Busca Dirección de Salvamento reducir tiempos a la hora de hallazgos

* Aunque cuentan con personal especializado y equipo de punta, trabajos arqueológicos avanzan a mano, reconoce

Por Manuel Bello Hernández

México, 29 May (Notimex).- Excavaciones meticulosas, planeadas con gran rigor científico y respeto a los monumentos históricos, y que se realizan a pico, pala y a mano, sin el uso de maquinaria, son las que efectúan especialistas de la Dirección de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El área que encabeza el arqueólogo Salvador Pulido Méndez y que en breve cumplirá 40 años de salvaguardar el patrimonio, tiene el reto de buscar los mecanismos que permitan eliminar el papeleo que muchas de las veces impide estar de manera pronta en el momento de los hallazgos y que se prolonga de dos a cuatro meses.

“Esto significa que la gente que llega solicitando nuestra intervención en sus desarrollos constructivos (nos dicen); preocupa mucho el tiempo y ustedes tardan mucho. De tal suerte que hasta ahora es lo que hemos detectado y es uno de los problemas principales, cómo estar presentes con ellos en el momento en el que se requiera.

“Y esto es algo que tratamos de moldear, pero las cuestiones que tenemos que cubrir como entidad académica y cuerpo administrativo toman ciertos tiempos. Entonces estamos buscando los mecanismos para estar presentes, ese es el reto principal”, dijo Pulido Méndez a Notimex.

En entrevista, comentó que los hallazgos que se han originado en el país, llámese ciudades ocultas, piezas importantes del México prehispánico, monolitos, esqueletos, ofrendas y demás vestigios arqueológicos, se han dado por mera casualidad dentro de un rango más o menos esperado.

La mayoría de las veces, expuso, se sabe donde existen vestigios arqueológicos en el subsuelo, gracias a las fuentes históricas, empero, no se tiene la certeza de la cantidad y la calidad de dichos materiales.

“Es decir, en cada proyecto esperamos obtener una serie de datos, una serie elementos arqueológicos, de hallazgos, más o menos definidos, pero siempre el hallazgo mismo, los elementos que vamos encontrando, no son exactamente los esperados.

“Por lo que general, lo que encontramos es mucho más grande y amplio de lo que suponemos; siempre vamos a una excavación con una idea más o menos definida de qué es lo que esperamos encontrar, con cierta expectativa”, dijo, al tiempo que refirió que en muchas de las veces las investigaciones rebasan sus expectativas “porque así es el registro arqueológico, así es el contexto, pues no sabemos la infinidad de riqueza que podemos encontrar”.

En 40 años se ha encontrado de todo a lo largo y ancho del país, desde mega ofrendas, ciudades ocultas y hasta huesos de mamut, este último con una antigüedad 10 años antes de nuestra era.

Un ejemplo de la especialización alcanzada en el salvamento del patrimonio cultural sepultado es la labor efectuada en la construcción de la sede del Centro Cultural de España, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Se trata de un moderno edificio de seis pisos debajo del cual se encontraron los restos del Calmécac (1486-1502 d.C.), que era el colegio donde estudiaban los hijos de los gobernantes mexicas y recibían las instrucciones para dedicarse al sacerdocio y dirigir los destinos de Tenochtitlan.

Los arqueólogos sabían que muy cerca del Templo Mayor de Tenochtitlan estaba el Calmécac, que abarca una superficie de 714 metros cuadrados, y cuya excavación se realizó de 2006 a 2008, como parte del Programa de Arqueología Urbana. Esta labor constituye un ejemplo de recuperación de un patrimonio, con respeto tanto al edificio contemporáneo como al monumento prehispánico.

Por lo que hace a hallazgos, destaca el caso de “Chactún”, la ciudad maya perdida, descubierta en el sureste de Campeche; también figura un monolito de 10 toneladas fue hallado en la cascada de los Huenchos, Aguascalientes; además de deidades como la escultura más grande de nombre Huehuetéotl, dios viejo o del fuego, hallado hasta ahora en Teotihuacán, Estado de México.

