Casi 200 refugiados han muerto por inanición en Nigeria

Ginebra, 23 Jun (Notimex).- Casi 200 refugiados que huyeron del terror del grupo islámico Boko Haram han muerto por inanición y deshidratación en el último mes en un campo de desplazados en la ciudad de Bama, noreste de Nigeria, denunció hoy Médicos Sin Fronteras (MSF).

“Las 24 mil personas que viven en ese campamento, incluidos 15 mil niños -de los cuales cuatro mil 500 son menores de cinco años- están en una situación crítica”, destacó MSF en un comunicado difundido en su sitio web.

El martes pasado, durante unas horas, un equipo médico de MSF logró acceder a la ciudad de Bama y se encontró con una importante crisis sanitaria: 16 niños severamente desnutridos que estaban en riesgo de muerte inmediata.

“Esta ha sido la primera vez que MSF ha logrado acceder a Bama, pero ya sabíamos que las necesidades de la población eran más que críticas”, informó Ghada Hatim, jefe de misión de MSF en Nigeria.

“Estamos atendiendo a niños desnutridos en instalaciones médicas en la ciudad de Maiduguri, y vemos el trauma en los rostros de nuestros pacientes que han sido testigos y han sobrevivido a muchos horrores”, dijo Ghada Hatim, directora de la misión de MSF en Nigeria.

El equipo de MSF contó mil 233 tumbas que se encuentran cerca del campo de refugiados y que han sido cavadas en el último año. Muchas de esas tumbas —480— pertenecen a niños.

De acuerdo con testimonios de las personas desplazadas en Bama, diariamente aparecen nuevas tumbas. “Nos contaron que, en ocasiones, más de 30 personas han muerto en un día a causa de la hambruna y las enfermedades”.

Desde el pasado 23 de mayo, al menos 188 personas han fallecido en el campo —casi seis por día— principalmente de diarrea y desnutrición, subrayó MSF.

Los refugiados en Bama forman parte de los 1.8 millones de nigerianos que se han visto forzados a abandonar sus casas y a vivir en el interior del país, mientras que otros 155 mil han huido a países vecinos, según cifras de las Naciones Unidas.

El desplazamiento se debe al terror impuesto por la milicia islámica Boko Haram, que con frecuencia ataca aldeas, quema casas y destruye pozos de agua, además de cometer atentados, incluso fuera de Nigeria, como Chad, Níger y Camerún.