Alemania se paraliza para futbol y luego estalla en júbilo

Por Olga Borobio. Corresponsal

Berlín, 2 Jul (Notimex).- Las calles de muchas ciudades alemanas se convirtieron esta noche en una gran fiesta, luego que la selección de futbol de Alemania finalmente superó la maldición de Italia por primera vez en su historia contemporánea.

Los germanos vencieron a los italianos en un partido emocionante que no se decidió sino hasta el noveno penal, mientras su afición en Berlín, reunida alrededor de jarras de cerveza y salchichas, vibró con cada jugada peligrosa y con cada oportunidad de gol.

Los nervios estaban a flor de piel. Cuando ya parecía que Alemania rozaba el triunfo, el capitán Bastian Schweinsteiger falló el quinto tiro desde los 11 metros y los ánimos se vinieron abajo. Alemania había perdido siempre en partidos contra Italia.

En los últimos minutos, los aficionados alemanes apenas bebían. Se concentraban en el juego al grito de “Deutschland” y animaban con aplausos a su equipo en la Eurocopa Francia 2016.

Sus gritos se cruzaban con los ánimos dirigidos a la selección “azurra” proferidos por miembros de la gran colonia de ciudadanos italianos que reside en Berlín.

El partido gozó de una gran intensidad hasta el final y la alegría de haber pasado a semifinales vino acompañada de fuegos artificiales que se escucharon en toda la ciudad.

Los campeonatos futbolísticos se viven en Alemania con gran pasión. Desde que comenzó la Euro, las banderas alemanas adornan los balcones y ondean en los autos que circulan por la ciudad.

No siempre fue así, la fiebre comenzó hace justo una década, en 2006, año en que Alemania fue la sede del Mundial de Fútbol y pasó a convertirse en un acontecimiento de interés general en 2014, cuando la selección germana se proclamó campeona del mundo en Brasil.

Así, desde hace 10 años, cada vez que se disputa un campeonato del deporte rey, todos los bares y restaurantes colocan pantallas gigantes en las terrazas para que los clientes puedan disfrutar del partido al aire libre.

Berlín se paraliza con el fútbol y es habitual que a la hora del partido haya menos tráfico en las calles o menos gente viajando en el transporte público.

La pasión con la que se vive cada partido del conjunto alemán es tal, que es habitual que en las pantallas de las estaciones de metro donde se avisa la llegada del siguiente tren, se indique cuál es el estado del marcador mientras se está disputando el partido, para que los viajeros estén informados en todo momento.

Además, incluso las zonas más turísticas se transforman. No en vano, en la Puerta de Brandeburgo se ha instalado una pantalla gigante para que locales y visitantes puedan vibrar con la emoción del juego y celebrar en compañía los goles de su equipo.

Allí todos se dejan contagiar por el buen ambiente y las ganas de pasarlo bien, aunque este año la gran presencia policial que hay en la zona hace que entre los asistentes cunda cierta preocupación.

Así, a esta zona citadina pensada para recibir a miles de aficionados, se accede después de pasar por estrictos filtros de seguridad.

A la zona acotada no se puede entrar con mochilas y las fuerzas de seguridad vigilan día y noche, también con la ayuda de perros, los accesos y el perímetro cerrado por vallas metálicas.

Berlín pretende garantizar así la seguridad en los grandes eventos, después de los atentados ocurridos en París y Bruselas, consciente además de que Alemania es un objetivo del terrorismo yihadista.

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