Autódromo Hermanos Rodríguez nació como un proyecto de tesis

* Fue diseñado en 1955 por el mexicano Óscar Fernández

Por Claudia Pacheco Ocampo

México, 15 Ago (Notimex).- Hace 61 años, el Autódromo Hermanos Rodríguez comenzó como proyecto de tesis que, para obtener el título de Ingeniero Civil por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), propuso Óscar Fernández Gómez Daza.

Entre los sinodales de aquella época, en la Facultad de Ingeniería, no existía alguno que conociera de pistas de autos, por lo que decidieron llamarle a Gilberto Valenzuela, el entonces director de la Secretaría de Obras Públicas del Distrito Federal, para que les ayudara a evaluar el trabajo del sobresaliente alumno.

“Es que yo sabía mucho de mecánica, pero mis padres me hicieron estudiar Ingeniería Civil y la única relación que había entre un ingeniero civil y los automóviles, fue una pista de carreras, por eso hice así mi tesis”, explicó don Óscar Fernández.

Mientras desciende de un automóvil Zimmer, tipo Goldenspirit de 1960, que mandó a pedir a Nueva York, el ingeniero de 90 años platicó a Notimex que la inspiración le vino de un viaje que hizo a Indianápolis en Estados Unidos, y también de lo que pudo averiguar de la pista de carreras de Roosevelt; el resto, dijo, “salió de mi cabeza”.

Dos años después de haber concluido el examen, Valenzuela lo buscó para proponerle que llevaran a la realidad esa pista, “y le dije: “pues háganla!”. Entonces, el Departamento del Distrito Federal comenzó a construirla con la autorización del presidente Adolfo López Mateos (1958-1964).

“Año y medio me tomó el diseño que terminé en 1955 y en 1959 acabaron de hacerla. No sé cuánto costó porque la financió el Departamento del Distrito Federal, pero debió haber sido mucho dinero”, comentó entre risas.

Sin embargo, don Óscar Fernández no asistió a la inauguración de la que se consideró la primera pista tipo Gran Premio en América Latina, pues ni siquiera se enteró del evento.

“Nunca me avisaron. A lo mejor yo no estaba en México, quizá me encontraba estudiando en Estados Unidos”, expresó con nostalgia mientras observaba la monumental obra.

Tras un suspiro y a la distancia, confesó que tampoco le afligió el desdén, pues a cambio recibía elogios de los corredores de coches de la temporada.

“Me decían: ‘oye, es tu pista, ve a verla, ya está hecha y está impresionante’. Y cuando vine a conocerla, vi que era exactamente como la había diseñado”.

Cuando atestiguó la primera competencia, se sintió orgulloso y emocionado. “No podía creer que algo tan grande lo hubiera creado en mi cabeza”.

“Los corredores americanos que vinieron estaban encantados. Me decían que la pista estaba muy bien y les fascinaba la ‘Curva Peraltada’, la cual tenía varios inventos míos porque para entrar a ella era cuando los carros salían de las ‘eses’ y se encarreraban al máximo. No tenían que bajar velocidad ni frenar, llegaban así como venían”, resaltó.

Fue precisamente en esta curva donde el piloto mexicano Ricardo Rodríguez (1942-1962) perdió la vida al estrellar su vehículo, y luego del Gran Premio de México en 1992, en su parte interna se creó el Foro Sol, que hoy alberga diversos espectáculos como el Festival Iberoamericano de Cultura Musical “Vive Latino”.

“Los hermanos Rodríguez fueron mis amigos. Desde chiquititos los veía en sus bicicletas y ya hacían carreras, luego las hacían en motos; de ahí pasaron a los cochecitos eléctricos y luego ya a los grandes”.

“Yo los acompañaba a la pista, los asesoraba en plan de amigos. Pedro era muy tranquilo, muy medido, pero Ricardo era muy atrabancado. Me sentí mal cuando se mató en la curva, pero no fue su culpa, se le rompió el tirante de una rueda trasera, se abrió la rueda y perdió el control del coche, por eso se estrelló”.

Fue en 1973 cuando el inmueble fue nombrado Autódromo de los Hermanos Rodríguez en honor a quienes son considerados los mejores pilotos mexicanos de la Fórmula 1 durante la década de los sesenta.

Aunque no sobresalió en el automovilismo, pues sólo fue un hobby, don Óscar Fernández asegura que corrió varias veces en el Campeonato Mexicano 1/4 de Milla y lo ganó a bordo del Azteca Mexicano, un auto de 1960 que él mismo construyó y que levantó hasta 258 kilómetros por horas.

Luego de 23 años de inactividad en carreras de autos, el llamado Autódromo de la Magdalena Mixhuca albergó el año pasado el Gran Premio de la Fórmula 1 y en la actualidad es la locación principal de la serie de televisión “Entre correr y vivir”, que revivirá algunas anécdotas de Pedro y Ricardo Rodríguez.

“Me da mucho gusto que se retomen las carreras y fue gracias al señor Carlos Slim que repavimentaron la pista y le hicieron instalaciones nuevas porque sí decayó desde que murieron los hermanos Rodríguez y todos los pilotos Solana, quienes también nos representaban en todo el mundo”.

Cuando diseñó el autódromo, su longitud era de 5.3 kilómetros. En la actualidad, debido a las adecuaciones, su extensión es de 4.3 kilómetros.

Y aunque por su edad ya no corre a grandes velocidades, el ingeniero confiesa que sigue siendo un apasionado del automovilismo y admira al piloto mexicano Sergio “Checo” Pérez.

“Él es muy bueno, me encanta verlo en acción, aunque ya las técnicas son muy distintas a las de antes, porque en los años sesenta, el área de contacto de la llanta era una cosa muy pequeña y ahora, los carros Fórmula 1 traen unas llantotas muy anchas y son más bajos de presión. Además, la técnica de manejo es distinta, ahora se cuelgan de las llantas”.

Don Óscar Fernández es padre de dos hijos y junto con su esposa de 85 años tienen un negocio de autos antiguos de lujo como un Auburn Boattail de 1935, un Cadillac de 1952, un Roll Royce de 1935, un MG 1960 Convertible o un Mercedes Benz de 1936 que rentan para todo tipo de eventos sociales.

“Tengo 16 carros y todos los días me voy al taller para ver mi colección y me pongo a limpiarlos. Mi favorito es un Dodge Brothers de 1928. Era el carro de cacería que tenía mi papá y lo tengo desde que era nuevo, y pues sí, así es como se me pasan los días”, concluyó.

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