Bioparque Bicentenario recibe a productores nacionales e historias de

México, 14 Oct (Notimex).- El Instituto Nacional de la Economía Social (Inaes) realiza su segunda feria nacional para apoyar a productores de comunidades rurales e indígenas, empresas de mujeres, migrantes o estudiantes de zonas con altos índices de violencia.

En el Bioparque Bicentenario de la Ciudad de México se reúnen, hasta el domingo 16 de octubre, representantes de 400 proyectos productivos de las 32 entidades del país, divididos en zonas norte, sur y centro.

De acuerdo con la directora de ese instituto nacional, Narcedalia Ramírez Pineda, la llamada economía social es uno de los pilares del país que por alguna razón antes no se consideraba tan importante.

La filosofía del Inaes – dijo en entrevista con Notimex- se basa en la solidaridad, en el cooperativismo y en rescatar muchas actividades que en gran medida se consideraban del “mundo de la informalidad”.

Por ello esta expo muestra varios casos exitosos, para tratar de visibilizar los proyectos al público y crear redes de apoyo entre los productores.

La Mantelería Bethel nació en Santa Rosa Panzacola, un municipio periférico de Oaxaca capital, fue fundada por jóvenes que al “tocar fondo” decidieron salir del mundo de las adicciones y hacer algo productivo de sus vidas.

Víctor Barceló Vázquez, quien aprendió a usar el telar en su antiguo trabajo y fundó su propio taller, relató que fue complicado porque nadie confiaba en un exadicto.

La gente pensaba que las drogas lo habían enloquecido cuando les contaba su idea, pero “el negocio depende primero de uno, que te lo creas; después del medio y que te den la oportunidad económica de proyectar tu sueño”.

Actualmente ese taller, apoyado por el Instituto Nacional de la Economía Social, produce manteles, hamacas, colchas, sábanas, servilletas y tapicería, vende su tela para una empresa de mochilas, genera seis empleos directos y 10 indirectos temporales.

Roberto Ávila, quien representa a la Sociedad de Producción Rural formado por 90 ejidatarios especializada en lenteja, aseguró a su vez que el crédito de ese instituto les ha servido principalmente para limpiar y empaquetar su producto, lo que les permite evitar a los intermediarios.

Aseguró que los intermediarios les compran a siete pesos un kilogramo que en los supermercados se vende a 30 pesos, en tanto que el precio por venta directa es de 20 pesos, lo que “nos beneficia y beneficia al consumidor”.

En cambio Marco Antonio Durán Castro, de 38 años, contó que trabajaba en la cocina de un restaurante en Estados Unidos, pero al ver que los dueños corrieron a compañeros de 50 años “por no rendir lo mismo”, consideró que era mejor volver y gastar sus energías en México para un mejor futuro.

Asesorado por el instituto, con familiares y amigos fundó la cooperativa Invernaderos Totontepec en la mixteca poblana; relató que la siembra de pepinos es tradicional en la zona, pero a diferencia de sus abuelos, ahora tienen invernaderos.

Antes, en varias hectáreas se sembraban 40 toneladas en una muy buena cosecha, ahora en una hectárea de invernadero se producen 220 aproximadamente, pero aseguró que aún no es suficiente para cumplir con el nivel de producción necesario para el mercado estadunidense, su siguiente objetivo.

La empresa Chicle T-shirt, formada por tres hombres y dos mujeres, nació en Jiutepec, Morelos. “El ‘Ponchis’, conocido como ‘el niño sicario’, era nuestro vecino”, comentan el artista gráfico César González y la ingeniara textil Paloma Olvera.

Ambos aseguran que a partir de es caso que indignó a la opinión pública, llegaron al barrio programas para la prevención de la violencia que los acercaron al gobierno y después de participar en otros programas, se pusieron en contacto con el Inaes.

Su ropa es de estilo urbano, los diseños son originales y comienzan a producir tablas de patineta, pues sus fundadores practican ese deporte y de los cuatro años que llevan con la pequeña empresa, dos los pasaron en la “informalidad”; con el apoyo del instituto, regularizaron su empresa.

“Para una empresa, hay que tomar riesgos. La vida es un riesgo, hay que entrarle; si no, no vas a saber si se puede o no”, platicó César en el marco de esta feria.