Antropología estudia reliquias óseas en esculturas de la Catedral

México, 8 Jul (Notimex).- Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) estudian las reliquias óseas al interior de esculturas en cera de santos traídas a México a partir del siglo XVII y que se encuentran en la Catedral Metropolitana.

Con equipo radiología, el grupo multidisciplinario ha podido conocer la ubicación exacta y el tipo de restos óseos figuras de cera moldeada de tamaño natural de los mártires San Vicente Niño y San Deodato, informó la Arquidiócesis de México.

El estudio forma parte del proceso de catalogación de estos bienes culturales en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, a cargo del INAH, y que se inició en 2015, además permitirá conocer mas a los expertos sobre esa práctica.

Explicó que los investigadores localizaron dentro de esas dos esculturas de la Catedral, y la de San Clemente, del templo del Carmen, en San Ángel, un cráneo, costillas, huesos sacros, falanges de pies y manos, tibias y cuatro pequeños fragmentos de material óseo.

También se identificó que en estas piezas, la cabeza, piernas y brazos son de cera y el torso de tela, además de la presencia de elementos metálicos, sostuvo.

La costumbre de insertar osamentas en esculturas de cera tuvo un fuerte impulso en el Concilio de Trento (1545-1563) que plantea:

“Instruyan a los fieles que deben venerar los santos cuerpos de los santos mártires y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del mismo Cristo y templos del Espíritu Santo”.

El III Concilio Provincial Mexicano de 1585 recogió esas recomendaciones, y los primeros en promover la veneración de estas reliquias fueron los jesuitas.

En la Capilla de las Reliquias de la Catedral de México se encuentran en muy buen estado las esculturas de los dos santos, que seguramente llegaron a México de Roma, como también sucedió con otros relicarios del tipo que están en Puebla, Guadalajara y Guanajuato.

También llegaron a México figuras de cera conocidas como Agnus Dei y que representan a un cordero; que se confeccionaban en Roma con la cera sobrante del cirio pascual del primer año de cada nuevo pontificado, y luego por períodos de siete años.

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