China espera cumplimiento de palabras de nuevo presidente filipino

Beijing, 30 Jun (Notimex).- China espera que el inicio del gobierno de Rodrigo Duterte en Filipinas, lleve al reacercamiento de las relaciones entre ambos países, las cuales se descompusieron con su antecesor Benigno Aquino III.

Un comentario de la agencia oficial de noticias china Xinhua, señala que el nuevo mandatario indicó previo al comienzo de su gestión, que la restauración de las relaciones China-Filipinas será prioridad en su poítica exterior.

Se recordó que en abierta violación al acuerdo Manila-Beijing para resolver la pugna sobre la soberanía en el Mar del Sur de China, Aquino de manera unilateral pidió un arbitaje internacional, lo que complicó el asunto y los vínculos bilaterales.

Filipinas, pero también Vietnam, Malasia y Brunei tienen reclamos diversos sobre la zona marítima que se extiende entre la costa oriental de Vietnam, al norte de las de Malasia y Brunei, al occidente filipino y al sur chino.

Además de la soberanía sobre las aguas, se hacen diversos reclamos sobre las cadenas de los pequeños archipiélagos Paracels y Spratlys, en una región asentada en riquezas minerales.

China basa su reclamo en antiguos documentos que ubican a las cadenas de islas dentro de su territorio, mientras Vietnam dice que Beijing nunca ejerció la soberanía pero ese país sí lo ha hecho como lo muestran documentos desde el siglo XVII.

Filipinas reclama en particular las islas Spratly, ubicadas frente a la isla Palawan, una de las principales del archipiélago filipino, en la región de Bisayas Occidentales.

Además, reclama la que llama isla Scarborough Shoal, que para China es la isla Huangyan, localizada a 100 millas de sus costas y a 500 de las chinas, recordó la BBC.

Malasia y Brunei coinciden en que su zona económica exclusiva se encuentra precisamente en el Mar del Sur de China, además del reclamo malasio sobre algunos de los componentes del archipiélago Spratlys.

A este conflicto se agrega el que sostienen Japón y China por las islas Senkaku o Diaoyu, tema donde abiertamente ha intervenido Estados Unidos al señalar que pertenecen a Japón, y donde también se dan reclamos de Taiwán, al que China considera provincia rebelde.

Duterte asumió este jueves su cargo con un discurso donde fijó a la corrupción, la criminalidad y la venta de drogas como sus prioridades, pero solo dedicó dos líneas a los asuntos internacionales.

En el frente internacional y de la comunidad de naciones, permitanme reiterar que la República de Filipinas honrará los tratados y sus obligaciones internacionales, estableció sin profundizar.

En su comentario, Xinhua indicó que Duterte aún mantiene sus cartas sin abrir, por lo que en realidad está por verse el significado de su afirmación de que buscará negociaciones bilaterales con Beijing sobre el tema del Mar de China.

Se reiteró que China mantiene la puerta del diálogo abierta, por lo que la pelota está en la cancha de Manila.

Si las palabras de Duterte sobre poner las relaciones China-Filipinas en la vía correcta son genuinas, es tiempo de que actúe, concluyó el comentario de Xinhua.

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