Es el dulce regional de Monterrey sustento para una familia

Por Cristina Venegas Gaytán

Monterrey, 1 Oct (Notimex).- Lo que para Alicia Rivera Banda empezó como un trabajo más, con el tiempo se convirtió en el negocio familiar del que desde hace 22 años viven sus padres, hijos y ella, la elaboración de dulces regionales en forma artesanal, así como de empanadas de cajeta, piña y calabaza.

Para ella, la vida no ha sido fácil, con apenas 40 años de edad y abandonada por el padre de sus hijos, desde hace tres años enfrenta el cáncer nasal que le dio a uno de sus hijos mayores (menor de 20 años) y que tras el paso de las radioterapias y quimioterapias le dejó una ceguera.

Alicia destaca que el oficio de dulcero lo aprendió de la señora Sofía González Esparza, originaria de Zacatecas y dueña de una gran dulcería llamada “La Colmena de Monterrey”, que actualmente se ubica por el rumbo del Parque Fundidora, en esta ciudad.

Aunque su patrona no estaba muy convencida de que fuera la persona indicada para el trabajo, Alicia demostró ser una buena trabajadora y gracias al interés que tenía por aprender, consiguió la confianza de la dueña del negocio, que poco a poco le fue enseñando ingredientes y medidas para la elaboración de los tradicionales dulces.

Así fue que aprendió a preparar la nuez y cacahuate garapiñado, cocada amarilla, blanca y café, dulce de leche quemada, borregos, leche con coco y nuez, veladoras, bolas de leche quemada con nuez, rollo de guayaba con cajeta y nuez.

También elaboraba dulces cristalizados como camote, chilacayote, calabaza, higo y naranja, bolas de tamarindo enchilado y dulce, calabaza en tacha, dulce de coco tricolor y las empanadas rellenas de cajeta, piña o calabaza.

“La señora me fue diciendo hay que ponerle tanto de esto y tanto de aquello, ni más ni menos porque varia el sabor, no cocinarlo tanto porque se amarga el dulce y así hasta aprender bien, ella me decía que debía aprender todo porque era para mi bien, que más tarde me iba a servir y así fue”, recuerda.

Después de 10 años, la dueña del negocio tuvo que irse a vivir a Arteaga, Coahuila, y Alicia se quedó con el local y empezó el negocio por su cuenta con la ayuda de sus hijos y padres, y aunque en este momento vive al día por la enfermedad de su hijo que ocasiona muchos gastos, agradece tener lo suficiente para solventarlos.

Alicia señala que en un día ella sola ha llegado a preparar mil 40 cocadas, todo en forma artesanal, ya que sólo utiliza para la elaboración de los dulces, cazos y charolas de acero inoxidable, un rallador de coco hecho por su padre, una cuchara de madera, un horno de gas y un buen cuchillo.

Todo lo prepara en su casa, desde la leche quemada de los dulces, picar la nuez, preparar la masa para las empanadas, hasta pelar y rallar el coco con un rallador hecho con un bote y un pedazo de madera.

Alicia asegura que la temporada de venta fuerte es en invierno en el caso de las empanadas y en época navideña, que es cuando vende muchas canastas y charolas arregladas, tanto de dulces como de empanadas.

Menciona que la temporada más baja es en tiempo de calor y por lo tanto es cuando tienen menos trabajo, pero también menos ingresos.

Apunta que el rollo de guayaba con cajeta y nuez es el más caro de los dulces que elabora, el cual tiene un costo de 200 pesos el kilo, mientras que los tamarindos dulces y enchilados son los más económicos en precio, pues su valor es de 15 pesos, al igual que las barritas de leche quemada con nuez.

Las cocadas tienen un precio de 20 y 25 pesos; el cacahuate garapiñado vale 20 pesos la bolsita con 100 gramos y la nuez vale 30 pesos con 100 gramos; el dulce caramelizado cuesta 100 pesos el kilo y las empanadas tienen un precio de 14 pesos.

El local de dulces regionales “La Morena”, propiedad de Alicia Rivera, se ubica en la esquina de Juan Ignacio Ramón y Aldama, en el centro de Monterrey.

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