Desconfianza y propaganda: falsa violación de niña rusa en Alemania

Por Olga Borobio. Corresponsal

Berlín, 31 Ene (Notimex).- El caso de una supuesta violación de una niña ruso-alemana, de 13 años de edad, en Alemania pasó de un asunto policial a implicar la cuestión migratoria, después se reveló como una campaña contra los medios, para ahora incluir el campo diplomático.

El hecho dejó en evidencia la desconfianza y el momento que atraviesan las relaciones entre Berlín y Moscú, así como el provecho político que se intenta sacar de cualquier suceso con fines propagandísticos y lo fácil que resulta la xenofobia con cualquier pretexto en medio de la actual crisis migratoria en Europa.

Todo comenzó con los problemas escolares que sufría una niña en Berlín que tiene la doble nacionalidad ruso-alemana. Al parecer, esa situación y el miedo de ir a casa y enfrentarse a sus padres la llevó a esconderse el 11 de enero en casa de un conocido.

Su desaparición durante 30 horas suscitó las sospechas de sus padres y de la comunidad ruso-alemana en el país, por lo que su familia habló de inmediato de un secuestro y violación por parte de un grupo de hombres con aspecto “del sur”, es decir, inmigrantes.

Después vinieron las manifestaciones de ruso-alemanes contra los refugiados, luego de que el año pasado llegaron más de un millón al país.

Además, acusaciones contra el Estado alemán por supuestamente ocultar los hechos a favor de los migrantes, con el objetivo de no dañar la política pro-asilo de la canciller federal Angela Merkel.

Sin embargo, el pasado viernes, la policía logró recuperar los datos de un teléfono móvil destruido de la menor, y llegó así a un joven cuya vivienda registró hallando objetos de la niña, como su monedero y su material escolar, según reportó el semanario Spiegel online.

En el interrogatorio el joven reconoció que la joven de 13 años pasó una noche en su casa, sin que haya indicios de delitos sexuales o siquiera contacto sexual entre ambos. “Sólo quería irse de casa y buscó allí refugio”; explicó el portavoz de la Fiscalía de Berlín, Martin Steltner.

La policía investiga ahora a dos jóvenes por abuso sexual que en los meses previos a la desaparición que habrían tenido contacto sexual con la menor, posiblemente de forma voluntaria, según la fiscalía, pero en lo que seguiría constituyendo un delito debido a su edad.

Las autoridades descartaron la historia del secuestro y violación, tras interrogar a la menor, pues se contradecía y hasta ofreció cuatro versiones distintas de los hechos.

En los primeros días la policía apenas ofreció información sobre el caso por motivos de protección de la víctima, lo que contribuyó a la difusión de rumores y mentiras, como la historia de la violación.

Miles de rusos-alemanes salieron a las calles para pedir una investigación de la policía de la violación de la menor por un refugiado que ya daban por hecho-, acusando a la policía de encubrir el delito.

La extrema derecha del NDP y el grupo xenófobo y antiinmigración Pegida hicieron suyo el tema en defensa de sus causas contra los refugiados y los medios rusos hicieron el resto, acusando también las dudas y acusando a Berlín de encubrir un delito contra un ciudadano ruso.

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, señaló que Rusia tenía que haber sido informada puntualmente del incidente por las autoridades alemanas, pero no lo hicieron y señaló que se trata de una cuestión de derechos humanos de una ciudadana rusa.

El ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, acusó a su homólogo ruso de instrumentalizar el caso con fines de propaganda política y sacar el debate migratorio en el país.

El primer ministro del estado federado de Baviera, Horst Seehofer, de la Unión Cristianosocial, el partido “hermano” de la Unión Democristiana (CDU) de Merkel, se ha convertido en uno de los principales críticos de la Canciller Federal en política migratoria.

Por ello viajará a Moscú el próximo jueves, donde se reunirá con el presidente Vladimir Putin.

“Seehofer se ha posicionado contra Merkel en el debate migratorio y espero que no haga el viaje”, dijo Roderich Kiesewetter, un responsable de política exterior del partido de Merkel.

Acusó a Rusia de cooperar con partidos de derecha radical en Europa, también en Alemania. Seehofer debe exigir a Putin que deje de hacerlo, dijo en declaraciones que publicó este domingo el diario “Welt am Sonntag”.

“La política exterior alemana se hace en Berlín, no en Múnich (capital de Baviera), criticó por su parte el portavoz de exteriores de la fracción socialdemócrata en el Parlamento, Niels Annen. “Espero que después de su viaje, el señor Seehofer no escriba la próxima carta a Merkel sobre la política alemana sobre Rusia”, añadió.