Agustín Jiménez recibirá in memoriam Medalla a Mérito Fotográfico

* María Jiménez recibirá el reconocimiento a 42 años de la muerte de su padre

México, 19 Ago (Notimex).- El Sistema Nacional de Fototecas (Sinafo), otorgará in memoriam la Medalla al Mérito Fotográfico a Agustín Jiménez (1901-1974), por la mirada transgresora y adoptar códigos visuales que revolucionaron la fotografía mexicana.

El 1 de septiembre, María, la hija mayor de Agustín Jiménez, recibirá el reconocimiento que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) otorga a través del Sinafo.

Con la entrega de esta distinción, que también recibirán los maestros José Luis Neyra y Rafael Doniz, iniciará el XVII Encuentro Nacional de Fototecas, en Hidalgo, destacó en un comunicado el INAH.

En la cuenta regresiva para la entrega de la Medalla al Mérito Fotográfico, expuso, María Jiménez mostró más de cuatro mil imágenes tan variadas del archivo fotográfico de su padre.

En una de las habitaciones de la casa donde vivió Agustín Jiménez con su esposa y sus cinco hijos se despliegan las imágenes tomadas en la fábrica de cemento “La Tolteca”, que muestran un universo en el que convergen las osadas tomas con sensuales desnudos femeninos y retratos de tehuanas con otros de objetos inanimados, añadió.

Para José Antonio Rodríguez, autor de “Agustín Jiménez: memorias de la vanguardia”, catálogo de la exposición homónima que el Museo de Arte Moderno montó hace algunos años con la obra del artista de la lente, la carrera de Jiménez fue meteórica.

Lo anterior, explicó, debido en parte a su genio, ya que desde niño estuvo imbuido en el mundo de la imagen que lo llevó al ingreso en la industria cinematográfica.

“En poco más de una década, aproximadamente de 1928 a 1939, hizo lo que muchos conocen ahora. El cine lo absorbió. Esa fue la razón por la que Agustín Jiménez pasó a la posteridad como uno más de los cinefotógrafos y no como el gran fotógrafo vanguardista”, dijo.

Comentó el INAH que la figura de Jiménez comenzó a despertar de este letargo hace unas décadas a partir del interés de algunos historiadores de la fotografía, como el propio Rodríguez y Carlos A. Córdova, “chamacos que fueron criticados por los fotógrafos consagrados al romper con los cánones de la gramática visual conocida”.

José Antonio Rodríguez subrayó que “más que fotógrafos, eran intelectuales”, al referirse a Agustín Jiménez, Manuel y Lola Álvarez Bravo, Emilio Amero y Luis Márquez Romay, así como a Aurora Eugenia Latapí y Miriam Dillmann, quienes incursionaron en esta disciplina guiadas por el homenajeado.

Señaló que “juntos formaron una vanguardia que exploró, redimensionó y se alimentó de las vanguardias fotográficas europeas, como el constructivismo ruso y la Nueva Objetividad alemana. Pero la vanguardia mexicana influyó a su vez en la estadunidense, que surgiría hasta 1934”.

Recordó que en el país ya estaban, entre 1923 y 1926, Edward Weston y a Tina Modotti, y en 1928 se organizó una gran exposición de fotografía mexicana y al año siguiente Jiménez montó la primera suya.

Un elemento más de este explosión fotográfica en el país, abundó, fue la convocatoria que en agosto de 1931 lanzó la fábrica de cemento “La Tolteca” para promocionar mediante un concurso artístico sus modernas instalaciones en Mixcoac.

Hizo hincapié en que el primer lugar del certamen lo ganó Manuel Álvarez Bravo, con “Tríptico de cemento”, y Jiménez el segundo, con “Síntesis”, pero fue éste quien obtuvo la mayor suma monetaria al ser reconocido en ocho categorías.

El INAH puntualizó que “Agustín Jiménez fue uno de los más notables exponente de esa fuerte corriente que terminó por cambiar nuestra manera de ver y percibir a las imágenes. Una figura imprescindible de la fotografía mexicana, tanto así que su legado es motivo de una distinción 42 años después de su muerte”.

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