Coreógrafo Óscar Ruvalcaba aboga por una sociedad tolerante

* En México todavía no tenemos carta de autorización sobre nuestro cuerpo, asegura

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 24 Sep (Notimex).- México es una nación que se bate entre dos visiones: Una modernista, bastante ascética y sumamente dogmática, profundamente comprometida con las causas sociales, y la otra la posmoderna, en la que debería existir la aceptación a la diversidad, afirmó el bailarín y coreógrafo Óscar Ruvalcaba.

Lo ideal sería borrar las diferencias para que todos los mexicanos puedan coincidir en una sola ideología, añadió al aseverar en entrevista con Notimex que esa manera de pensar es prevaleciente en el país.

Señaló que hoy en día es urgente aclarar la ideología predominante, común, romper los dogmas modernistas, reconocer la importancia de la diferencia y aceptar al otro con su propia forma de ser.

El también maestro, quien inició sus estudios de danza clásica en Guadalajara, Jalisco, acotó que si como sociedad se logra lo anterior, los mexicanos habrán dado el primer gran paso para que la llamada diversidad sexual sea reconocida.

Otro punto importante dentro del tema es reconocer la diferencia del estilo de vida del otro, y aceptar la posibilidad de dar a cada individuo la posesión de su cuerpo, abundó quien ha estado bajo la tutela de reconocidos profesores en México, Estados Unidos y Cuba.

Lo anterior, dijo, porque en México todavía no se tiene carta de autorización sobre el cuerpo, lo cual debe ocurrir ya, porque hasta la fecha sigue perteneciendo a instituciones diversas pero no al individuo, “lo que nos mantiene lejos de reconocer y aceptar que cada quien debe decidir qué hace” con él.

El entrevistado, quien luego de bailar con varias compañías en Estados Unidos y México fundó en 1991 la Óscar Ruvalcaba, Cía., destacó que la armonía no se logra siendo todos iguales, porque eso, dijo, es monotonía.

“Se logra reconociendo que las distintas voces son desiguales, pero que si se armonizan se puede lograr un gran contrapunto y una muy buena armonización”. Y ese pensamiento, advirtió, lo refleja fielmente en su labor profesional sobre los escenarios.

“No estoy comprometido con la causa social al nivel de la mexicanidad; soy un individuo realmente comprometido con hacer de este país una nación donde los individuos puedan estar consigo mismo por sí mismos, y sean libres. Siempre he luchado por eso sin comprometerme con una causa social ajena, porque sigo los dictados de mi conciencia”.

Dijo que con su trabajo lo que propone es que cada persona sea libre para decidir hacia dónde desea enfocar su energía y qué hacer con ella. Coherente en su decir y hacer, actualmente ofrece temporada de su obra “Folio en blanco”, sobre el reconocimiento de las diferencias de los otros.

A través de su trabajo dancístico, pone en relieve cómo todos portamos una máscara que nos ha construido la sociedad y nuestra propia historia, determinada por el contexto social, “a veces esa máscara se fragmenta y debemos encontrar dentro de nosotros y a partir de nosotros mismos, qué somos en realidad”.

Óscar Ruvalcaba, Cía. es una empresa artística que privilegia y busca la expresión a través de la danza. Funciona de manera independiente bajo la dirección general y artística del mismo coreógrafo, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2007, y se sustenta en una filosofía de autonomía.

Se mantiene reducida en actividades y cantidad de integrantes, para mantener la dimensión humana del trabajo y el precepto de que la danza es una actividad íntima y personal. Defiende al baile como una actividad constante, donde hay coherencia entre búsqueda coreográfica, concepción y visión escénica, filosofía, ética de trabajo y de vida.

Las obras que sustentan el repertorio de la compañía se inscriben en los distintos géneros de la contemporaneidad y buscan abordar el fenómeno de la comunicación escénica desde múltiples géneros y perspectivas, “pues se valora el punto de partida de que la danza escénica tiene por objetivo establecer puentes de comunicación con el otro”.

En su repertorio están las obras “Mona Lisa, madre Tierra”, “París en Primavera”, “Del amor y otros pecados capitales”, “Tarde en Mogador”, “La Divina”, “María Callas in memoriam”, “Dido y Eneas”, “Luz de neón para Prometeo” y “Carlota, la del jardín de Bélgica”, entre otras, para sumar más de 50 piezas.

Sus trabajos coreográficos han sido bailados en Washington, Miami, Frankfurt, Londres y San José, Costa Rica, entre otras ciudades del extranjero, y en el Palacio de Bellas Artes y los foros más importantes del país.

Ha creado obras para la Compañía Nacional de Danza, Contempodanza, Ballet Independiente, Nemian, Opus Nigrum y Ballet del Nuevo Siglo.