Churros El Moro, un doloroso recuerdo de hace 31 años

México, 14 Sep (Notimex).- Marco Antonio Andrade trabaja en una tienda de electrodomésticos en la esquina de Artículo 123 y Luis Moya, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, calles que todos los días le recuerdan cada momento que vivió hace 31 años, cuando ocurrió uno de los sismos más devastadores que ha registrado el país.

“Buena parte de los edificios se destruyeron, el Hotel Regis que estaba en Balderas; el de Teléfonos de México que perdió tres pisos; Churros El Moro, de los más conocidos en la zona, pero bastantes, bastantes fueron dañados, mucha gente murió por el terremoto”.

A las 7:19 horas del 19 de septiembre, Marco Antonio iba en camino hacia el trabajo. “Para llegar al centro nos costó mucho trabajo, porque toda la zona estaba cerrada, acordonada, había ambulancias por todos lados”.

Después del mediodía “nos tocó ver la cantidad de gente que había en la zona donde se cayeron los edificios, había mucha gente sangrando”.

Ese día no pudo llegar a su trabajo, entonces se dedicó a apoyar en las tareas de rescate. “Tratábamos de enderezar lo que estaba caído, ayudar era lo único que pensábamos, fueron más de tres semanas sin trabajo, solo queríamos salvar vidas, ayudar, era lo único que nos importaba a quienes trabajábamos en el centro histórico y vivíamos de cerca el desastre”.

Lo más doloroso para Marco Antonio fue ver derrumbado el conocido lugar Churros El Moro, ubicado sobre el Eje Central Lázaro Cárdenas.

“Estaba la vaquita al ladito, mucha gente falleció porque en ese tiempo, a esa hora, mucha gente desayunaba, estaba lleno el edificio, en ese lugar falleció mucha gente”, aseguró consternado.

Otro recuerdo que lamenta y entristece es la muerte del hijo de un amigo que trabajaba en la zona y con quien se quedaba de ver cada mes en “El Moro”, pero cuando ocurrió el sismo, “mi amigo nunca más volvió a verlo”.

Lo buscaron… lo buscaron y nunca apareció.

“Hubo muchos cuerpos despedazados en el lugar, irreconocibles, muchos se dieron por perdidos”, señaló.

En ese entonces, Marco Antonio tenía 26 años, hoy 57 años después, nunca olvidará ese día.

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