Arabia Saudita acusa a 32 personas de espiar para Irán

Riad, 22 Feb (Notimex).- Un Tribunal saudita acusó hoy 32 personas, entre ellos un ciudadano iraní y un afgano, por espiar para Irán, intentar sabotear los intereses económicos de Arabia Saudita y “alta traición” al rey Salman bin Abdulaziz.

La Corte Penal Especializado de Riad determinó que los 32 acusados, incluidos en una lista de la Oficina de Investigación y Acusación Pública (BIP), forman parte de una célula que tiene vínculos con la Inteligencia iraní, a la que pasaban información definida como “sensible”.

Según la acusación, 30 de los procesados son de nacionalidad saudita y pertenecen a la minoría chiíta de la región de al Qatif, este de Arabia Saudita, mientras que los otros dos son extranjeros, uno iraní y otro de Afganistán, según reporte del sitio Arab News.

Además de espiar para Irán, los procesados también fueron acusados de intentar sabotear los intereses económicos de Arabia Saudita, “socavar” la cohesión de la comunidad sunita, instigar la lucha sectaria y de “alta traición” al rey Salman bin Abdulaziz.

Los acusados, quienes habrían participado en las protestas contra el gobierno de la región de al Qatif, fueron formalmente acusados de los siguientes cargos:

Establecer una unidad de espionaje en colaboración con miembros de la Inteligencia iraní y proporcionar información muy importante y peligroso relacionado con el ámbito militar.

Divulgar secretos respecto a las estrategias de defensa y de cometer actos de sabotaje contra los intereses económicos y las instalaciones vitales, económicas en el país, así como alterar el orden y la tranquilidad pública y la unidad de la comunidad, creando caos.

También de mantener reuniones – algunos de ellos – con Ali Khamenei, el líder supremo de Irán, en colaboración con los miembros de la Inteligencia iraní y participar en manifestaciones de apoyo y los disturbios que tuvieron lugar en al-Qatif.

Además de la realización de actos hostiles contra Arabia Saudita y cometiendo alta traición contra su país y su rey Salman bin Abdulaziz.

Los acusan de ser propietario de libros, publicaciones y dispositivos informáticos automatizados prohibidos, que pueden ser perjudiciales para el orden público y la seguridad de Arabia Saudita.