El Charro de Triana, se gana la vida cantando las rancheras en Sevilla

* Alejandro Fernández lo inspiró a abandonar sus estudios de ópera

Por Claudia Pacheco Ocampo. Enviada

Sevilla, 26 Sep (Notimex).- En la ciudad del flamenco, los toros, las tapas, el jamón serrano y el pescao frito, existe un sevillano apasionado de las tradiciones mexicanas, que se gana la vida interpretando los temas más emblemáticos del género ranchero.

Se llama Francisco Javier Carbonero, mejor conocido como “El Charro de Triana”, mote que el 13 de septiembre de 2008 le puso la Asociación de Mexicanos en Andalucía cuando debutó como intérprete ranchero en el tejar del mellizo del parque de los Príncipes, para celebrar el Día de la Independencia de México.

Hace tiempo trabajaba como cortador de pescado congelado y descargaba el producto de los camiones. Incluso, participó en los concursos de canto “Tú sí que vales” (2009) y en “Operación Talento” (2012), de los que fue finalista y semifinalista, respectivamente.

No obstante, la crisis económica que asolaba en su país, lo obligó a convertirse, un 23 de enero de 2012, en cantante callejero. Su lugar de expresión es a las afueras del Banco Santander en la Avenida de la Constitución, donde es “El Rey” indiscutible de la canción ranchera.

De bigote y barba, ojos verdes y con típico acento sevillano, “El Charro de Triana” platicó a Notimex que el inicio de su vocación era la de un cantante de ópera, pero hace nueve años mostró interés por la música vernácula cuando su madre le regaló el disco “México-Madrid: En directo y sin escalas” (2005), de Alejandro Fernández.

“Alejandro no sabe lo agradecido que estoy porque a partir de él conocí la riqueza que tiene la música mexicana, porque enamorado de los temas rancheros, abandoné la ópera y hoy soy feliz cantando los clásicos de José Alfredo Jiménez, Jorge Negrete, Pedro Infante, Vicente Fernández y, por supuesto, de ‘El Portillo’”.

Fue en 2007, cuando Carbonero asistió por primera vez a un concierto que Alejandro Fernández ofreció en Tenerife, España, y gracias a que tenía amistad con la jefa de prensa del evento, pudo saludarlo e inspirarse en él para debutar como intérprete.

Desde entonces, todo aquel que lo escucha, debido a la claridad de su tono, cree que el joven de 34 años es mexicano de nacimiento, originario de Guanajuato o de Jalisco; sin embargo, a través de la letra de “El hijo del pueblo”, de José Alfredo Jiménez, aclara que no es así.

En lugar de decir: “descendiente de Cuauhtémoc, mexicano por fortuna”, cambió la frase por: ‘descendiente de un Carbonero, triano por fortuna”.

Sin embargo, asegura que la idea de ser mexicano no es tan descabellada, pues su familia cree en la teoría de que su tatarabuelo nació en Zapopan, Jalisco, pero todavía no tiene los papeles que lo confirmen.

“No cuento con el dato de su nombre, pero al parecer vino a Málaga, se enamoró de mi tatarabuela, que era malagueña, y se quedó a vivir aquí”, dijo.

Su repertorio musical incluye huapangos, sones huastecos, rancheras, corridos y banda sinaloense.

Los temas que más interpreta, son “El rey”, “Cielito lindo”, “La tertulia”, “Juan Charrasqueado”, “Paloma negra”, “México lindo y querido”, “Ella” y “Canción mixteca”, entre otras. Ésta última es con la que más se identifica, pues aquella frase de: “qué lejos estoy del suelo donde he nacido”, es justo su sentir al no poder visitar México.

Su atuendo, por lo regular, consiste en camisa, pantalón de mezclilla o de vestir, chaleco, corbatín y su sombrero de charro, de los cuales tiene por lo menos unos 16 y la mayoría se los han regalado sus fans.

Nunca se ha puesto un traje de charro porque todavía no posee alguno en su armario, pero prometió que la primera vez que lo haga será frente a la Virgen de Guadalupe en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México; después visitará Guadalajara, Guanajuato y Monterrey.

A la llamada “Patrona de México” la porta mediante una medalla que cuelga de su cuello y una estampa religiosa a la que le reza todos los días junto a la de San Antonio.

Ambas las coloca en el atril donde se encuentran las letras de sus temas, mismos que revisa en su “tablet” que, a su vez, guarda las mil 500 pistas que conforman su repertorio y de las que selecciona las piezas que interpreta todos los días de las 9:00 a las 15:00 horas.

“No vivo con lujos, sólo saco para comer, para sobrevivir. Aunque si me sale una boda o un evento social, me va mejor. De las monedas que me otorgan a diario, siempre guardo unas cuantas para mis ahorros, para comprar mi boleto de avión y poder viajar a México. Ese es mi proyecto de vida, mi máxima ilusión y no descansaré hasta lograrlo”.

“El Charro de Triana” es soltero, no tiene hijos y vive con su madre Cinthya Navas en el Barrio de Triana, a donde se transporta en bicicleta.

A diario se somete a las inclemencias del tiempo. A veces el calor es insoportable, en otras, el frío no tiene piedad, pero hasta con lluvia o nevando, él sale a cantar porque dice, “la necesidad me obliga”.

“De memoria me sé unos 100 temas, y al día llego a interpretar entre 60 y 80 rancheras. No me canso porque gracias a mis estudios y a que trabajo el diafragma, puedo cantar hasta 16 horas sin fatigarme la garganta”, explicó.

A los sevillanos, dijo, les gusta mucho la música mexicana. Todo comenzó cuando Jorge Negrete llegó aquí para filmar “Jalisco canta en Sevilla” (1948), al lado de Carmen Sevilla.

“Mi abuelo me contaba que fue muy espectacular ver a Jorge con su gran personalidad y vestido de charro paseando por las calles. A raíz de esa película, vinieron otras mexicanas a grabar acá y le tomamos mucho cariño a los mexicanos, aquí se les quiere mucho”, concluyó.

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