Casa de Pedro Infante en Mérida recupera paulatinamente su esplendor

Por Tomás Martín. Corresponsal

Mérida, 30 May (Notimex).- La casa donde vivieron Pedro Infante e Irma Dorantes en esta ciudad, empieza a recuperar su colorido y esplendor, gracias al empeño de un empresario yucateco que, de la mano de la ex locutora de radio Bekina Fernand, han trabajado durante más de una década para lograrlo.

El predio en donde pasó sus últimos días el inolvidable ídolo sinaloense está ubicado en la avenida Internacional en la esquina de la calle 73.

Tras la muerte de “El Ídolo de Guamuchil”, el 15 de abril de 1957, el sitio operó por muchos años como el hotel “Alfonso García”, y aunque aún conservaba parte del legado del también cantante, fue hasta el 2004, cuando Juvencio Sosa Chacón, oriundo del municipio de Abalá, Yucatán, hizo cambios y mejoras al inmueble.

Desde entonces el hotel fue denominado “Hotel Boulevard Infante” y con el apoyo de Sosa Chacón, el 14 de abril de 2008, se estableció dentro del sitio la galería “Amorcito Corazón”.

Ésta es administrada y operada por Fernand, quien desde 1995, luego de un programa de radio dedicado a Pedro Infante, empezó a recolectar material y accesorios relacionados con el actor, que hoy se exhiben para los inquilinos del hotel o todo aquel seguidor del “ídolo de Guamúchil”, que quiera disfrutar de parte de su historia.

Entre las piezas destacan dos fragmentos del avión Consolidated B-24 Liberator, matrícula XA KUN de la empresa TAMSA, aeronave que se desplomó entre las 7:30 y las 8:00 horas en el cruce de las calles 54 Sur y 87 de esta ciudad, poco después de despegar del aeropuerto, hecho que le costó la vida al “ídolo de México”.

También es posible observar algunos sombreros que usó en sus películas como el caso de “Pablo y Carolina” y réplicas exactas de vestidos, como el que usó Silvia Pinal en la película “El Inocente”.

De igual forma, conserva algunas monedas conmemorativas de plata con el rostro del ídolo, las tijeras con las que Infante hacia cortes de cabello, fotografías donadas por la hija de Pedro e Irma, Irma Infante Dorantes, quien también suele visitar la galería con frecuencia, así como piezas que fieles seguidores del cantante sinaloense obsequiaron a Fernand.

Entre las piezas donadas por los seguidores se pueden observar discos de vinil originales del intérprete, quien grabó bajo el sello “Peerles”, así como fotografías que fueron tomadas a Pedro cuando recorría las calles de la capital yucateca, entre otros.

La mayoría de los objetos, posters, afiches y accesorios se exhiben en lo que fue el sótano de la casa y que aquel 15 de abril de 1957 sirvió de “capilla ardiente” para velar el cuerpo del artista, e incluso se pueden observar algunas fotografías ampliadas de lo que fue el velorio.

En una de ellas, se observa a Irma Dorantes llorando sobre el ataúd de Pedro, cuyo cuerpo fue trasladado a la Ciudad de México y de ahí al Panteón Jardín, ubicado al poniente de la ciudad, en donde permanecen sus restos.

Asimismo, el sitio conserva la piscina original y algunas piezas ornamentales de herrería.

El inmueble ha sido visitado por muchos artistas a intelectuales y personajes como el fallecido escritor Carlos Monsiváis, quien en abril del 2009, presentó en ese sitio su libro “Pedro Infante, y las leyes del querer”, en el marco del primer aniversario de la galería “Amorcito Corazón”.

Fernand, quien también es promotora cultural, aclaró a Notimex que no llevan un recuento del número de personas que ha visitado el lugar desde que opera la galería; sin embargo, aseguró que por fortuna Pedro Infante aún tiene muchos devotos admiradores.

“Lo mejor, quizá, de esta historia es que muchas de las personas que han venido a donar cosas lo hacen no pensando que son para mi persona, sino para que ellos mismos y futuras generaciones puedan disfrutar de las miles de historias y anécdotas que nos dejó a los mexicanos Pedro Infante”, precisó.

Y es que no hay un 15 de abril que desde que abrió el lugar no luzca pleno y llenó de admiradores que acuden a rendirle tributo a Pedro, en un lugar que formó parte de su vida.

Lugar que hoy, gracias a la pasión y esfuerzo de dos de sus indiscutibles admiradores, luce colorido, luminoso y alegre, tal y como muchos mexicanos recuerdan a la leyenda sinaloense.

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