Altos niveles de contaminación preocupan en el sur de Chile

Por Julio Wright. Corresponsal

Santiago, 31 May (Notimex).- Hasta hace unos años, las autoridades ambientales chilenas centraban su mirada en la alta contaminación ambiental de Santiago, pero en la actualidad la preocupación se trasladó a algunas ciudades del sur.

La capital chilena está en un valle rodeado de cerros de las cordilleras de Los Andes y de la Costa, lo cual es un factor determinante en la alta contaminación que sufre cada invierno austral.

Producto de la capa de inversión térmica y la ausencia de vientos, los gases no logran salir hacia la alta atmósfera y se concentran en la capital, fruto de lo cual se incrementan en los centros de salud públicos y privados las atenciones a niños y ancianos por enfermedades respiratorias.

Las autoridades chilenas decretaron hace varias décadas una restricción vehicular durante los meses de crisis ambiental para los vehículos sin convertidor catalítico, los que constituyen un porcentaje muy menor del parque automotor, en tanto el resto sólo está afecto a restricción durante preemergencias y emergencias.

Desde hace unos años, sin embargo, la atención de las autoridades ambientales comenzó a migrar desde la capital hacia las ciudades del sur chileno, muchas de las cuales tienen problemas de contaminación por el encendido de leña en el período comprendido entre el 1 de abril y el 31 de agosto de cada año, cuando baja la temperatura.

El ambientalista Gonzalo Bermúdez dijo a Notimex que “en esta materia, afortunadamente, Santiago dejó de ser Chile. Antes, toda la atención y los recursos financieros estaban puestos en la contaminación de la capital y sus efectos en la salud”.

“Los medios de comunicación, recuerdo, siempre tenían en sus portadas durante el invierno fotografías tomadas desde la altura donde se veía a Santiago cubierta con una gruesa capa de smog. Los edificios y casas no se veían debido a la contaminación”, acotó.

Indicó que “ahora, sin embargo, nos preocupa la situación ambiental en ciudades como Temuco (691 kilómetros al sur de Santiago) y Coyhaique (dos mil 280 kilómetros al sur de esta capital), donde la contaminación en altísima y perjudica en forma directa la salud”.

“Ahora se está midiendo minuto a minuto la contaminación en varias ciudades del sur chileno y, con tiempo, se establecen restricciones como detener las industrias más contaminantes o recomendar a la población que no haga ejercicio físico”, comentó.

Sin embargo, precisó, resta un trabajo muy importante para intentar cambiar la matriz energética desde la leña a otra que contamine menos, como por ejemplo el gas, algo que podría requerir en el futuro la implementación de subsidios estatales.

Temuco, a modo de ejemplo, suma hasta ahora 30 episodios ambientales críticos este año (12 más que en igual período de 2015), mientras que Coyhaique acumula 34 episodios (tres más que en la misma fecha del año pasado).

En algunos días las concentraciones de MP2.5 (con partículas de amoniaco, carbono, nitratos y sulfatos) superaron en ocho veces la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con niveles similares a los alcanzados en Beijing.

La OMS mide el material particulado PM10 (menor a 10 micrones) y PM2.5 (menor a 2.5 micrones), los cuales penetran en los pulmones y sistema cardiovascular y provocan daños irreparables en las personas debido a falta de oxigenación de los pulmones.

Debido a esta realidad, las autoridades chilenas elaboraron planes para descontaminar a varias ciudades del sur mediante el desincentivo al uso de la leña, algo que resulta complejo cambiar debido a razones culturales y financieras.

Desde tiempos remotos, los habitantes del sur chileno han ocupado la leña para combatir el frío y cocinar, por lo que resulta difícil que en el mediano plazo se cambien a un combustible con menor emisión, como el gas natural.

De acuerdo con estadísticas oficiales, entre el 1 de enero y el 22 de mayo de este año se han registrado 180 alertas, preemergencias y emergencias ambientales en la zona ubicada entre las regiones metropolitanas (donde se ubica Santiago) y Aysén (dos mil 280 kilómetros al sur de aquí).

De ellas, 47 fueron emergencias ambientales, una cifra muy superior a las 26 de 2015 y a las 13 de 2014.

El Ministerio de Medio Ambiente atribuyó el alza en la contaminación a las menores lluvias registradas en el sur chileno, con déficits que en algunas zonas llegan hasta el 78 por ciento respecto a un año normal, y a las bajas temperaturas, lo que incide en malas condiciones de ventilación y un mayor encendido de leña.

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