El 30% de embarazos en Reynosa son de menores de edad

Por Blanca Zumaya. Corresponsal

Reynosa, Tamps., 10 Sep (Notimex).- El 30 por ciento de los embarazos que se registran mensualmente en esta ciudad fronteriza son de jóvenes adolescentes entre 14 y 19 años de edad, quienes en su mayoría abandonan sus estudios para ser madres, señaló el director del Hospital Materno Infantil (HMI), Gabriel Rosado Triay.

El especialista refirió que en Reynosa se atienden un promedio de cuatro mil nacimientos anuales, de los cuales 30 por ciento corresponden a jóvenes de entre 14 y 19 años de edad, aunque el grueso de estos embarazos se registra entre los 14 y 16 años.

En entrevista con Notimex, el médico refirió que aunque hay programas de orientación sexual en la educación secundaria, es aún elevada la cifra de embarazos en menores de edad, ya que incluso se han registrado en niñas de 12 años.

Señaló que durante la adolescencia, el cuerpo de las jóvenes aún sigue en formación y crecimiento, pues no ha llegado a su maduración total, situación que en ocasiones puede poner en riesgo tanto a la madre como al bebé.

Manifestó que el Sector Salud coordina acciones y programas educativos y de orientación con la Secretaría de Educación, a fin de poder mandar el mensaje de prevención de embarazo a los estudiantes de educación secundaria y ahora desde el sexto grado de primaria.

“Es en la escuela secundaria cuando se les da a los jóvenes el mensaje de prevención de embarazos, pero creo que estamos llegando muy tarde y estamos viendo la posibilidad de adelantar esta información desde quinto año de primaria, como medida preventiva, antes de que las jóvenes empiecen a tener actividad sexual”, dijo.

El médico indicó que la prevención del embarazo en adolescentes es un reto no sólo para el Sector Salud, sino para la educación y los padres de familia, ya que se convierte en un problema de salud pública.

Exhortó a los padres de familia o tutores a que platiquen sobre sexualidad con sus hijos, tanto varones como mujeres, que no exista pena al hablar de esos temas porque de los contario, sólo vemos el aumento de adolescentes embrazadas, que en la mayoría de los casos tienen que abandonar sus estudios además de que no están preparadas física o emocionalmente para ser madres.

Resaltó que el Sector Salud enfrenta resistencia en las familias, “cuando las jóvenes dan a luz, pues se les invita a que empiecen a utilizar algún método anticonceptivo, a fin de que ya no vuelvan a quedar embarazadas y son los familiares los que se niegan”.

“Existen muchos mitos, principalmente por parte de las madres y las abuelas, quienes al exhortarles a que se les dé un método anticonceptivo se niegan, argumentando que les pueden producir cáncer, dejarlas estériles o incluso que es pecado”, dijo.

Rosado Triay indicó que ese tipo de pensamientos sólo propician que las jóvenes a corta edad tengan hasta tres embarazos y lejos de poder reducir este tipo de problemas de salud aumentan.

Explicó que el programa que se aplica a las jóvenes adolescentes se denomina “Anticoncepción por evento obstétrico en las adolescentes”, cuya finalidad es evitar otro embarazo a corta edad.

El director del Hospital Materno Infantil destacó que llevan a cabo diversos programas encaminados a reducir la incidencia de adolescentes embarazadas, luego de que esta situación desencadena problemas de salud, sociales, económicos y educativos, entre otros.

Añadió que el hecho de que a temprana edad tengan relaciones sexuales también desencadena algunas enfermedades de transmisión sexual, así como sobrepeso y obesidad, principalmente después del embarazo.

Resaltó que las cifras de embarazos en adolescentes son generales en Tamaulipas, pues de acuerdo con las estadísticas, por cada 10 jóvenes que fluctúan entre los 14 y 19 años, tres presentan embarazos no deseados.

Rosado Triay explicó que para disminuir esta estadística se requiere de un trabajo conjunto, pues aunque el Sector Salud lleva a cabo programas de información y orientación entre esta población, falta la participación de escuelas, padres de familia y organizaciones civiles.

Subrayó la importancia de trabajar con padres de familia, a fin de darles las herramientas necesarias para atender las dudas y orientación de sus hijos adolescentes y menores de edad.

Se pronunció a favor de impartir tanto en la escuela como en el hogar una educación “sin miedos, temores ni tabúes”, a fin de poder alertar a los jóvenes sobre los daños y perjuicios que conllevan los excesos y la actividad de una vida sexual a temprana edad.

Judith Hernández, de 19 años de edad, se convirtió en madre hace un año, cuando iniciaba el primer semestre de la carrera de psicología, misma que tuvo que abandonar, pues el tener una hija no estaba en sus planes.

La joven admite que aunque nunca pensó quedar embarazada a tan corta edad, decidió tener a su hija con o sin el apoyo de sus padres y de su pareja.

Recuerda que antes de saber que estaba embarazada, empezó a tener algunos síntomas como dolor de cabeza, vómito y agotamiento, por lo que su madre decidió llevarla al hospital y tras hacerle varias preguntas y estudios médicos, le notificaron que sería madre.

La joven ahora además de continuar sus estudios universitarios, gracias al apoyo de sus padres, divide su tiempo entre la escuela y su hija, de apenas un año, responsabilidad que comparte con su esposo, Eduardo Segovia, de 20 años, quien también continúa su carrera de abogado.

Para Rosa María Manuela Morales, directora del Instituto de la Mujer, no todas las historias de jóvenes adolescentes terminan como la de Judith, casadas y con el apoyo de sus padres, de manera económica, moral, emocional y social.

Recordó que de acuerdo con cifras nacionales, anualmente se registran un promedio de 475 mil nacimientos de madres adolescentes, situación que reduce el acceso a la educación, impacta en la salud y en ocasiones limita los derechos de los adolescentes.

“En Tamaulipas existen aproximadamente 12 mil embarazos en menores cuyas edades oscilan entre los 12 y 19 años, cifra que se contempla reducir hasta en un 50 por ciento en los próximos años, a través de la implementación de la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes”, mencionó.

Expuso que en Tamaulipas se trabaja para la implementación del Manual para Padres Jóvenes y Jóvenes Embarazadas, dirigido a personal de educación media superior de los planteles, Colegio de Bachilleres, Conalep, y DGETI, a fin de incrementar la cobertura y la calidad de la atención para prevenir el embarazo en este sector población, además de atender la violencia familiar.

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