En el Teatro Arlequín siempre se agotaban localidades: Ortiz de Pinedo

* En su escenario se presentaron José Solé, Miguel Manzano, Nadia Haro Oliva, Carlos Riquelme y Alejandro Ciangherotti, entre otros

Por Claudia Pacheco Ocampo

México, 26 Jun (Notimex).- En el legendario Teatro Arlequín siempre se agotaban las localidades, pues si bien su comedia era picante, jamás optó por lo obsceno, aseguró el actor y productor Jorge Ortiz de Pinedo.

“Era un teatro divertidísimo que abarrotaba sus localidades. Nadie se quejaba si era chico o grande, lo bonito es que era un teatro caliente, la gente se reía, las carcajadas eran gigantescas sin necesidad de decir palabras obscenas o groserías”, recordó.

En 1953, su padre, el comediante Óscar Ortiz de Pinedo, participó en la primera obra de teatro que ahí se montó: “La hora soñada”, también con las actuaciones de Nadia Haro Oliva, bajo la producción de su esposo, el coronel Antonio Haro Oliva.

De ahí que, el pasado 21 de junio fue invitado a velar la placa que simbolizó el cierre del Teatro Arlequín para iniciar su reconstrucción y reabrirlo en 2018 con dos espacios escénicos.

“Se tiene una tristeza natural por cerrar un teatro tan tradicional como este, pero también hay una gran felicidad al saber que en este lugar también se levantará otro teatro que llevará el mismo nombre”, apuntó.

El interior del recinto, destacó, “huele a sabor, a talento, porque ahí se presentaron José Solé, Miguel Manzano, Nadia Haro Oliva, Carlos Riquelme y Alejandro Ciangherotti, quienes han sido unos de los mejores actores que ha dado este país”.

Ortiz de Pinedo, que actúo en dos obras dentro del templo teatral, consideró que acciones como construir un teatro deben ocurrir más seguido en México.

“Teatro que se cierra, teatro que se levanta, eso es lo que debe suceder; pero lo que no puede hacerse es tirar un teatro. No sé cuánto tiempo se tarden en levantarlo, pero será una fuente de trabajo para los actores y para mucha gente”, destacó.

El teatro, dijo Ortiz de Pinedo, forma parte de la cultura popular de este país y el Arlequín es fundamental en la historia de la Ciudad de México.

“Muchos teatros cerraron y no volvieron a abrirse; ojalá todos nos pongamos de acuerdo para hacer este postulado: por cada teatro que se cierre tienen que hacerse no uno, sino dos teatros”, concluyó.

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