Derrota en plebiscito tendría consecuencias impredecibles: Semana

Bogotá, 21 Ago (Notimex).- Una derrota en el plebiscito de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tendría consecuencias impredecibles, advirtió en su edición de hoy la revista Semana.

El reciente fallo de la Corte Constitucional ratifica que “el plebiscito es un acto político que obliga al presidente a cumplir lo que el pueblo ordene con su voto. Si gana el Sí, Santos tiene la obligación de implementar los acuerdos. Si gana el No, no podrá hacerlo”, señaló.

“Si gana el No, las consecuencias son impredecibles, y la propia Corte se abstiene de aventurar escenarios posibles. Lo que sí dice la Corte es que un voto negativo inhibirá la implementación del Acuerdo Final”, apuntó.

Sin embargo, el máximo tribunal “aclara que esa inhibición no cubre sino el acuerdo derrotado en las urnas, pero que el presidente mantiene las facultades que otorga la Constitución como responsable directo del manejo del orden público”.

Por lo tanto, Santos “tiene el derecho de seguir buscando la paz con un acuerdo distinto, que podría someter a un plebiscito, aunque esto no sería necesariamente obligatorio, pues como se ha dicho la refrendación ha sido un ofrecimiento voluntario del presidente y no una exigencia constitucional”.

“Esa jurisprudencia no coincide con lo que han dicho el presidente de la república y su jefe de debate del Sí al plebiscito, César Gaviria. Para ellos, si gana el No se acaba el proceso de paz”, anotó.

El presidente Santos “ha dejado saber que al día siguiente de ese resultado activaría los protocolos para el desmonte del proceso y para el retorno de la guerrilla al monte, lo cual implica el regreso a la guerra”.

Lo anterior significa “que la Corte y el presidente vislumbran escenarios diametralmente opuestos sobre lo que implicaría un triunfo del No”.

Jurídicamente, sobre el papel, “existe la posibilidad de que el presidente renegocie el acuerdo de La Habana si los colombianos lo rechazan”.

“A esa idea se ha aferrado el Centro Democrático (partido opositor de derecha) con el argumento de que el acuerdo se puede mejorar, al imponer algo de cárcel a los guerrilleros y al prohibir la elegibilidad política de quienes han cometido crímenes atroces. Sin embargo, una cosa es una realidad jurídica y otra, una realidad política”, señaló la revista.

Para Semana, “la verdad es que hay una gran incertidumbre sobre qué sucedería si se pierde el plebiscito. Y no hay un solo escenario, sino varios que van desde un arreglo a la brava para llegar a una fórmula de paz alternativa, hasta que las dos partes se paren de la mesa definitivamente y vuelva a comenzar el conflicto armado”.

“Mucha gente considera imposible volver a la guerra porque ni la guerrilla, ni el gobierno, ni los colombianos lo desean. De hecho, todas las partes han expresado que, ante una eventual derrota en las urnas, habría que buscar otras salidas jurídicas para salvar el acuerdo”, consideró la publicación.

Pero el regreso “a la guerra sería muy probable. A pesar de que las partes no lo quieran algunas consideraciones de orden práctico pueden llevar a desembocar en eso. Para comenzar, el No dejaría sin piso el cese del fuego y hostilidades bilateral y definitivo, que habría entrado en vigencia el día de la firma”.

Semana subrayó que de “perder el Sí en el plebiscito, el margen de renegociación sería bastante limitado. Lo de la cárcel es un inamovible para las FARC y bajo ninguna circunstancia aceptarían nada diferente de la justicia transicional, que a regañadientes aceptaron en La Habana”.

“Lo hicieron para blindar el proceso frente a una posible intervención de la Corte Penal Internacional, que no acepta impunidad total para los delitos de lesa humanidad. La corte pide que sean juzgados y sancionados, pero no menciona la palabra cárcel, y se da por descontado que la fórmula de La Habana es aceptable”, precisó.

La revista en su análisis concluyó que sería paradójico que Santos a pesar de ser “el único (presidente) que logró un acuerdo con sus enemigos no pudiera convencer a su pueblo de las bondades del mismo. El esfuerzo ha sido demasiado grande y se ha llegado demasiado lejos, como para que este sea el último capítulo”.

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