Aruba, un arduo camino hacia la felicidad

Por Josué Karim Moreno

México, 1 Ene (Notimex).- Aruba, una pequeña isla ubicada en el Caribe, con alrededor de 110 mil habitantes, ha tenido que vencer en su historia reciente una serie de retos económicos y sociales para consolidarse como la isla “más feliz del mundo”.

Este destino turístico, reconocido por sus largas playas de arena blanca y sus aguas color turquesa, fue una colonia holandesa hasta 1986, cuando logró su autonomía dentro del Reino de los Países Bajos, con una constitución y parlamento propios.

Es por ello que todos los habitantes de la isla, muy cercana a países como Venezuela y Colombia, hablan holandés, el cual se imparte en todas las escuelas; aunque el idioma oficial es el papiamento, una lengua criolla con base española y portuguesa.

Sin embargo, la mayoría de los habitantes en Aruba también habla inglés, debido a que casi 80 por ciento del turismo que recibía proviene de los Estados Unidos, y también manejan el idioma español, por su cercanía con países de América Latina.

Así, Aruba se erige como un destino donde la multiculturalidad se aprecia en cada rincón, con una mezcla de sabores en su gastronomía, que son una pequeña prueba del sabor de su gente, y vestida con esculturas coloridas realizadas por sus artistas.

Sin embargo, el camino de Aruba en las últimas décadas no ha sido del todo fácil, pues debido al entorno económico mundial de 2008, tuvieron que replantearse varios modelos a fin de dejar de depender del turismo para crecer su economía.

De acuerdo con el primer ministro de la Isla, Mike Eman, Aruba depende en casi 80 por ciento del turismo, por lo que tras la crisis global, hubo graves secuelas para el destino, por lo que tuvieron que proponer nuevas acciones para definir el rumbo a seguir.

En entrevista, dijo que se plantearon atraer inversiones mediante la construcción de hoteles, y a pesar de que el destino aún tiene capacidad para hacerlo, eso hubiera traído otras consecuencias, como sobrepoblación.

Y es que la isla tiene una superficie total de tan solo 193 kilómetros, la cual se puede recorrer desde el extremo industrial hasta la otra punta, donde se ubican las mejores playas y hoteles de la isla en menos de una hora.

Por lo que la gente decidió regular la forma de operar de los hoteles para que redujeran sus paquetes todo incluido a un máximo de 40 por ciento, y que los turistas pudieran visitar otros atractivos para dispersar la derrama.

“Hace unos meses hubo una regulación para los paquetes todo incluido, con la finalidad de tener un mix lo más sano posible; las atracciones en Aruba son diversas y no queremos que suceda lo mismo que en otras islas, donde predomina el todo incluido”.

Asimismo, el protectorado holandés se planteó la reapertura de una refinería en el extremo industrial, la cual estuvo cerrada durante varios años, pero que ayudará a la economía a estabilizarse, así como a dejar de depender de la industria turística.

En ese sentido, Mike Eman destaca que dicho proyecto no tendrá un efecto negativo para el destino, puesto que desde 1930, aproximadamente, Aruba cuenta con una refinería, la cual tuvo que cerrar en 2009, pero que ahora se reabre para producir energía verde.

Para el Ministro de Turismo, Sector Primario y Cultura de Aruba, Otmar Oduber, los resultados de los últimos años en el sector se ha incrementado en cuanto al número de visitas, pero también se ha observado un aumento en el precio por habitación.

“Con la clausura de la refinería hubiera sido fácil construir cuatro o cinco hoteles, pero eso era algo que la gente no quería, si lo hubiéramos hecho, poner más hoteles, la economía estaría mejor, pero la gente no hubiera estado feliz con esta decisión”.

En ese sentido, comenta que otra estrategia para atraer a más turistas es ofrecer un destino donde la mayor parte de la población es feliz, lo cual se refleja en un mejor trato, servicios destacados, así como una estancia más placentera para los visitantes.

Durante un congreso sobre felicidad, realizado en septiembre pasado, se presentó un estudio el cual reveló que 78 por ciento de la población de Aruba es feliz, y la mayoría de ellos expresa su satisfacción con su vida en el largo plazo.

Para realizar este índice de la Felicidad, la isla recurrió a países expertos en el tema como Bután, así como a especialistas de Harvard, para desarrollar un modelo que no solo se centrara en indicadores económicos, sino en la percepción del bienestar personal.

Además, en los últimos años están diversificando el turismo, donde ahora 52 por ciento de los visitantes proviene de Estados Unidos; mientras que Venezuela es el segundo mercado, seguido de América Latina, Holanda, Alemania e Inglaterra.

Recientemente autoridades de turismo de Aruba realizan misiones comerciales a la Ciudad de México, observan un enorme potencial para lanzar este mercado, y ahora lo que resta por hacer es conseguir una aerolínea que haga un vuelo directo.

En ese sentido, la directora general de la Autoridad de Turismo de Aruba, Ronella Tjin, destacó que en 2015 recibieron a poco más de 1.2 millones de turistas internacionales, lo que representó un avance de 14 por ciento.

De cerca de dos mil visitas, fueron por parte de turistas mexicanos, sin embargo el objetivo para 2016 es crecer en 25 por ciento, mientras que para el cierre de 2017 se prevé alcanzar los cuatro mil 900 visitantes.

“Buscamos aumentar la llegada de turistas mexicanos hacia 2018, en alrededor de 14 mil visitantes por año, mediante la apertura de nuestras oficinas de representación en México y trataremos de buscar la apertura de nuevos directos”, apuntó Ronella Tjin.