El arte es nada sin su inevitable relación con el público: Felguérez

México, 2 Oct (Notimex).- El arte es comunicación y para existir debe tener espectadores, si se hace en el cerro, no existe; requiere la relación entre quien lo hace y quien lo aprecia, reconoció el artista plástico Manuel Felguérez.

En declaraciones difundidas por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el maestro zacatecano aseguró que a lo largo de su carrera ha aprendido que el arte debe poseer dos características: ser diacrónico y dialéctico.

Es decir, “va cambiando siempre de acuerdo con su tiempo” y el arte geométrico registró un auge, no individual, sino colectivo en el siglo XX”.

Felguérez es autor de “Puerta al tiempo”, una escultura ubicada en la entrada de la Rectoría General de la UAM, institución con la que colabora desde hace mucho tiempo y a la que agradece la oportunidad de realizar cosas que sin su apoyo no habría hecho.

Sobre su trabajo con la UAM, recordó que fue en la década de 1970 que Pedro Ramírez Vázquez lo invitó a participar en el plan maestro de la nueva capital de Tanzania, Dodoma; su labor fue observar lo más posible y redactar un informe sobre cuáles eran los elementos que podrían integrarse en la nueva arquitectura de la ciudad.

Luego, la institución que considera siempre ha tenido clara su tarea de promover el arte, le encargó algunas pinturas y esculturas, incluida “Puerta al tiempo”.

De esta imponente escultura de 25 toneladas hecha de acero al carbono y 11 figuras suspendidas en el espacio –solicitada para conmemorar el XXX aniversario de esta casa de estudios– el artista zacatecano recordó la dificultad del proyecto.

“Es muy fácil situar en un jardín o un patio una pieza de diez o 15 metros”, pero en este caso la invitación fue trabajar en la integración del edificio.

“Me enseñaron una escalera que baja de dos edificios que forman una escuadra, por lo tanto había un espacio triangular que al centro no conservaba el triángulo, sino que se cerraba, así que se me ocurrió, en lugar de pintar en el muro, hacer una escultura que llenara ese espacio bastante alto.

Así que se puso a inventar algo que acabó siendo una estructura que mezclaba sentimientos, espíritu, sensaciones e ideas, una obra que fue inaugurada en 2003 y que ya es elemento de la identidad institucional y con frecuencia ilustra las páginas del Semanario de la UAM.

Y es que para el maestro Felguérez, el arte, en especial el abstracto, busca una relación inevitable con el público, pues el creador intenta generar un placer estético.

No obstante, acotó, para él el arte por sí mismo no significa nada, es “como un árbol que existe y cuando alguien lo contempla con placer y exclama ¡qué bonito!, ese árbol tampoco significa, sólo es”.

“Una escultura, al igual que la pintura, la música o una obra arquitectónica forman parte del arte, que pertenece al mundo de la estética y ésta es una parte de la filosofía. Lo estético tiene como fin el estudio de lo bello, de tal manera que el artista busca producir un placer estético.

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