Cañón de Chicamocha: una belleza natural en el nororiente de Colombia

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Por Edelmiro Franco. Corresponsal

Bogotá, 29 Ene (Notimex).- El Cañón del Chicamocha, en el departamento de Santander, es una maravilla de la naturaleza, que cuenta con el teleférico más extenso del mundo desde el que se puede apreciar la inmensidad de sus 108 mil hectáreas, ideal para el ecoturismo.

Estas placas montañosas se formaron hace 46 millones de años, cuando antes era un inmenso lago y donde vivieron animales marinos de los que aún se siguen encontrando fósiles.

El Cañón de Chicamocha, uno de los principales atractivos de Colombia, es el resultado de la erosión continuada sobre el lecho fluvial que incluye la formación de grandes desfiladeros en ambas orillas, según expertos.

La visita a esta maravilla natural, uno de los principales atractivos para el ecoturismo nacional y extranjero, permite llegar a uno de sus picos en un teleférico que tiene el recorrido más grande del mundo de 6.3 kilómetros de extensión y permite observar en toda su magnitud y belleza este cañón.

El teleférico cruza el Cañón del Chicamocha partiendo del parque del mismo nombre, en el municipio de Aratoca, en el departamento de Santander, en el nororiente de Colombia, hasta la localidad Mesa de los Santos, que se convierte en un mirador de 360 grados.

Este sistema de transporte suspendido en cables tiene 39 cabinas con capacidad para movilizar cada día a unos 500 pasajeros por hora, que llegan de diferentes partes de Colombia y del mundo.

El recorrido por teleférico permite al visitante admirar la majestuosidad de este cañón, que lo abraza el río Chicamocha desde su lecho, y que impresiona desde que los vehículos comienzan a subir la montaña, que inicia desde el municipio de San Gil.

En esta zona ecoturística se respira la pureza del aire, la brisa golpea el cuerpo y la belleza natural es imponente con un cielo despejado.

Todo ello se complementa con la amabilidad de la gente de la región que reciben al turista con artesanías, café y música típica, es un sitio obligado para los amantes de la naturaleza.

En una de las laderas del cañón se encuentra el Parque Nacional del Chicamocha, conocido también como parque PANACHI, que fue abierto en 2006 y es uno de los pocos parques naturales de Colombia dedicados al ecoturismo.

En el PANACHI se ofrecen deportes como el parapente, tres cablevuelos de hasta 450 metros de altura, montañismo, jumping, competencia en buggies, parque de los avestruces y parque de las cabras.

Pero, también a su alrededor se brindan deportes extremos como canotaje en el río Chicamocha, pesca, caminatas, ciclomontañismo, tirolesa, rafting, espeleismo y trekking, entre otros deportes extremos.

Las fallas geográficas permitieron también la formación de cavernas que alguna vez fueron refugio de indígenas Guanes, Yariquies, Chitareros y Motilones.

Dentro de las cuevas aún se conservan -en la parte alta de sus paredes- grandes formaciones en piedras lisas, donde dormían los huéspedes de las diferentes tribus. No podían dormir en el suelo porque corre agua que brota del subsuelo.

En la actualidad estas grandes grutas son recorridas todos los días por excursionistas guiados por habitantes de la región para evitar que el viajero se extravíe en el camino, porque poseen varios brazos de salida.

Pero además hay partes en esta zona donde habitan culebras venenosas y murciélagos, y los turistas van acompañados por personas conocedoras del sitio, que pueden evitar estos riesgos.

Al caer la tarde, los turistas comienzan su descenso en vehículos desde el parque PANACHI, unos a San Gil, otros a Barichara, el pueblo más bello de Colombia, o a Bucaramanga, la capital del departamento de Santander.

Un descenso que se torna maravilloso para los ojos del turista, que por las ventanas de sus vehículos aprecian el atardecer con sus colores ardientes que se desvanecen con la caída del sol y la llegada de la noche.

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