Un spa en tu propia casa

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Velas, pétalos de rosa e incienso, complementos ideales para el baño.

Velas, pétalos de rosa e incienso, complementos ideales para el baño.

Lo primero es empezar por un buen baño. Llena la bañera de agua a aproximadamente 37º, que es la temperatura ideal ya que permite la oxigenación celular, la apertura de los poros, y la eliminación de toxinas.

Disuelve en el agua aceites relajantes y si quieres completar con un toque sexy, llena la bañera con pétalos de rosa. Apaga la luz eléctrica y llena todo de velas. Para terminar de dar ambiente a tu particular spa quema una barrita de incienso, las más relajantes son las de violeta y rosa.

Ten cuidado y no estés más de veinte minutos a remojo, después ese tiempo los tejidos se reblandecen en exceso, se entorpece la circulación y te puede bajar la tensión. Durante este rato aprovecha y ponte una mascarilla facial y otra en el pelo. También frótate el cuerpo con un guante de crin. No hay que sufrir, sólo masajear para eliminar las células muertas y que la hidratación posterior sea mucho más eficaz.

Lo más importante por encima de todo es que disfrutes, respira profundamente y deja que los olores penetren en tu cuerpo y hagan su función.

Termina con una ducha escocesa donde alternes chorros de agua fría y caliente, de esta manera tonificarás tu cuerpo a la vez que lo preparas para salir del baño. Recuerda que los chorros fríos deben durar la mitad de tiempo que los calientes.

spa en casa

Después del baño

Al salir envuélvete en un albornoz y permanece tumbada en un sitio en penumbra otros veinte minutos. Ponte sobre los ojos un antifaz relajante de gel, de esos que se meten en el congelador, o en su defecto un paño helado. Permanece así unos minutos, sintiendo tu cuerpo y controlando la respiración.

La parte de la meditación es necesaria para cargar baterías. Ponte en una postura cómoda pero no tanto como para dormirte, con la espalda recta y los hombros relajados. Inspira y espira de forma profunda y regular, concentrándose en el ritmo de la respiración.

Imagínate que una luz blanca e intensa te recorre. Siente como se va descargando la energía negativa que tienes en todas las partes de tu cuerpo. Levántate con calma, respirando pausadamente para no marearte. Levanta las persianas de la habitación para que entre la luz. Esta luz natural es adecuada para mantener en buenos niveles las hormonas responsables de la euforia y la depresión.

Después de este tiempo de meditación, sécate con mimo y extiende crema hidratante por cada rincón de tu anatomía. En tiendas dedicadas a productos naturales venden unos pequeños aparatos consistentes en bolitas giratorias que son perfectas para un automasaje; libera a tus músculos de tensiones con unos simples movimientos.

Durante todo este tiempo puedes beber a pequeños sorbos un poco de té verde helado con un poco de cáscara de limón. Esta combinación hará que te purifiques también por dentro, favoreciendo la eliminación de toxinas.

¿No te encuentras mejor sólo con imaginarte un día así? Seguro que después de esta jornada de mimos en tu propia casa te sentirás como si hubieses pasado el fin de semana en un balneario de lujo.

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