima, entre ellas cuatro canchas de Juego de Pelota.

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