Bolero de 80 años enseña a sus hijos a valorar a sus padres

Jorge Almeida García. Corresponsal

Villahermosa, 19 Jun (Notimex).- Justo López Pérez tiene seis hijos a quienes les enseña a valorar a sus padres y el trabajo, ya que él a sus 80 años aún le da grasa a los zapatos de sus clientes en Plaza de Armas, en esta ciudad capital.

Bolero desde hace un cuarto de siglo, llegó a Villahermosa con su esposa proveniente de Candelaria, Campeche, luego de que sus dos hijos mayores emigraron a Tabasco en busca de oportunidades.

“Estoy contengo porque estoy con mis hijos y mi esposa. Siento gloria al estar con ella. Yo me preocupé mucho por ellos y creo que eso los lleva a saber valorar a sus padres”, expuso mientras tomaba sus instrumentos de trabajo ante la llegada de un cliente.

De hablar entrecortado y con deficiencia auditiva en su oído izquierdo, por lo cual hay que hablarle fuerte cerca de la oreja derecha, Justo López señala que ha sido sometido a tres intervenciones quirúrgicas, por úlceras y en el ojo derecho gracias al Seguro Popular.

Afirmó “no estoy muy bien de salud, pero mientras no esté botado, vengo a trabajar”.

“A mí me han servido mucho mis hijos, me han ayudado en problemas de salud y me han dado buena atención”, indicó mientras ofrece al cliente si quiere una boleada con aceite de castor, con tinta o una normal.

En Candelaria, Campeche, mencionó a Notimex, se dedicaba a sembrar maíz y frutas.

Sus hijos mayores que estaban en Villahermosa, comentó, lo convencieron de emigrar, por lo cual vendió sus tierras y sólo se quedó a esperar la última cosecha para obtener más recursos.

Sin embargo, el dinero de sus predios se lo estafó con engaños un agiotista hace 25 años cuando llegó a esta ciudad capital, por lo cual sólo pudo comprar un terreno en Gaviotas Sur con el dinero de la cosecha.

“Pero me pude levantar. Vine aquí a trabajar como bolero. Siempre he estado aquí en Plaza de Armas con mi silla y de aquí salió para construir mi casa y otros cuartitos que le he dejado a mis hijos”, refirió.

Al llegar a Tabasco y ya no poder vivir de sus ahorros, tuvo que conseguir un oficio, porque trabajo para personas de 55 años no había, comentó.

Sus hijos, continuó, no lograron una profesión aunque sí estudiaron un poco, por lo cual se dedican a trabajar en tiendas comerciales, mientras el único varón, también se dedica a dar lustre a pocos metros de dónde él se encuentra.

“Ninguno de mis hijos salió mal. Todos son trabajadores, nomás mis dos nietos son un poco más flojitos”, mencionó.

En el lugar donde está ubicado su puesto de trabajo, rodeado de las sedes de los tres poderes del estado, ha lustrado el calzado de diputados locales, jueces y de un gobernador.

“Sólo Manuel Andrade vino a que le boleara los zapatos algunas veces, como legislador y luego como gobernador”, refirió.

También recordó el episodio de enero de 1995, cuando estuvo ocupada la Plaza de Armas durante 19 días con protestas postelectorales.

“Aquí seguíamos, trabajando. Era baja la chamba, pero algo se ganaba”, recordó.

Este domingo Día del Padre espera estar reunido con sus hijos y su esposa, pues esta fecha, al igual que el Día de la Madre o las fiestas decembrinas, les gusta estar juntos.

“Cuál es el sistema de un padre, vamos a decir de un papá trabajador, siempre lo fui además de ser alegre, me gustó mucho la bailada; ahora ya son cosas que no puedo hacer pero sí me gusta mucho tener reunidos a mis hijos”, subrayó.

Mientras tenga fuerza en sus brazos y pueda llegar por sí mismo al sitio donde trabaja de lunes a sábado, desde que amanece hasta que anochece, dijo que se mantendrá trabajando.

El terreno que hace 25 años compró, manifestó, no está lejos de su centro de trabajo, “me hago 20 minutos caminando”.

Una vez que el cliente abandona la silla tras la boleada, ocupa el asiento para buscar la mirada de quienes transitan por la Plaza y levantar la mano para ofrecer sus servicios.

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