Con flores, veladoras y misas, capitalinos recuerdan a papás difuntos

Por Jacqueline Rico Dueñas

México, 19 Jun (Notimex).- En grupos de familiares y amigos, así como en forma solitaria, desde temprana hora los panteones de la ciudad de México y espacios con nichos, sobre todo en iglesias, son visitados para recordar a los difuntos por el Día del Padre.

El festejo es diferente. Las flores, veladoras, misas y algunas canciones acompañadas por grupos norteños o de tríos, en panteones capitalinos forman parte de la celebración de este día dedicado al jefe de familia, aunque sea frente a su tumba, porque siguen en el pensamiento y corazón de sus seres queridos.

Entre el vaivén de niños que ofrecen los servicios de agua para los floreros de las tumbas o su limpieza, el murmullo de algunos grupos de familias que rezan y las canciones que a lo lejos se escuchan con temas que más gustaban a los difuntos, el señor Artemio López camina con paso lento hacia la tumba de su papá, viene solo, porque así lo acostumbra para disfrutar ese tiempo con su ser querido.

Contrario a él, la familia Morales cada año sabe que es un día donde la mayoría tiene que acudir. Con ramos de gladiolas blancas y rojas que cargan los más jóvenes, unas 15 personas se dirigen al lugar donde el jefe de familia reposa para la eternidad, ellos, buscan a los norteños para que le canten al festejado “Amor eterno” y “Sigo siendo el rey”.

Mientras capitalinos de todas edades acuden a recordar a sus seres queridos, en un recorrido por panteones como el Francés, Español, Dolores, Guadalupe Hidalgo, Atzacoalco y Cuautepec, también se aprecia que la distribución y armonía de las tumbas es dimensionalmente diferente.

Tal es el caso del panteón de Cuautepec, que se ubica en la delegación Gustavo A. Madero, donde hay tumbas encimadas que incluso ya ocuparon los caminos de acceso, situación que molesta y extraña a quienes tienen perpetuidad en ese cementerio, “porque tenemos que ir pisando y saltando entre las lápidas”, comentan.

Pero el festejo también llegó a los nichos que se ubican en iglesias como la Basílica de Guadalupe y la de Tenorios, donde después de que se ofreció una misa de mediodía en honor al Día del Padre, los familiares visitaron esos espacios donde depositaron las cenizas de sus seres queridos.

Aquí no hay flores ni música, pero las oraciones y cantos forman parte del festejo para todos los papás difuntos que siempre seguirán presentes.

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