Convivir y compartir, conceptos de tarahumaras en todo el año

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Chihuahua, 5 Ene (Notimex).- Santa Claus, el árbol, los Reyes Magos o abrir regalos, elementos de la mercadotecnia en diciembre y principios de este mes, no se conocen en las comunidades indígenas de la Sierra Tarahumara, pero sí los conceptos de convivir y compartir durante todo el año.

Mientras que en centros urbanos y semiurbanos las personas invierten porcentajes importantes del salario para compras navideñas, como regalos, cena o ropa, los y las rarámuris no se ven inmersos en esta actividad comercial febril.

La tradición de estos indígenas es danzar durante horas en el atrio de algún templo, para dar gracias por el año nuevo y comunicarse con el creador.

Al término de la ceremonia dancística, comparten fraternalmente sencillos alimentos y el tesgüino, bebida tradicional que se consume en festividades.

Las prisas por los regalos ni las conocen, menos los personajes de moda como las Tortugas Ninja, o de Hollywood, ya sea para niños o niñas; las muñecas que tienen son las elaboradas por manos creativas y ágiles de la mujer tarahumara, al igual que su traje típico: falda, blusa y faja.

En el estado de Chihuahua, el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) atiende a 9 mil 843 estudiantes del área comunitaria indígena y rural en mil 187 centros educativos comunitarios, de los cuales 209 aulas corresponden a la modalidad indígena.

En aulas de educación preescolar, primaria y secundaria cursan sus estudios mil 850 estudiantes nativos, informó el delegado de Conafe en la entidad, Felipe González Bermúdez, atendidos por líderes educativos comunitarios, donde 90 por ciento son bilingües.

Y son dichos líderes que una semana previa a las vacaciones de diciembre, organizan el festejo decembrino, donde, en conjunto con sociedades de padres y madres de familia, autoridades y comunidad en general, realizan convivio navideño.

Las familias, sus hijos e hijas y el líder comunitario comparten alimentos como frijoles, sopa de arroz, atole de avena, quiebran piñata de cinco estrellas y de regalo estudiantes reciben dulces en empaques con figuras de reno, Nochebuena o sencillamente en bolsa.

A veces reciben un carro elaborado con lata de refrescos o cartón. Es el juguete que el líder educativo elabora para ellos en el transcurso de septiembre a diciembre, compartió Eloy Primero Luya, maestro del Centro Educativo Comunitario Conafe, ubicado en El Molino, municipio de Balleza, donde imparte clases a 16 infantes de primaria.

En la comunidad se asientan seis familias, donde sólo dos realizan estos festejos; “matan una chiva y comparten la comida con el resto de los habitantes, pero no dan regalos, no es su costumbre”, indicó.

Sin embargo, dijo, a menores de quinto y sexto grados sí les gustaría recibir balones de futbol o pelotas como presentes. En la escuela les gusta jugar a patear la pelota o practicar el volibol, actividad deportiva que realizan.

“A los niños más pequeños les gusta jugar con carros y las niñas entre los 4 a 7 años se entretienen con muñecas. Aquí las que conocen son las de trapo que la mujer rarámuri elabora”, mencionó Eloy Primero.

La localidad de El Molino se ubica a seis horas de la ciudad de Parral, la carretera es terracería. Las casas son de adobe y tienen letrinas; “a la hora de bañarnos, lo hacemos a pura tina”, comentó.

Eloy, quien en un principio ingresó a Conafe por una beca y así estudiar la carrera de gastronomía, manifestó que ahora su principal objetivo es servir a la comunidad.

Expuso que alumnos y alumnas asisten diariamente a la escuela, les gusta mucho trabajar con los materiales didácticos, son muy alegres y participativos, y reciben el apoyo de su padre y madre para estudiar el nivel básico.

“En cuanto a las festividades que acaban de pasar y el día de Reyes, no lo festejan como la población mestiza, sino que se trasladan hasta donde hay templos para danzar”, aseguró Eloy Primero.

Por su parte, la coordinadora académica de la Modalidad Indígena, Elia Soledad Pérez Espino, compartió que la población indígena no festeja estos días como lo hace el resto de la gente, “porque para ellos tienen una connotación religiosa”.

“Acuden a diferentes templos a danzar para dar gracias y, en caso de contar con comida y tesgüino, se comparte entre los asistentes”, indicó.

Recordó: “En lo personal de niña jamás recibí un regalo en esas fechas, porque no es nuestra costumbre. Hasta que salimos de nuestra región hacia zonas más urbanas nos damos cuenta de éste hábito; algunos lo adoptan otros no”.

“Nosotros tenemos muy en cuenta la convivencia y unión familiar, pero durante todo el año”, dijo Pérez Espino.

Subrayó que para la población indígena es importante el “córima”, entendido como el compartir lo bueno que tengas, donde es bienvenido un juguete o una cobija, pero en cualquier fecha del año.

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