Benedicto XVI se confiesa: “No me siento un fracasado”

Ciudad del Vaticano, 8 Sep (Notimex).- En un inédito libro-entrevista publicado esta semana, el Papa emérito Benedicto XVI transmite varias confesiones, asegura que su renuncia (en 2013) no fue por presiones o extorsión y reconoce que jamás pensó en Jorge Mario Bergoglio como su sucesor.

“Las últimas conversaciones” es el título de un texto en el cual Joseph Ratzinger reconoce también que el gobierno de la Iglesia nunca fue su “punto fuerte”, aunque advirtió que no logra verse a sí mismo como “un fracasado”.

“La renuncia la escribí yo. No puedo decir con precisión cuando, pero al máximo dos semanas antes. La escribí en latín porque una cosa importante se hace en latín. Además, el latín es una lengua que conozco bien como para escribir en modo decoroso. Habría podido escribirlo también en italiano, naturalmente, pero existía el peligro que cometiese algún error”, dijo el pontífice.

Más adelante aseguró que su dimisión, anunciada el 11 de febrero de 2013, no se dio bajo presión ni como una fuga ante los problemas. “Ninguno intentó extorsionarme. No lo habría ni siquiera permitido”, aclaró.

Insistió que si hubiesen intentado presionarlo no se habría ido, afirmó que tenía la actitud de quien ya superó las dificultades y el estado de ánimo de quien puede pasar tranquilamente el timón a un sucesor.

Precisó que no le sorprendió que Francisco, el día de su elección, no quisiera la “muceta roja”, la indumentaria litúrgica del Papa.

“Lo que me sorprendió, al contrario, es que ya antes de salir a la logia (balcón central de San Pedro) haya querido llamarme por teléfono, pero no me encontró porque estábamos mirando la televisión. El modo en el cual rezó por mi, el momento de recogimiento, después la cordialidad con la cual saludó a las personas tanto que la chispa se encendió inmediatamente, por decirlo así”, siguió.

Según Ratzinger, ninguno se esperaba la elección de Bergoglio, aceptó que tampoco él había pensado en el cardenal argentino como parte del grupo reducido de candidatos y cuando escuchó el nombre primero tenía dudas, pero después se puso contento por cómo hablaba “con Dios y con los hombres”.

Advirtió que la elección de un cardenal latinoamericano significa que la Iglesia está en movimiento, es dinámica, abierta, y tiene ante si perspectivas de nuevos desarrollos.

El nuevo libro, que saldrá a la venta en Italia este viernes 9 de septiembre, es producto de una entrevista con el periodista alemán Peter Seewald, con quien Benedicto ya escribió dos libros: “Sal de la Tierra” (1996) y “Luz del Mundo” (2010).

Se trata de la primera vez en la historia que un Papa realiza él mismo un balance de su pontificado, después de haberlo dejado.

Ratzinger calificó a Francisco como el “hombre de la reforma práctica” y aceptó abiertamente que su punto débil fue la “poca determinación en el gobernar y tomar decisiones”. “El gobierno práctico no es mi fuerte y esta es, ciertamente, una debilidad”, insistió.

“Pero no me veo como un fracasado. Por ocho años desarrollé mi servicio. Hubo momentos difíciles, baste pensar –por ejemplo- el escándalo de la pedofilia, en el caso Williamson o, también, en escándalo vatileaks. Pero, en general, fue un tiempo en el cual muchas personas encontraron un nuevo camino a la fe y hubo un gran movimiento positivo”, añadió.

Más adelante reconoce la existencia de un “lobby gay” en el Vaticano, un “grupo pequeño” de cuatro o cinco personas, que él mismo desarticuló.

Luego constató que la Iglesia está abandonando cada vez más las viejas estructuras tradicionales de la vida europea y, por lo tanto, está cambiando aspecto con la vivencia de nuevas formas.

“Hay que prepararse a la muerte. No en el sentido de cumplir ciertos actos, sino de vivir preparándose a superar el último examen ante Dios. A abandonar este mundo y encontrarse ante él, y a los santos, a los amigos y a los enemigos”, sostuvo.

“Hay que aceptar lo finito de esta vida y ponerse en camino para llegar ante Dios. Trato de hacerlo pensando que el final se acerca. Buscando prepararme a aquel momento y, sobre todo, teniéndolo siempre presente. Lo importante no es imaginárselo, sino vivir en la conciencia que toda la vida depende de este encuentro”, explicó.

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