Uno de los más sonados en los últimos meses y quizá de los más importantes fue el esqueleto humano descubierto en el sitio arqueológico Hoyo Negro, ubicado dentro de una cueva inundada de Quintana Roo, producto de expediciones a cargo de espeleobuzos y que ha sido estudiado desde hace casi tres años por especialistas y fechado científicamente con una antigüedad de entre 13 mil y 12 mil años en laboratorios de Estados Unidos y Canadá. Su nombre “Naia”.

Para estos hallazgos, dijo Pulido Méndez, se trabaja en colaboración con diferentes instituciones como la Comisión Federal de Electricidad, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Petróleos Mexicanos, la Comisión Nacional del Agua, grandes dependencias que desarrollan infraestructura de beneficio social en todo el país.

“Las excavaciones son meticulosas, no son diferentes en nada de las intervenciones arqueológicas en general; en principio el salvamento arqueológico es una investigación arqueológica y la diferencia es que se hace en condiciones muy particulares, justo cuando se va hacer una afectación o bien cuando la hay y está en proceso, por obra pública, privada o incluso por eventualidad cultural.

“Y esto nos trae en consecuencia en cuanto a los tiempos disponibles, en cuanto al espacio que se está investigando, pero las técnicas utilizadas, los objetivos, en la incidencia de los conocimientos que se tienen con este tipo de arqueología es simple y sencillamente un tipo de arqueología muy particular, pero que comparte en todo con la arqueología tradicional, la arqueología de salvamento, es arqueología y es de investigación”, señaló.

Reveló que para tales hallazgos se cuenta con un equipo de 50 especialistas de la dirección a su cargo, a los cuales se suman otros investigadores del propio Instituto Nacional de Antropología e Historia para ayudar en diversas labores.

“Por lo general hay una cantidad variable de investigadores, pueden ser desde uno hasta 18, o 20 investigadores para un solo proyecto, y tenemos varios proyectos a lo largo y ancho del país y habría que sumarlos enteramente; estaríamos hablando de 150 investigadores, más los investigadores de base, es decir 170”, destacó.

Pulido Méndez ponderó que para este trabajo se cuenta con tecnología de punta, que muchas de las veces queda atrás, dado que “la tecnología ayuda, da nuevas rutas, pero se sigue haciendo a pie, excavando y haciendo a mano”.

“La tecnología más moderna siempre nos sirve para ponerla en práctica, sin embargo, no siempre da los resultados esperados; a veces es un buen apoyo y otras no, de cualquier forma, la arqueología se hace caminando, a pie, haciendo excavaciones y en esto nos podemos apoyar en georadar, en sistemas líder como se les conoce, en fotografía satelital que sustituye a antiguas técnicas y funcionan en la realidad”, dijo.

El arqueólogo reveló que desde la época del virreinato hasta hoy, el INAH y la dirección a su cargo cuenta históricamente, con un registro de cerca de 48 mil sitios arqueológicos en todo el país.

“Es difícil determinar sitios con hallazgos. Los sitios que vamos localizando, los registramos e ingresamos al atlas arqueológico nacional y es de amplio conocimiento”, refirió.

A cuatro décadas de creada la Dirección de Salvamento Arqueológico, su titular afirmó que el área a su cargo cuenta con un buen nivel, “incluso, he recibido a colegas de Estado Unidos y europeos que nos preguntan: ¿porque ustedes están tan presentes en el escenario mexicano?.

“Y simple y sencillamente porque tenemos una enorme responsabilidad con relación al patrimonio arqueológico, nos toca cuidarlo, hacer las intervenciones para que el país avance sin que se tenga que detener este avance de la vida cotidiana a consecuencia de quien hace este registro”, concluyó.

Hoy, la ciudad sigue creciendo, particularmente hacia arriba y con una serie de vestigios debajo. Por esa razón, no es posible determinar la extensión de los sitios arqueológicos, los arqueólogos hacen aproximaciones a partir de las obras de infraestructura que se hacen y que conllevan diversas exploraciones previas.

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