Estudio alerta sobre daño renal en menores de Agua Caliente, Jalisco

Guadalajara, 19 Jul (Notimex).- El investigador Felipe Lozano Kasten dijo que la desnutrición, contaminación del agua, enfermedades como parasitosis e hipertensión, así como la exclusión social, podrían ser algunas causas de la alta prevalencia de insuficiencia renal entre los pobladores de Agua Caliente, municipio de Poncitlán.

El también académico del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), destacó que lo anterior es de acuerdo con un estudio que él encabeza en dicha localidad.

Detalló que el equipo de investigadores realizó pruebas clínicas a 300 menores de edad de las tres escuelas del pueblo, “de ellos, 170 resultaron con presencia de microalbuminuria, que indica algún nivel de daño renal”.

“Tan sólo en este último mes se han diagnosticado cuatro nuevos casos de niños con este mal, entre ellos una pequeña de 10 años, cuyo hermano de 11, ya recibe diálisis”, explicó.

Añadió que todos ellos deben ser atendidos con urgencia por un nefrólogo, sin embargo, no acuden al especialista porque carecen de recursos económicos para pagar los 60 pesos por persona que cuesta el transporte que los lleva a Guadalajara.

Comentó que pese a que una organización medioambiental asegura que los problemas renales se deben a que los habitantes beben agua de la llave proveniente de un pozo termal con altos niveles de sulfuros, manganeso y coliformes fecales, “el problema es multifactorial”.

Agregó que esto tiene que ver con un entorno socioambiental que deja vulnerables a las personas desde que son bebés.

Mencionó que el equipo multidisciplinario de investigadores ha encontrado que los menores de edad sufren un alto grado de desnutrición.

Explicó que al nacer, los bebés tienen asegurado cierto nivel de alimentación con la leche materna, “el problema comienza cuando pasan del destete a la ingesta de alimentos sólidos, pues la variedad de éstos es deficiente”.

“Los primeros alimentos en lactantes son muy pobres, la gente no tiene dinero para comer proteínas de origen animal más que el pescado, que empiezan a comer a los tres años, lo demás son pastas, galletas, poca fruta y caldo de frijoles entre el destete y los cinco o seis años”, dijo.

Manifestó que esta mala alimentación tiene consecuencias también en sus procesos de aprendizaje.

“De acuerdo con el estudio en desarrollo, 38 por ciento de los niños estudiados tiene un rezago en el desarrollo, 46 por ciento está en riesgo de tener este tipo de retraso y sólo 16 por ciento muestra desarrollo normal en cuanto a motricidad fina y gruesa, lenguaje y nivel de conocimientos”, precisó.

Aseguró que 95 por ciento de las familias no usa gas para cocinar, sino leña que cortan cerro arriba, “el camión de la basura tarda hasta un mes en pasar, por lo que los habitantes se ven obligados a quemar sus desperdicios o dejarlos a la orilla del lago de Chapala”.

Explicó que esta práctica genera que la mayoría de los menores registren altos niveles de plomo en la sangre, según el estudio, en el que además identificaron la presencia de pesticidas y fertilizantes en los infantes.

Precisó que como las familias se sostienen de las pequeñas cosechas en su parcela, es común que utilicen fertilizantes y pesticidas en sus cultivos de chayote o frijol, los cuales guardan en su mismo hogar, donde en una sola habitación suelen convivir los padres, los niños y algunos animales domésticos o de cría.

“Se genera, a través del humo, una serie de tóxicos que pueden afectar el pulmón o el organismo de unos niños vulnerables que se la pasan pegados a las madres en el fogón y al inhalar ese humo, junto con los tóxicos que ya hay en el medio ambiente, van a tener afectación por su estado nutricional”, explicó.

A su vez, la químicofarmacobióloga Margarita Soto Gutiérrez, indicó que entre 5 y 6 por ciento de los niños de kinder o secundaria presentan hipertensión y 90 por ciento de los niños en edad preescolar tienen parásitos como amibas y teniasis.

La también investigadora del CUCS añadió que esto último debido a la contaminación de la tierra en la que juegan o mediante la convivencia con cerdos, gallinas o caballos.

“Esto les afecta porque como son niños desnutridos, pueden presentar problemas de concentración, según las características que vimos, estos menores presentan diarreas y no tienen buena atención en la escuela”, anotó.

Señaló que estas condiciones de pobreza y de deterioro de la salud “podrían estar sucediendo no sólo en Agua Caliente, sino también en el vecino poblado de San Pedro Itzicán y en las demás comunidades de la ribera de Chapala”.

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